<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318</id><updated>2012-02-16T17:32:04.209+01:00</updated><category term='HV: Fabricante De Miserias'/><category term='Relatos Autoconclusivos'/><category term='Poesía'/><category term='Relatos por capítulos'/><category term='Fluir de la consciencia'/><category term='La Historia de Juan Nada'/><category term='Micro-relatos'/><category term='Opiniones/Artículos/Idioteces'/><category term='Extraños Seres Sexuales'/><title type='text'>LA CALLE CERRADA</title><subtitle type='html'>"Insomnes, noctámbulos, macarras, golfos y barandas, matones y pasotas, zorras y chulos, juerguistas y demás hijos de puta que son los que más temen a Dios...bienvenidos"</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>42</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-6816852775933792576</id><published>2008-03-26T19:39:00.002+01:00</published><updated>2008-03-26T19:43:35.214+01:00</updated><title type='text'>Nuevo relato en Kala Editorial</title><content type='html'>Bueno, lo de "nuevo" es una forma de hablar, la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La buena de Claudia, &lt;em&gt;jerifalta&lt;/em&gt; de Kala, me pidió permiso para publicar el relato "El ascenso del submarinista", publicado hace un par de meses en este mismo blog, y, por supuesto, accedí. Así que aquí lo tenéis:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.kalaeditorial.com/"&gt;www.kalaeditorial.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si lo quereis leer, releer, comentar o (Dios me libre de ser una mala influencia) puntuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, si todo va bien, el que escribe será publicado en papel por estos mismos amigos. Cruzad los dedos conmigo, chavales. ¡Nos vemos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-6816852775933792576?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/6816852775933792576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=6816852775933792576&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/6816852775933792576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/6816852775933792576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2008/03/nuevo-relato-en-kala-editorial.html' title='Nuevo relato en Kala Editorial'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-5433061624369408546</id><published>2008-02-28T01:45:00.002+01:00</published><updated>2008-02-28T01:47:23.907+01:00</updated><title type='text'>Re-saludos y nuevo serial</title><content type='html'>Hola a todos, improbables lectores (como diría aquel).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un tiempo de cierta inactividad vuelvo al tajo. Como veis lo primero que me he sacado de la manga es el comienzo de un serial, protagonizado por un tipo la mar de simpático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que venga después, depende de vosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-5433061624369408546?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/5433061624369408546/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=5433061624369408546&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/5433061624369408546'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/5433061624369408546'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2008/02/re-saludos-y-nuevo-serial.html' title='Re-saludos y nuevo serial'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-7602721250332295811</id><published>2008-02-28T00:02:00.004+01:00</published><updated>2008-02-28T01:35:07.891+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='HV: Fabricante De Miserias'/><title type='text'>HÉCTOR VILLAS: FABRICANTE DE MISERIAS (1)</title><content type='html'>Héctor Villas era un hombre a la vieja usanza. En sus maneras y, desde luego, en la profesión que había escogido. Si Héctor era contratado para investigar, investigaba. Si lo era para detectar, detectaba. Si alguien tenía que recibir una paliza, repentina y misteriosamente, él era el indicado para propinarla, y si una paliza (por más fracturas óseas que incluyese) no era bastante, y se imponían castigos más severos, bueno, puede decirse que ni aún así Villas era demasiado reticente. Todo lo que se necesitaba era saber departir adecuadamente con él, discutir los pros y los contras, los más y los menos del asunto, y si los motivos esgrimidos por el contratante parecían legítimos, o respetables al menos, entonces Héctor Villas sólo necesitaba un pequeño anticipo y la cantidad de tiempo estimada. Y una vez llegados a este punto, no había vuelta de hoja: Indefectiblemente, el cornudo era fotografíado, el extorsionador apalizado, el verdugo ejecutado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo dos restricciones autoimpuestas eran inamovibles para él: Bajo ningún concepto apalizaba ni ejecutaba niños, considerándose "niños" en la clasificación de Héctor Villas a toda persona de edad inferior a los doce años, y no aceptaba encargos, de ningún tipo, que provinieran de mujeres. Lo primero tenía una explicación sencilla: Su propia hija murió con doce años. Ni qué decir tiene que sólo Dios sabe cuan diferente habría sido su carrera de no haber tenido hijos. La segunda claúsula, aún siendo más polémica, tampoco estaba exenta de cierta lógica, especialmente cuando era el propio Villas el que la argumentaba. Según él, y cito textualmente, no es posible que un hombre se someta laboralmente (o en cualquier a otro modo, pero ciñámonos a lo que nos ocupa aquí) a una mujer, sea de la edad o condición que sea, sin verse abrumado por una sofocante tensión sexual. Y tener que cargar con esa pulsión en una mano mientras con la otra coqueteas con la muerte y la violencia, no suele ser algo recomendable ni por, ni para la gente del gremio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, Villas, un reconocido adicto al tabaco, el alcohol, el caballo y la cocaína, jugador, pendenciero y malcarado transgresor, en definitiva el tipo de hombre que toda mujer tiende a desear en lo más profundo de sus entrañas mientras ensaya una sincerísima mueca de asco, estaba destinado a quebrantar esta segunda regla en cuanto diera con la mujer adecuada, o en cuanto la paciencia de su falsa conciencia se agotase. Por fortuna para el aspecto estético de este relato, fue lo primero lo que antes ocurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obtuvo el trabajo de mano de su colega de tiempos inmemoriales, Juan Quina, un detective serio y con título, lo que equivale a decir que era gris, aburrido, y lo que es peor, desarmado. Quina revisaba periódicamente todos los trabajos que él, con su barriga, sus taquicardias y su hipóteca, no podía permitirse, y se los pasaba a Villas, que con su metro noventa de músculo, su tendencia natural a la violencia desatada y su despreocupación vital permanente (propia de aquel que ha olido en más de una ocasión la arena húmeda de la fosa), ofrecía mejores garantías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando sonó el teléfono de la pensión eran las cuatro de la tarde de un sábado, pero Villas aún estaba sumido en el sueño de los campeones, tirado en la cama y vestido sólo con unos vaqueros ensuciados con todo tipo de sustancias a lo largo de una intensa noche en el Barrio de las Maravillas, regada con copas, pinchazos y sexo encontrado con mujeres perdidas. Perezoso y dolorido, descolgó el auricular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Diga?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos días, Héctor. Soy Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Buenos días?, dijo una voz que no parecía la suya desde el fondo de su pecho. ¿No es por la tarde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún es de día, ¿no? Por tanto, buenos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice buenas tardes a partir de las doce del mediodía, ignorante. Pero da igual, no quiero discutir. ¿Qué pasa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un trabajo. No para ahora mismo. Te doy siete horas para ducharte y vestirte y nos vemos en el Valhalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dinero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Héctor Villas puso el auricular en su sitio y volvió a dormirse. Cuando se despertó por segunda vez habían pasado unas cuantas horas más, las suficientes para que la discusión que había mantenido anteriormente con su socio careciera ya de sentido. Aún adormilado, se estiró sobre el colchón avejentado, estirando todos los músculos del cuerpo que podía sentir. Al cabo de un rato de ejercicios se incorporó pesadamente, con la falta de gracilidad que se aseguraba para los momentos en los que nadie miraba, y quedó sentado al borde de la cama. Encendió la luz de la mesilla. Se pasó las manos por la cara. Suspiró. En la calle ya hacían ruido. Futuros clientes. Futuros objetivos. Gente sin más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bostezó. Sin prestar especial atención, abrió el cajón de la mesita y sacó el ejemplar de la Biblia de dentro. Apoyó su lomo gastado en las manos, dejó que ambas mitades del tomo cayesen en cada una de las palmas y, aún con los ojos borrosos por la casi-sobredosis-de-todo de la jornada anterior, leyó un pasaje al azar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Macabeos, 15 21&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Viendo el Macabeo la muchedumbre que tenía delante,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;el aparato de las diversas armas y la ferocidad de los elefantes,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;levantando las manos al cielo, invocó al Dios que obra portentos;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;pues bien sabía que la victoria no depende de las armas, &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;sino de aquel que la concede a quien ve digno de ella.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Cerró el libro. Se quedó pensativo durante un instante y al poco volvió a guardar el librito y se levantó de la cama. Se asomó a la ventana, como siempre, sin esperar ver nada especial, como siempre. Caminó hacia el baño y encendió la tele al pasar, la cadena de videos musicales. Se duchó y se lavó los dientes y dudó durante un instante si afeitarse o no. Finalmente no lo hizo. Se puso una camisa negra con dibujo de rayas blancas, unos vaqueros y las botas con puntera de piel de serpiente. A lo lejos ahuyaba la sirena de una ambulancia. Un mal augurio siempre. Encendió un cigarro y volvió a la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonó el teléfono. Villas lo miró un instante, con cierta pesadumbre, y dio una calada al cigarrillo. El teléfono volvió a sonar. Villas apagó la televisión y descolgó parsimoniosamente el auricular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Diga?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Héctor Villas? Era una voz de hombre. Mayor, posiblemente. No parecía ser de los que se confunden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién llama?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El Héctor Villas del incendio del Shade? ¿El de la masacre de Ascao?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién llama?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece que vas a salir para ir a algún sitio, ¿verdad? Si quieres un consejo, no vayas. Te lo dice un amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a colgar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos tenemos una horma esperando a nuestro zapato, Héctor. Seguro que intuyes que algún día aparecerá la tuya, ¿me equivoco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucha...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes quienes fueron los Macabeos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Perdón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que te jodan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y colgó. Llamadas inesperadas y misteriosas cuando ya ha anochecido. Héctor Villas recibió unas cuantas a lo largo de su vida, pero antes de recibir la primera ya era todo un experto haciéndolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminó de consumir el &lt;em&gt;camel&lt;/em&gt;, lo aplastó en el cenicero, y miró la hora en el &lt;em&gt;display&lt;/em&gt; luminoso del video. Las 22:30. Cogió su cruz de la esquina del cabecero de la cama, se la colgó al cuello y se puso la chaqueta de cuero de solapa ancha. Levantó el colchón y sacó la beretta plateada de debajo. La guardó en el cinturón. De camino a la puerta encendió otro &lt;em&gt;camel&lt;/em&gt;. Su móvil vibró en el bolsillo interior de la chaqueta. Lo sacó y contestó: &lt;em&gt;Juan, ya voy para allá&lt;/em&gt;. La habitación, como siempre que la dejaba, había empezado a enfriarse. &lt;em&gt;Oye, a lo mejor tardo un poco. Me han entretenido.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Y mientras Héctor Villas abría la puerta y salía al pasillo de la pensión, algo empezaba a manifestarse en esa habitación, como cada noche, en la ausencia de su ocupante. Una fuerza extraña, algo negro y terrible, como la noche que le esperaba en el exterior, y las noches que estaban por venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá en ese momento Héctor Villas no podía ni tan siquiera suponer a lo que iba a enfrentarse. Pero posiblemente, si lo hubiera sabido, se habría enfrentado a ello de todos modos. Era su tendencia natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Fin de la primera parte)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-7602721250332295811?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/7602721250332295811/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=7602721250332295811&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7602721250332295811'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7602721250332295811'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2008/02/hctor-villas-fabricante-de-miserias-1.html' title='HÉCTOR VILLAS: FABRICANTE DE MISERIAS (1)'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-1153650506595783774</id><published>2008-01-24T21:23:00.000+01:00</published><updated>2008-01-25T00:22:20.812+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>BUENAS NOCHES, MISS JADE</title><content type='html'>&lt;strong&gt;2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En cierto modo puede decirse que yo maté a Miss Jade. Aunque hace ya mucho tiempo que me mantengo al margen del ambiente del que ella era ama y señora, de vez en cuando me topo, por esos azares de la vida, con alguien que la sigue buscando, gente que se resiste a crecer con uñas y dientes, personas que deambulan por ahí con los ojos brillantes como el cristal y los pantalones sucios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí sentado, esperando a mi mujer dentro de mi coche de empresa aparcado en doble fila en plena Castellana, repaso todas esas caras e intento ponerles nombre. Es jodido. A veces me cruzo con alguno de ellos, me preguntan por Miss Jade, y me siento como el padre primerizo que le explica al hijo que los reyes son los padres, y entonces el padre y el niño se van cada uno por su lado, y la ilusión se acaba para los dos. Pero el hijo, con un poco de suerte, volverá a ilusionarse otras veces a medida que crezca, con nuevos sueños y metas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el padre, en cambio, es el comienzo del lento camino al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2004&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Aún estoy borracho cuando bajo a toda prisa las escaleras del edificio de la calle del Pez, derrumbándome, viendo doblemente a mi colega Meires caer rodando por las escaleras ante mí, dos Meires tráslucidos y abstractos que se golpean contra los escalones escupiendo sangre y maldiciones. Bajo hasta donde se ha detenido y le ayudo a incorporarse, cogiéndole por los hombros. Un piso por encima de nuestras cabezas, Miss Jade ha salido al pasillo y nos grita todos los insultos que le pasan por la cabeza, en estricto orden de concepción, creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que esté recordándolo como a mí me da la gana, pero me parece que en ese momento no tenía ningún miedo, ni por Miss Jade ni por lo que pudieran pensar los vecinos. Por lo que recuerdo, me limité a mirar a Miss Jade desde abajo, a través del hueco de las escaleras, con mi colega Meires colgando semiinconsciente de mis hombros, señalé hacia arriba y me reí de la cara enrojecida de pura ira que se vislumbraba a duras penas entre sus dos pechos enormes y duros como rocas bajo el jersey de cuello alto, y me reí. Me reí de ella, fuertemente, con exageración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después arrastré a Meires abajo, hasta la noche, hasta el coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, cuando recuerdo aquella noche, tengo claro que no sentí miedo entonces. Pero, igualmente, sé que siento mucha vergüenza ahora. Era la segunda vez que íbamos a casa de Miss Jade a pillar y creo que, ya entonces, estaba asquerosamente enamorado de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2003&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estoy sentado en el Quimera, que es un bar perdido en una de las callejuelas de Sol. No sé si sigue abierto. Durante todo el año Meires, otro amigo llamado Danilo, que Dios lo tenga en su Gloria, y yo, seguimos el mismo modus operandi: Nos encontramos cada viernes a medianoche en la puerta del Louie Louie en Malasaña, tumbamos unos cuantos vasos, nos enchufamos un poco en el baño y desquiciamos al personal con nuestras pintas de ejecutivos totalmente fuera de lugar. Consciente o inconscientemente buscamos provocar una pelea y, si lo logramos, salimos al exterior a eso de las tres de la mañana como muy tarde para que el viento nos lama las heridas. Un par de rayas más en cualquier otro lado, en un cajero automático o sobre la tapa de un contenedor, a veces en otros lugares que es mejor ni recordar, y acabamos invariablemente en el Quimera, que abre toda la noche, sentados ante tres bocadillos humeantes y rodeados por heroinómanos, chaperos y putas que se miran entre si con recelo esperando a que estalle la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, pagamos y salimos, y sólo deambulamos. Nos ponemos más y más en la calle, entre risotadas y helados de frío, hasta que estamos con los bolsillos vacíos de droga y llenos de dinero para comprar toda la que necesitemos. Y, siendo Madrid como es, no tenemos más que recorrer unas cuantas calles para encontrarnos con una muchedumbre dispuesta a vendernos toda la que queramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de esas noches, en una de esas calles, se nos acerca Luso. Luso es un conocido, es yonqui pero no pasa. Meires y Danilo están definitivamente acabados por hoy, cocidos y en ebullición por la coca que se han estado hincando de forma desmesurada durante la última hora, así que soy el único en darse cuenta de que Luso está algo distinto. Por regla general, Luso se pasa la vida cabeceando por las calles, fumando en base en casa de algún travesti o aspirando s&lt;em&gt;uperglue&lt;/em&gt; entre dos coches. Esta noche está drogado, por supuesto, pero también extrañamente lúcido. Como renovado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos habla de la chica china. Nueva en la zona. Por supuesto, ni es china ni nada, sólo tiene los ojos ligeramente más almendrados que la española media y además sus enormes tetas naturales, nos cuenta Luso, la delatan como no oriental, pero al parecer le va todo el rollo de esas latitudes, acupuntura, teatro kabuki, incluso practica la adivinación, una especie de tarot tailandés o así, el caso es que Luso no para de hablar de la tipa mientras yo me esfuerzo en aparentar que tengo un mínimo interés en escucharle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras Meires y Danilo discuten junto a un buzón, un poco alejados, Luso me dice: Es puta, y pasa coca. Eso me empieza a interesar algo más. Y me cuenta que la colega se ha puesto a pasar cocaína totalmente pura, que la trae su hermano directamente de Colombia y no sé qué coño más. No me creo lo que dice, porque Luso siempre ha sido un miserable y un drogata sin palabra y probablemente también un esquizofrénico, pero me da a probar una puntita que no rechazo porque es tan nimia que los posibles efectos negativos no suponen un verdarero riesgo, y el efecto es realmente demoledor. Luso me mira y me enseña sus dientes marrones como la madera bajo la forma de una sonrisa de gárgola, me guiña el ojo y se larga calle abajo, entre los gritos de los borrachos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que a mí respecta, estoy tan ensimismado por la pegada de la nueva farlopa que cuando vuelvo en mí me doy cuenta de que he olvidado preguntarle a Luso la dirección de la tal Miss Jade, pero ya no está a la vista. Recojo a Danilo y Meires, que ahora se abrazan fraternalmente, y proseguimos nuestra odisea, dándole vueltas a la idea de la mujer misteriosa y su prodigiosa droga perfecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un tiempo, nos despertamos tirados en el césped del Retiro. No recuerdo nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¿Sabéis aquel tío, aquel ricachón que se compró un león cuando no era más que un cachorro, lo crió y cuidó durante años, hasta que fue un león adulto, el león fiero e imponente prodigándose en cariñosos lametones con el dueño ante las cámaras de los periodistas, y de repente, un buen día, lo devoró entero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2003/2004&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;31 de Diciembre. Nochevieja. La ciudad entera va a estallar y Danilo, Meires y yo corremos a todo meter por la Gran Vía, completamente borrachos y puestos como si lo fueran a prohibir, nuestros abrigos negros flotando dramáticamente en el aire detrás nuestro mientras las chicas a las que Danilo ha metido mano impunemente junto al semáforo de Plaza de España gritan y nos insultan a nuestra espalda, persiguiéndonos. En esa época, ese era el éfecto que solíamos provocar en las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo día por la mañana he llamado al móvil de Luso, que conseguí de él mismo el fin de semana anterior, con la expresa intención de averiguar la dirección de Miss Jade. Queremos esa cocaína para despedir el puto año. Y quién sabe, tal vez algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despistamos a las terribles solteronas y nos colamos por la calle del Pez, Danilo gritando a los chinos que se cagan en esa noche, y buscamos con ojos turbios el número tres de la calle, guiados por la excitación tanto artificial como natural que nos embarga. No nos cuesta mucho encontrarlo: Del portal salen continuamente grupos de tios de todo color y pelaje. Luso ya me lo comentó, esa cabrona tiene a todos locos, a los yonquis y a los menos yonquis, mayores y jóvenes. No se le resiste ni uno. Eso es lo que yo quiero comprobar, la coca ha pasado un poco a segundo plano. Hay que averiguar si la chica está a la altura de la leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez arriba, estamos a punto de darnos la vuelta: La puerta de Miss Jade está abierta, pero ella no está a la vista. En medio del rellano hay un magrebí con chupa de cuero y aspecto de chulo, que ha sido pillado en fraganti saliendo y discute con el viejo de la puerta de al lado, el cual al parecer le reprocha el volumen de la música que se oye atronar en el interior. La química bulle con menos fuerza en mi sangre así que no me siento con ánimos de interponerme en la escena, pero Danilo le echa cojones y se cuela en el piso. Detrás va Meires y, finalmente, yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos la encontramos de frente en el pasillo de la entrada. Vestida únicamente con ropa interior, exquisita eso sí, con una escoba en una mano y un recogedor lleno de cristales en la otra. Nos quedamos mirándonos de frente sin saber qué decir. De fondo retumba algún tema &lt;em&gt;electro&lt;/em&gt;. Finalmente, no podía ser de otro modo, ella se lanza a romper el hielo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Venís a pillar o a follar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pillar, por el momento. Habla Danilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasad, y cerrad la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé ni cómo, pero nos hemos quedado apalancados en su sofá, poniéndonos los cuatro. Danilo ha dicho algo acerca de la buenaventura -buena jugada- y a ella le hace bastante ilusión encontrar un alma afín. Son más de las cuatro de la mañana, y esa lúbrica &lt;em&gt;demiurga &lt;/em&gt;ha encendido velas porque ha decidido apagar los fusibles para que así el telefonillo y el timbre, habitualmente siempre a pleno rendimiento, nos den un momento de calma y podamos así charlar tranquilamente. O mejor, para que ellos tres puedan charlar tranquilamente. Yo no digo nada, me limito a reírme por reflejo cuando creo que es de recibo, y nada más. Sólo la miro a ella, y ella es consciente de que lo hago. Coquetea. Ahora pienso que debí verlo claro: Una puta coqueteando. Qué peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La velada prosigue en el mismo plan: Son las seis de la mañana, tal vez más tarde, y ella habla sin parar de no sé qué costumbres del Nepal. Danilo y Meires están de bajón, hundidos en el sofá, a cientos de kilómetros por debajo de nosotros. Yo la observo sin cansarme, pensando únicamente en poseerla en todos y cada uno de los sentidos: Poseer su rostro embriagado y su piel perfectamente suave, perfectamente coloreada, descolorida, sus tetas grandes pero turgentes, su estómago y su pelo, y ella de repente se interrumpe, bosteza, y acerca una de las velas a su reloj de pulsera. Y dice: Bueno, chicos, es hora de dormir, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Danilo y Meires abren los ojos como murciélagos beodos, somnolientos y mareados, y empiezan a incorporarse a un penoso ritmo. Ella cruza la mirada con la mía, me invita y me incita a tomar una determinación. Así que me levanto y digo, con toda la autoridad que puedo reunir en esa situación y procurando sonar imponente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es hora de follar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se detiene y me mira con incredulidad, con una sonrisa burlona pero amable en la cara, y espera a que diga algo más. Así que digo: Vamos. Y tan sencillo como eso. Un minuto más tarde, Danilo y Meires están dormidos de nuevo en el comedor, y yo estoy en el dormitorio follándome a Miss Jade.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras me la tiro, la condenada no para de hablar. No parece excitada pero tampoco disgustada, y aunque yo me esfuerzo en embestirla con ímpetu y en tensar la polla en su interior tanto como mis fuerzas me permiten, lo más que logro arrancarla son más y más palabras. Me habla de sus estudios de Bellas Artes, y de su temporada como voluntaria en la India, y de no sé qué exnovio, lo cual ya debería ser el acabose, pero yo estoy en un plano superior, abrazado a un éxtasis ajeno al sexo común, una maldición sensual que me empuja dentro de ella y me saca fuera una y otra vez mientras miro su cara, la cara más arrebatadora jamás vista, y entonces para su monólogo bruscamente, cuando tras sacarla, arrancarme el condón y eyacular sobre su pecho, me derrumbo sobre ella y, sin saber aún cómo, le suelto jadeante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, ella me pide, no sin cierta educación, que me vista y me largue. Que coja a los escombros de mis amigos y me marche. Dolido y avergonzado, acepto a regañadientes, y cuando estoy poniendo el pie fuera de la casa, la oigo bramar, fuera de si:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Y no vuelvas nunca, hijo de la grandísima puta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya veremos, contesto. Ya veremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cierro la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la calle, decidimos no volver a casa de Miss Jade nunca jamás. Al cabo de unos meses, Danilo incumple la promesa. Regresa él solo, borracho como una cuba, se extravía por las calles traseras de la Gran Vía. Se cruza con alguien indebido, estalla la bronca y un borde reluciente sale a relucir. Le apuñalan tres veces. Un magrebí con chupa de cuero, un poco chulo, diría luego un travesti de la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¿Cuántas teorías existen sobre el amor? Realmente, no demasiadas. Todo el mundo tiene a su alcance la versión más adecuada a sus gustos. O crees ciegamente en él, o lo consideras únicamente un cúmulo de reacciones químicas destinadas a extinguirse. ¿Qué nos hace enamorarnos de una persona? ¿La visión que tenemos de ella? ¿La imagen que ella proyecta de si misma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha llovido bastante. Ahora no sabría decir exactamente qué era lo que se me pasaba por la cabeza. El amor es una cosa, la posesión otra, dicen. No lo sé a ciencia cierta, pero algo me dice que cada cosa tiene mucho de la otra. El problema, en cualquier caso, es que efectivamente te enamores de la imagen de alguien, que desees poseerla, y que esa imagen se desvanezca un buen día, ante tus ojos. Y cuando te estás compadeciendo de tu mala suerte, te das cuenta de que la realidad es aún peor: Esa imagen de esa persona no ha desaparecido del mundo. Sólo ha desaparecido para ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2006&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hace ya mucho que no veo a Meires. Se cambió de empresa y no tardamos en perder el contacto. Sólo una vez, al regresar de mis vacaciones del puente de Mayo, me encuentro un e-mail suyo. Ha escrito un montón de cosas incoherentes, &lt;em&gt;dfghdlfghdlffgfd&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;dfgjdfhgdkjfg&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;da-.zx,cnsdkkl&lt;/em&gt;, sólo eso, y estoy a punto de escribirle otro mail en respuesta o incluso llamarle, pero finalmente no lo hago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco he vuelvo a ver a Miss Jade. De hecho, apenas salgo por la noche. Me limito a pasar los fines de semana en casa, leyendo y viendo películas. Un día estoy en la Fnac, en la planta de películas, y de repente me la encuentro: Completamente vestida de negro, absorta en la sección de cine de autor, ajena a las miradas que suscita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sudor frío. Mis pies, no yo, se acercan a ella y mi boca le saca de su abstracción: Hola. Ella se gira y me mira, genuinamente sorprendida, y para mi fortuna, no para mal. Nos damos la mano, y luego, nerviosos, dos besos. Nos reímos tontamente, levantamos un torpe inicio de conversación. Ambos tenemos varias cosas por las que disculparnos, y circunstacias actuales con las que exculparnos. Alabo su buen gusto fílmico, Buñuel y Kusturica, y rápidamente pasamos a otros términos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pagamos nuestras compras en las cajas, tomamos un café en el bar, salimos a tomar un sandwich en el Rodilla, paseamos y charlamos un rato, ya de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos vemos unas cuantas veces más, charlamos, reímos, no hay nada qué temer. Y pienso: ¿Dónde está Miss Jade? Y pasan los días y los meses y las semanas y los años. No visito la tumba de Danilo, desconozco qué ha sido de Meires. Y cada vez más a menudo me pregunto: ¿Qué ha sido de Miss Jade?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Al fin sale. Sube al coche, a mi lado. Ceñido traje-chaqueta negro, su rostro embriagado y su piel perfectamente suave, perfectamente coloreada, descolorida, sus tetas grandes pero turgentes, su estómago y su pelo. Todo en su máximo esplendor ante mis ojos. En su máximo esplendor, pero un esplendor insípido, anodino, descafeinado. Pero cálido, tan cálido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras conduzco de regreso a casa, la miro sonreírme de esa forma tan deslumbrante, su mirada huidiza y entrenada patinando por la calle. Busca a alguien, alguien de otros tiempos, viejos pero mejores, alguien a quien secuestrar el corazón con su embrujo, alguien deseoso y no acostumbrado a los lujos de su alma. En un semáforo ve a alguien salir del metro, un paria, pantalones sucios, ojos brillantes. Se miran fijamente, el reconocimiento es mutuo y además evidente. Yo, tranquilo y satisfecho, no hago nada: Les miro mirándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenas noches, Miss Jade.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-1153650506595783774?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/1153650506595783774/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=1153650506595783774&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1153650506595783774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1153650506595783774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2008/01/buenas-noches-miss-jade.html' title='BUENAS NOCHES, MISS JADE'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-9163160339135312108</id><published>2008-01-23T17:41:00.000+01:00</published><updated>2008-01-23T18:03:06.275+01:00</updated><title type='text'>Dos asuntos más:</title><content type='html'>- Finalmente el técnico de Telefónica ha venido hoy mismo y ya está todo en orden, así que vuelvo a disponer de internet. No os librais de mí, chicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Los chicos (y chicas, imagino) de Kala Editorial me han incorporado a su plantilla de "escritores seriales", publicando además un relato que vio la luz previamente en este sitio. Aquí podéis encontrar tanto el texto como mi "ficha serial":&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://kalaeditorial.com/site/"&gt;http://kalaeditorial.com/site/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-9163160339135312108?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/9163160339135312108/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=9163160339135312108&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/9163160339135312108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/9163160339135312108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2008/01/dos-asuntos-ms.html' title='Dos asuntos más:'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-6598309197866879060</id><published>2008-01-22T13:28:00.000+01:00</published><updated>2008-01-22T14:02:43.897+01:00</updated><title type='text'>Un pequeño alto en el camino</title><content type='html'>Hola a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es poco habitual que me dirija a vosotros directamente a través de aquí, sin hacerlo a través de alguna de mis historietas, pero resulta que el domingo mi conexión de internet comenzó a fallar cada vez más y más hasta caerse completamente, y para más inri anoche ni siquiera tenía línea telefónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que después de bregar con esos seres del averno, tan omniscientes ellos, llamados teleoperadores del grupo ADSL de Telefónica, conseguí que me concedieran el honor de enviar un técnico a revisar la instalación... Eso sí, ni idea de cuando vendrá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, como es posible que esto vaya para largo (relativamente), os pongo sobre aviso. Sí, ya sé que tendréis cosas más importantes que hacer que leerme, como absolutamente cualquier otra cosa habida o por haber, pero al menos así sabreis que no he abandonado el blog y que dentro de no mucho estaré de vuelta para seguir rastreando las calles en busca de nuevos "cabezas de plomo" de los que hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta entonces, un saludo para todos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-6598309197866879060?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/6598309197866879060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=6598309197866879060&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/6598309197866879060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/6598309197866879060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2008/01/un-pequeo-alto-en-el-camino.html' title='Un pequeño alto en el camino'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-2915355049646211346</id><published>2008-01-15T22:37:00.000+01:00</published><updated>2008-01-15T22:56:08.172+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Micro-relatos'/><title type='text'>NI AÚN ASÍ</title><content type='html'>En un coche, una pareja de novios. Durante todo el trayecto, él no dice ni una palabra, pero ella, sin embargo, no para de hablarle, de reprocharle, de maldecirle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de una hora, llegan a un páramo. Él se baja del coche, abre el maletero, y empieza a cavar un agujero en el que enterrarla a ella.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-2915355049646211346?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/2915355049646211346/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=2915355049646211346&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/2915355049646211346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/2915355049646211346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2008/01/mira-la-carretera.html' title='NI AÚN ASÍ'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-6744047890708571615</id><published>2008-01-10T23:46:00.000+01:00</published><updated>2008-01-16T01:58:09.120+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>EL GUARDIÁN DE MI HERMANA</title><content type='html'>Son las doce de la mañana y las calles están atestadas de gente. El primer día de rebajas, o el último, qué más da. Si miras, verás gente de toda clase y condición. Se cruzan y entrelazan como serpentinas multicolores, en diferentes direcciones, sin mirar, y no podrás ver nada más que la masa en movimiento y cambiante, a no ser que lo mires a él. A Elías. No importa donde poses tus ojos, ellos solitos navegarán por la riada humana y acabarán sobre él. No falla. Y esto no es precisamente lo más recomendable para su trabajo. O, bien pensado, puede que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elías está apoyado en una pared, en la cuesta de San Vicente. Viste un traje negro de marca que le queda estrecho, sus hiperbolizados músculos pugnan por reventar la camiseta y la camisa negra y la chaqueta. Los pantalones le quedan cortos además y sus calcetines negros se estiran para alcanzar sus zapatos también negros. Con su mano derecha poblada de gruesos anillos de plata se lleva un &lt;em&gt;camel &lt;/em&gt;a la boca que fuma, chupa más bien, con insistencia y cierto desprecio. Exhala humo azulado por su boca imperfecta, su boca que es un agujero en una masa informe picada de viruela y copada por un pelo corto rubio y ceniciento que no deja lugar a dudas sobre la fealdad de esta persona, por mucho que oculte sus ojos con unas gafas de sol redondeadas de espejo que nadie sobre la faz de esta tierra ve jamás salvo cuando piensa en John Lennon. El humo que expulsa hace piruetas imposibles y divertidas y se desvanece alrededor del periódico gratuito recogido en el metro que Elías está leyendo, &lt;em&gt;que Elías hace que lee,&lt;/em&gt; porque todo aquel que pase lo bastante cerca de Elías y se atreva a fisgonear en los asuntos de un tipo tan enorme y feo descubrirá que lo que realmente está observando es una foto tamaño retrato de una chica joven bastante guapa pero con aspecto de pija y que no pasará de los dieciocho años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, probablemente sea alguien al que no os gustaría mirar, pero al menos ahora podéis entender porque no podríais evitar mirarle. Y esto no es precisamente lo más recomendable para su trabajo. O, bien pensado, puede que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elías mira su reloj, su magnífico reloj de marca, y piensa para sus adentros que se podría dar algo más de prisa, la cabrona. Se mete las manos en los bolsillos y se revuelve intranquilo. Un par de peruanos vestidos con camisetas de la NBA y pantalones de trabajo salpicados de pintura blanca pasan a su lado y uno de ellos, en voz no lo suficientemente baja y no lo suficientemente lejos, le dice al otro: ¿Has visto al feo ese? Seguro que es un asesino a sueldo, y Elías, por supuesto, se ve tentado de matarlos. Es decir, de sacar la &lt;em&gt;Desert Eagle &lt;/em&gt;que reposa junto a su pecho, bajo la chaqueta, y matarlos con ella, no con sus propias manos, pues Elías es incapaz de eso, no puede sentir en su piel el tacto de alguien al que está despachando de este valle de lágrimas, le pone enfermo. En cualquier caso, darle lo suyo a esos dos significaría salirse de la línea operativa que le ocupa en este momento, y Elías no ha pasado un tercio de su vida en centroeuropa escuchando ráfagas de proyectiles en sueños y comiendo de latas de conservas caducadas bajo tierra para a estas alturas del partido cometer un error de principiante dejándose llevar por las bravuconadas baratas de dos pintores que tienen que ponerse de puntillas para recoger el cambio en los bares, por mucho que le joda dejarles ir de rositas sin al menos hacer que se caguen de miedo a base de un par de culatazos en los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como siempre que uno está ocioso y distraído en el trabajo, el trabajo hace su aparición. Ella sale de la boca del metro de Plaza de España, con su pelo limpio y brillante, sus vaqueros de cintura baja contoneándose de forma inconsciente pero arrebatadora, la carpeta forrada con fotos de perros y cantantes y bebés con lechugas en la cabeza bien apretada contra sus pechos adelantados a su tiempo. Ella echa a andar en dirección a Princesa, a través del parque, rodeada de una multitud anónima cuyos integrantes masculinos no dudan en aproximarse a ella para aspirar su aroma adolescente y echar una ojeada más de cerca a su apretado culo, y Elías echa a caminar detrás, a buen ritmo, manteniendo las distancias, como debe hacerse, con sus ojos saltando de un lado a otro como movidos por impulsos eléctricos, vigilando a todo aquel y aquella que pasa demasiado cerca de la chica, esperando el momento en que comience la acción. Ella aprieta el paso - ¿a dónde vas con tanta prisa, &lt;em&gt;pellera&lt;/em&gt;? -, y Elías, con suma facilidad, lo hace también. ¿Se decidirá el cabrón a intentarlo hoy? Ya han pasado dos días desde el encargo, piensa. Y ahí está. El motero surge de entre los coches súbitamente, enfundado en su cazadora de cuero viejo, el pelo largo y grasiento atrapado en la bufanda oscura que le cubre la mitad de la cara, sus ojos decididos y afilados mirándola a ella, indiferente, ajena. Ya lleva la &lt;em&gt;beretta&lt;/em&gt; en la mano, semioculta en la manga de la cazadora, y en menos de dos segundos recorre los cinco metros que les separaban y la aborda de frente, tomándola del brazo, tirando de él violentamente. A ella se le congela el rostro en una mueca de sorpresa y miedo, los cantantes y los perros y el bebé se caen al suelo y antes de que ella pueda gritar o pedir auxilio la pistola ya está encañonando su sien con su fría mirada de muerte. Menos de un segundo y todo se habrá acabado para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero menos de un segundo es también lo que necesita Elías para interrumpir el baile. Se interpone, sin vacilar. Otro violento tirón, esta vez de la manga del motorista, no impide el disparo pero si varía el objetivo del proyectil: La bala perdida zumba en la fría mañana durante menos de un segundo y se estrella contra la cara de otra chica, joven, mona, a la que le explota la mandíbula y cae al suelo vomitando sangre por el enorme agujero. La adolescente sigue clavada al suelo con clavos de hielo, sus tímpanos gritando en el interior de su cabeza. El motorista observa al intruso, fugazmente, y su mirada de sorpresa pronto es sustituida por otra de determinación. Lucha contra la presa que le atenaza la muñeca pero es inútil, el gigante de las gafas pasadas de moda se muestra impasible. Siente algo frío y cálido a la vez en el pecho: un cuchillo de monte clavado hasta el mango en el corazón. El motorista se revuelve violentamente, en un estertor, pero el gigante, con cierta facilidad, gira el cuchillo dentro de la herida, los ventrículos se desintegran en múltiples grumos sanguinolentos, y ya no hay más para el motorista. Tira el cuerpo agonizante al suelo, sin darle importancia, como quien se quita del hombro una hoja mustia, y en toda la calle la gente permanece tan quieta como los dos cadáveres que observan. Y Elías dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ven conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en la habitación de la pensión, la chica se está portando. Tras unos leves esfuerzos, ha acabado accediendo, y Elías se la mete por el culo con cierto cuidado pero hasta el fondo. Ella jadea y gruñe suavemente, con la cara clavada en las sabanas y el culo bien alto, vestida solo con los calcetines y la saliva de Elías. Ninguna mujer se resiste al sex appeal del hombre que le salve la vida. Mientras sus embestidas se hacen más vigorosas y los golpecitos de sus huevos en el coño de ella se hacen más audibles, su mente rememora lo ocurrido hace dos días en el &lt;em&gt;Rebel Star&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había llegado de Yugoslavia hacía una semana, y aún no se había habituado a la vida de civil. Los trabajos de vigilante le parecían una degradación, y no podía acceder de forma legal a cualquier otro curro acorde con su cualificación, por lo que estaba pasando los días dilapidando la paga del ejército en el primer antro de mala muerte que se encontraba, tratando infructuosamente de entablar contacto con cualquier mujer que se cruzaba en su camino, sin resultados. Había perdido el toque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la tercera o cuarta vez que iba a ese garito de motoristas y el alcohol ya le había hecho soltar la lengua en más de una ocasión: La única forma de vencer a los demonios de la guerra era soltándolos, y además, el chaval de detrás de la barra no sólo parecía poco impresionado por lo que Elías contaba, sus "hazañas" como a él le gustaba llamarlas, sino que éstas le provocaban un cierto interés siniestro, alejado de la curiosidad mórbida del españolito de a pie y más próximo a la mera comparación entre profesionales. Hace dos días, el crío se giró tras servirle un JB y le tiró una foto a la barra, ante los ojos, y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien quiere muerta a esta pequeña puta. ¿Tienes alguna otra cosa que hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elías no se inmutó demasiado, pero no le convencía. El chaval le comentó que después de la presión policial ejercida sobre los maltratadores en general y los asesinos de mujeres en particular, éstos se habían visto obligados a recurrir a profesionales que hicieran el trabajo sucio y permitieran que ellos salieran indemnes y con su reputación social intacta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta chavalita le ha calentado la polla a un tipo mayor que ella, un tío importante, que considera que merece un respeto, dijo el chaval. Por eso la quiere muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ese tipo es tan despreciable como para estar dispuesto a matarla, es normal que no obtenga ningún respeto de ella, ¿no te parece? dijo Elías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chaval simplemente se encogió de hombros, como quien oye a alguien hablar en un idioma extraño, murmuró un &lt;em&gt;tú te lo pierdes&lt;/em&gt; y dijo &lt;em&gt;Max&lt;/em&gt;, y Max el motorista se levantó del fondo del bar y se acercó a la barra, arrastrando los pies, borracho visiblemente, y el crío le dijo &lt;em&gt;es cosa tuya&lt;/em&gt;, y Elías le evaluó durante un par de segundos y vio que no era ningún profesional, un cafre y una bestia despiadada tal vez, pero que era peor que él, y pensó en él y en la chica de la foto, que estaba bien buena, todo sea dicho, y entonces se le ocurrió la idea, y cogió la foto con disimulo y se largó del bar antes de que nadie dijera esa foto es mía y esperó a que el motorista saliera y le siguió y aprendió todo lo que el motorista necesitaba para hacer el trabajo. Eso fue entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, en la pensión, Elías le saca la polla del culo a la tía y en las mismas se la mete por el coño. Ella se deja hacer con deliciosa sumisión, aunque sus jadeos se han vuelto ligeramente llorosos, y Elías la folla fuerte y a gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llevado por la emoción de estar jodiéndose a una tía tan buena, le saca la polla del chocho y la obliga a arrodillarse sobre el colchón para correrse en su cara, y le ve la cara llorosa, no puede evitar sentirse ciertamente enfadado. Ella boquea como un pez, con cara de boba apesadumbrada, y dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que has hecho por mí lo más grande que un hombre puede hacer por una mujer en los tiempos que corren, pero esto es demasiado. Me siento rara...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y él contesta: Eso es, he hecho por ti lo más grande que un hombre puede hacer por una mujer. Yo sólo te pido lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dice: Abre la boca, puta de mierda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-6744047890708571615?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/6744047890708571615/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=6744047890708571615&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/6744047890708571615'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/6744047890708571615'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2008/01/el-guardin-de-mi-hermana.html' title='EL GUARDIÁN DE MI HERMANA'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-5321996562656791608</id><published>2008-01-07T18:23:00.000+01:00</published><updated>2008-01-08T22:11:30.194+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>EL ASCENSO DEL SUBMARINISTA</title><content type='html'>El policía es joven, y hubo una época, hace no demasiado, en la que fue bien parecido. El policía respira aire viciado, el único que conoce desde hace varios meses. De pie en medio del sótano de la fábrica huele a pólvora, a sangre y a orines, y la pistola tiembla lloriqueante en su mano. En el suelo, a su alrededor, yacen los cuerpos de aquellos con los que ha estado compartiendo su vida en esta oscura etapa. Tres vulgares traficantes de drogas, uno de ellos menor de edad, heridos de muerte en el mejor de los casos y definitivamente muertos en el peor, y un cuarto elemento, un hombre en la sombra al que el policía no llego a conocer demasiado bien antes de decidir dejarle con vida y limitarse a dispararle en las rodillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la penumbra, el policía simplemente espera que alguien acuda a ayudarle. Que alguien se le acerque y le cubra con una manta que oculte sus andrajosas ropas que huelen a miseria, que alguien a quien no recuerda muy bien baje las escaleras de piedra y le consuele con un abrazo, para que así se sienta mejor, para que así su mano deje de temblar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gente de uniforme azul irrumpe en el sótano, blandiendo linternas en todas direcciones. Alguien apunta al policía y le grita que tire el arma y el policía no hace ni caso y alguien dice que es uno de los nuestros y se dedican a prestar atención a los que están en el suelo, muertos o agonizantes, y los esposan a todos, muertos o no, antes de que empiecen a bajar las camillas. Y alguno de estos hombres uniformados se acercan al policía y le dan palmadas en la espalda y en el hombro y le llaman colega, compañero y amigo, y alguno hasta le llama por el nombre que ha estado usando en la calle últimamente pero ninguno le llama por su auténtico nombre porque ninguno lo sabe, y hasta al policía le cuesta recordarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de repente dice: Me llamo Javier, pero da lo mismo porque nadie le ha escuchado. Al menos, eso sí, alguien le cubre con esa dichosa manta, y le acompañan arriba, fuera de la fábrica, hacia el frío, hacia la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche es azul y roja, y suenan sirenas y sirenas, unas encima de otras. Javier se siente aturdido por las luces, aturdido y cansado, quiere sentarse y sus rodillas se doblan para lograrlo y los agentes que le escoltan y que tiran de él para que no se detenga le miran y se miran entre si y por supuesto no se detienen hasta que llegan a una ambulancia y sientan a Javier en el suelo de la caja trasera. Y le dan otras dos palmadas más en cada hombro, una cada uno, y hacen un mohín de lástima viril mirándole, y se marchan cada uno por un lado. Javier se queda sentado envuelto en la manta, mirando sin ver, y una mujer se le acerca, una mujer de su edad y con lágrimas en la cara, y le da un abrazo tan fuerte que casi le tumba y le planta un beso ansioso en los labios robándole todo el aire viciado de los pulmones, y Javier se lo devuelve como buenamente puede, porque recuerda que la mujer es su esposa, y algo le dice que así es como han de tratarse un marido y su mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mujer, Silvia, pues por ese nombre la recuerda, le toma la cara entre las manos y le dice llorosa un montón de cosas, de las cuales Javier sólo distingue su propio nombre, repetido una y otra vez, Javi, Javi, Javi. Javier cree que debe responder a esa demostración de cariño y sonríe, en una mueca torcida y patética y Silvia rompe a llorar más fuerte aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre con el pelo cano y traje oscuro, vagamente familiar, se acerca a ellos y habla con Silvia. Mira a Javier de vez en cuando. Parece que su intención es tranquilizar. Javier le oye decir: "Ahora mejor iros a casa. Teneis que descansar, sobre todo él." pero, en su cabeza, también le oye, le recuerda, decir: "Llévate a esa escoria a la fábrica con la excusa que sea y no hagas nada hasta que lleguemos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Llévate a esa escoria a la fábrica con la que excusa que sea y no hagas nada hasta que lleguemos. Tienen que ir todos, los cuatro. Asegúrate de que vaya el proveedor también, que estén todos porque esta noche los empapelamos. Tú sólo mantén el tipo y que no se lo huelan, sólo aguanta hasta esta noche y habrás acabado. Lo has hecho de puta madre hasta ahora, Javi. Hazlo de puta madre hasta el final.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En el coche familiar, Javier huele a nuevo y al sutil perfume de ella. El asiento es cómodo y le invita a rendirse al sueño. Una sensación cálida le abraza y le adormece, pero en su interior otra sensación, aguda y dolorosa y negra le impide relajarse tanto como para desvanecerse. Con los ojos cerrados siente crisparse los músculos de su cuello y de sus brazos y sus piernas, siente los calambres y los escalofríos. Ella le toma la mano, su piel es suave y templada. Y tranquilizadora. Los calambres se adormecen, sólo un poco, y también Javier lo hace, sólo un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el barrio residencial, huele a tierra mojada y a tortilla francesa. En la calle sólo hay un par de vecinos paseando a sus mascotas que resbalan en el asfalto mojado, y observan descaradamente como la pareja baja del coche a toda velocidad, y como desaparece en el portal con la misma celeridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Javi, ¿dónde estás?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ya estoy aquí.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿En la fábrica?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sí.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Vete.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Qué?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lárgate. Se han enterado de quien eres. Aún no sabemos cómo, pero un confi nos lo ha largado. Lo saben todo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No puede irme, les estoy viendo. Han salido del coche, vienen hacia aquí.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tú aguanta, ¿eh, chaval? Vamos para allá.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tengo que colgar.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Aguanta, campeón. Aguanta, chaval.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Te dejo. Adiós.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La casa está limpia y ordenada. La calefacción la hace confortable. Parece la casa de otro, no la suya. Silvia dice que se tumbe, que descanse, que le va a preparar algo de comer. Él se quita la chupa y entra en el baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el sótano de la fábrica el ambiente era funerario. Por parte de él y por parte de ellos. ¿Qué nos han dicho, &lt;em&gt;Ruso&lt;/em&gt;? No lo sé, ¿qué os han dicho? ¿Quién eres? ¿Como que quién soy? Es una conversación terrible para tener en un sitio tan lúgubre cuando estás totalmente seguro de que alguien va a morir. Habla, hijo de puta, que lo sabemos todo. ¿Qué sabeis? Y, bueno, las cosas discurren como manda el miedo y la testosterona. Un empujón, un tirón de la solapa, empiezan los gritos, más empujones, y smack, smack, y blam blam blam blam blam blam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se queda sola, la caricatura humana siente deseos de llorar, de horror, de felicidad, pero sobre todo, de miedo. De miedo escénico. El miedo que siente un actor cuando tiene que presentarse ante alguien que posiblemente antes era su público pero que ya ha dejado de serlo. El miedo le muerde en la nuca cuando, espídico, desencajado, registra los bolsillos de los muertos y heridos, y con más intensidad aún cuando, decepcionado y aterrorizado por haberlos encontrado vacíos, vuelve a su posición inicial, quieto, de pie en miedo de la fábrica, con la pistola temblando lloriqueante en su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El terror se vuelve pánico esperando a que se acerquen las sirenas, que se acerquen más y más, cuando piensa en lo que pensará todo el mundo. En lo que pensarán todos aquellos que conoce, lo que pensarán unos y otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que piensa Silvia en la cocina, preparando la cena, deteniéndose a cada rato abrumada por sus violentos llantos de felicidad, por la sensación de liberación, por el futuro que está por venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo que piensa Javi en el baño, jadeante, con los ojos enrojecidos, las manos temblando de forma grotesca, el cuerpo entero temblando y la boca contraída en una mueca de dolor que congela las lágrimas en sus ojos, cuando piensa en qué va a ser de él ahora, cuando introduce la mano en el bolsilo de su sudadera y saca su estuchito y lo abre con torpe cuidado y saca su hipodérmica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su hipodérmica vacía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-5321996562656791608?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/5321996562656791608/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=5321996562656791608&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/5321996562656791608'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/5321996562656791608'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2008/01/el-ascenso-del-submarinista.html' title='EL ASCENSO DEL SUBMARINISTA'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-3962270565736611925</id><published>2008-01-03T13:50:00.000+01:00</published><updated>2008-01-03T19:10:53.917+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>MURDER BALLAD</title><content type='html'>El impulso en la sangre es irresistible&lt;br /&gt;y su ritmo ensordecedor&lt;br /&gt;eso lo hacen otros, dice&lt;br /&gt;cuando no les miran, dice&lt;br /&gt;es su canción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Será capaz de recorrer la distancia?&lt;br /&gt;abandonando la razón&lt;br /&gt;sólo un momento, en un rincón&lt;br /&gt;oscuro y cálido, desolado&lt;br /&gt;mientras él palpa músculo&lt;br /&gt;cartílago y hueso&lt;br /&gt;en un apartamento desangrado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el cielo, anciano e indiferente&lt;br /&gt;que ya obvió a infinitos mortales&lt;br /&gt;que padecieron el mismo dolor&lt;br /&gt;aprieta firmemente el volante&lt;br /&gt;blancos los nudillos&lt;br /&gt;negra la inspiración&lt;br /&gt;que guía el alma descontrolada&lt;br /&gt;a una calle cerrada&lt;br /&gt;llamada retribución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las líneas de los titulares&lt;br /&gt;mentirán sobre sus motivos&lt;br /&gt;harán demonio del hombre&lt;br /&gt;saciarán de sangre su hambre&lt;br /&gt;escupirán amantes heridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque en la primera noche&lt;br /&gt;antes de que los viejos canten&lt;br /&gt;al horror que dentro se desató&lt;br /&gt;mientras oye a los perros gemir&lt;br /&gt;él sabe que las mujeres&lt;br /&gt;sólo son seres humanos&lt;br /&gt;y que algunos seres humanos,&lt;br /&gt;por qué no...&lt;br /&gt;merecen morir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-3962270565736611925?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/3962270565736611925/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=3962270565736611925&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3962270565736611925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3962270565736611925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2008/01/murder-ballad.html' title='MURDER BALLAD'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-1561141766308360904</id><published>2008-01-03T13:06:00.000+01:00</published><updated>2008-01-03T13:50:56.111+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Micro-relatos'/><title type='text'>PARA MAX AUB</title><content type='html'>Lo tienen que creer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es porque yo tuviese manía a ese hombre al ser mi supervisor, más al contrario, él me tenía manía a mí. Cada día la misma cantinela: Esa corbata, Álvarez. Hay que hacer eso más rápido, Álvarez. Esto tendría que estar mejor, Álvarez. Siempre igual, ya les digo. Nada le agradaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso cuando vi su expresión de asombro al sentir el tajo en la garganta, me llené de orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, señor. Da gusto que al fin valoren tus aptitudes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-1561141766308360904?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/1561141766308360904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=1561141766308360904&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1561141766308360904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1561141766308360904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2008/01/para-max-aub.html' title='PARA MAX AUB'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-1738560477602421075</id><published>2007-12-30T22:31:00.000+01:00</published><updated>2007-12-31T15:25:57.843+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>25FPS</title><content type='html'>&lt;em&gt;Es una Sony DCR-HC 27. Te graba a 16:9, directamente. Eso quiere decir que te da el mismo formato que el del cine. Lo malo es que cuando no hay suficiente luz la imagen pilla un poco de grano, pero no es nada que no se pueda solucionar con un par de flexos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David asiente mientras se enciende un cigarro, fingiendo interés. La verdad es que todas esas cosas le dan absolutamente igual. Él está más interesado en discernir si el tipo imberbe que no para de soltar datos técnicos por la boca es alguien de fiar o si, por el contrario, es alguna especie de acosador, violador, psicópata o cualquier otro elemento indeseable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha escogido un bar céntrico y bien iluminado para conocerse, a media tarde: Entre conversaciones normales, cualquier conversación parece normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera parte de la charla, la primera hora o así, ha ido bastante bien. Alex se ha mostrado cordial y educado desde el primer momento, y su intención de agradar es clara, lo cual es lógico teniendo en cuenta a lo que aspira, pero también es cierto que esa actitud parece emanar de su persona con franca naturalidad. Hasta cierto punto, David no cree que esté representando un papel. La primera hora ha hablado sin parar, sobre si mismo, desplegando el currículum vitae que corresponde a esa clase de asuntos: Se ha descrito como universitario recién licenciado, deportista, sano (no fuma ni bebe), amante del medio ambiente y, como apunte fugaz, para no olvidar para que estaban ahí, ha añadido: Y soy muy curioso. Y después, ha sacado la cámara y se ha puesto a hablar sobre ella, casi con la misma pasión con la que hace dos días charlaba por el messenger con David sobre el proyecto que pretenden llevar a cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Alex comenta que la DCR-HC 27 incorpora pantalla táctil en el visor, David apaga el cigarro y asiente y se enciende otro más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo conoció a través de un foro de contactos. Sonia, su novia, y él, habían estado tomando unas copas en casa, perezosos ante el frío reinante en las calles, y, excitados por un pequeño forcejeo amoroso en el sofá, se habían metido en Internet a buscar porno. Así es como llegaron a dicho foro, y allí uno de los mensajes llamó rápidamente su atención:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"Chico joven se ofrece para trío con tu novia/esposa. También os grabo follando".&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Leer el enunciado del hilo les puso a ambos como una moto. Hacer un trío y ser filmados en vídeo mientras follaban eran sus dos fantasías predilectas, en perpetuo empate entre ellas y a años luz de todas las demás, pero nunca se lo habían planteado en serio. Esa noche, animados por el alcohol y con el acuerdo tácito de estar únicamente jugando, tomaron nota de la dirección de e-mail del anunciante y lo agregaron al messenger. Nada. Se sirvieron un par de copas más y siguieron viendo porno: Bajo luces azules y rosas, un actor velludo y un tanto pasado de peso golpeteaba secamente los pechos estriados de una rubia neumática con su considerable herramienta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el calor que ambos despedían hubo derretido el hielo en los vasos, un sonido fácilmente reconocible, procediente del ordenador, les hizo cosquillas en sus bajos vientres. En la esquina inferior derecha de la pantalla, en un pequeño recuadro, podía leerse:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"A//\\F ha iniciado sesión".&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se miraron entre si, excitados. No sabían quién era, es decir, que sabían quien era. De nuevo las cosquillas. Un tanto tembloroso, David abrió la ventana de messenger del aparecido. Escribió un simplemente correcto "Hola". A los pocos segundos, otro "Hola" apareció debajo del anterior. David y Sonia volvieron a mirarse. Hacía demasiado calor en esa habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los primeros minutos de la conversación, todo discurrió desde la absoluta formalidad. David temía que en cualquier momento el tal Alex se desmarcara con alguna salida de tono que le forzase a ponerle en No Admitir, pero no fue así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante casi tres horas estuvieron conversando a buen ritmo, siempre escribiendo David y Sonia haciendo de voyeur silenciosa, silencio sólo roto levemente por alguna risita emitida cuando Alex preguntaba por ella, por su aspecto físico, creyéndola ausente al otro lado de la pantalla. En un momento dado, Sonia tomó el teclado, ante la sonrisa cómplice de David, y escribió: Foto, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al instante, Alex estaba enviándoles la foto: En ella se le vía a él, desnudo ante el objetivo, de cintura para arriba. No parecía muy alto y tenía el pecho ligeramente velludo, cara totalmente lampiña, complexión delgada, en definitiva, aspecto de buena persona. Y Sonia añadió: No está mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David miró a Sonia: Una morena preciosa de silueta insinuante, culo rotundo y magníficas tetas. Ella sí que no estaba mal, y si el tal David pudiera poner sus virginales manos sobre ella, pasaría el resto de su vida agradeciendo a todos los dioses conocidos por el hombre que le hubiera sido concedida a un mortal como él la oportunidad de profanar a semejante hembra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El solo pensamiento de que eso realmente ocurriera ponía la intoxicada libido de David por las nubes. Guíado definitivamente por sus instintos más perversos, escribió: Alex, dame tu móvil. Por supuesto, ella le miró, un tanto incómoda, y él la calmó con un estúpido guiño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando volvieron a mirar a la pantalla, el número de móvil de Alex ya estaba en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En cuanto a la realización, podemos hacerlo de dos maneras: Podemos usar una planificación estática, elegir el encuadre, trincar la cámara en el trípode, y ponernos a lo nuestro, o bien podemos hacerlo más a lo gonzo, osea, ya sabes...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y David dice, por enésima vez: Yo me quedaré la cinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de dos días, David y Sonia están clavados al sofá, bastante nerviosos. Han invitado a Alex a cenar. Han sacado el mantel y la cubertería que cada año reservan para la cena de Nochevieja y han procurado darle un cierto aire de sofisticación al asunto. Alex llega a las nueve, puntual, con su cámara bajo el brazo, y Sonia le recibe en la puerta, cándida y acogedora, vestida con un vestido negro un tanto recargado pero que resulta considerablemente apropiado para la ocasión porque está presidido por un generoso escote que anuncia sus inmensos pechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detalle que, no le cabe duda a David, sobrecoge a Alex.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos hombres se sientan a la mesa y Sonia procede a servir la comida. Charlan de sus cosas. ¿Te ha costado mucho encontrar la calle? No, la conocía. Ajá. Cosas así. Sonia termina de poner la mesa y se sienta también, entre los dos. Ella le hace exactamente las mismas preguntas que David. ¿Te ha costado mucho encontrar la calle? No, qué va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que se quedan en silencio y comen. Redondo de pavo relleno de huevo, jamón, verdura y champiñones. Bastante sabroso. Terminan sus platos sin decir prácticamente ni una sola palabra más, y entonces Sonia termina de romper el hielo, y dice: ¿Has traído preservativos, verdad? David y yo no los usamos. Él dice que sí, que no se preocupen, y ella pasa a preguntarle directamente por sus estudios, por su carrera. Y él explica todo lo referente a la administración de empresas turísticas, mientras ella asiente con una sonrisa hospitalaria en la cara, y David fuma en silencio mirando a uno y otra, y Alex interrumpe su discurso cada vez más a menudo para mirar las tetas de Sonia, cada vez con más descaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Esta cámara tiene la mejor definición de su gama. Te da una profundidad de campo que apenas pierdes por mucho que metas angular.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Sonia sirve copas para animarse un poco, incluso al abstemio Alex, y siguen hablando de proyectos de investigación hotelera y, casualmente, uno de los tirantes de Sonia se desliza por su brazo y Alex dice: La educación hotelera y turística debe ser accesible para todo tipo de establecimientos y para todos los departamentos , y David apaga su cigarro, y mira a su novia, y al desconocido, y dice:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Vamos?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al día siguiente, David se despierta algo mareado. No hay ni rastro de Alex, exceptuando la cerveza que dejó a medio terminar encima de la mesa del salón, y la bolsa de la cámara, que descansa en el sofá. David llama a Sonia, pero no hay respuesta. Parece que ha salido. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Toma la bolsa, y el peso le revela que la cámara está dentro. La saca y la encience. Se sienta pesadamente en el sofá, enciende un cigarro, pone el aparato en modo VCR y le da al play. El visor táctil se inunda de azul. Rewind. Al cabo de unos segundos, aparece movimiento ante él.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al fondo de la imagen, él está tumbado en la cama, los brazos y las piernas abiertas, desnudo. Durmiendo. A su lado, Sonia también está desnuda con las piernas bien abiertas, pero al contrario que él, ella está bien despierta. Alex, dando la espalda a la cámara, se introduce entre sus piernas con vigor. Una bocanada de humo se atraganta en la garganta de David. Se siente nuevamente excitado. Está presenciando en diferido algo que no pudo presenciar en directo. Presiona de nuevo el botón de rewind y Alex y Sonia se mueven a toda velocidad, arriba y abajo, alante y atrás. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Él sigue en la misma posición. Durmiendo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando vuelve a pulsar el play, Sonia está a cuatro patas, con su cabeza bien baja apoyada en su barriga y el culo bien alto, y Alex está follándola arrodillado sobre el colchón. Le propina un par de cachetadas en el culo, bien sincronizadas con las profundas embestidas. Sonia se ríe con una mueca tonta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Rewind.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pasan dos minutos de grabación, tres, a alta velocidad, y Alex y Sonia no paran de moverse y evolucionar mientras él sigue en la misma posición. Durmiendo. Pasan tres, cuatro, cinco minutos más. Siete minutos. Play. Alex está tumbado en la cama, junto a él, y Sonia, inclinada entre sus piernas, le mama la polla. Alex le agarra la larga melena negra con ambas manos y le obliga a tragar más profundamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Rewind.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pasan otros cinco minutos más. Play. Sonia cabalga la polla de Alex, de espaldas a la cámara. Rewind. Otros cinco minutos de cinta. Play. Sonia cabalga la polla de Alex, de cara a la cámara.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;David pulsa de nuevo el botón de rewind. Pasan otros diez minutos más de grabación, de sexo entre su novia y Alex, hasta que él se despierta en la película, se mueve un poco, se incorpora, se arrodilla ante el culo de Sonia, que se la chupa con fruición a Alex, y un pegote de semen que reposa en el culo de su novia salta hacia su polla y se introduce por su uretra. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sigue rebobinando. Rebobina los diez minutos de polvo compartido entre los tres, cuando él tuvo un mínimo protagonismo. Sigue rebobinando hasta que, marcha atrás, se bajan de la cama y se viste ella y se viste él y entonces es cuando Alex empieza a vestirse también.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y en ese momento, David ve algo, y pulsa el botón de pause.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y David ve a Alex, con su cuerpo escuálido, su altura achaparrada y su cara casi infantil, bajándose los calzoncillos. Y se fija en la polla de Alex. Totalmente desproporcionada. Una polla como una raíz. Larga, gruesa, enorme. Pero no es eso lo que le perturba. En el frame congelado, David deja de fijarse en la polla sobrehumana de Alex, y mira la expresión de su novia ante la visión de la entrepierna de su nuevo amigo. Ve su mueca de sorpresa. Aún con el grano de la imagen, puede ver el brillo de júbilo en sus ojos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Hay gente a la que no le gusta el video digital. Dicen que es demasiado nítido, que se ve todo. No sé, a mí eso no me parece un problema.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;David apaga calmadamente el cigarrillo, y acto seguido tira la cámara contra la pared con todas sus fuerzas, la rompe en mil añicos y grita llamando a su novia.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-1738560477602421075?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/1738560477602421075/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=1738560477602421075&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1738560477602421075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1738560477602421075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/25fps.html' title='25FPS'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-1178612802097406438</id><published>2007-12-27T00:20:00.001+01:00</published><updated>2007-12-27T01:36:24.305+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>MITOMANÍA</title><content type='html'>Recuerda una de esas veces, en tu bar favorito, cuando te vas al baño y ves de reojo como tu amigo, o tu amiga, se presenta a esa chica, o chico, que habeis estado mirando toda la noche. De repente el cuarto de baño te parece el lugar más seguro y comfortable del mundo, y salir fuera te da una pereza enorme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pues más o menos así es como se siente Marcos en este momento, recluído en la letrina de paredes sucias y encharcadas de mierda, después de que unos cuantos desconocidos hayan irrumpido en el bar y cosido a tiros a todo bicho viviente. Menos a él, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se siente más o menos así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La postura en la que ha quedado, en la que lleva ya unos dos minutos, es la siguiente: Cuerpo pegado al inodoro de pared, polla colgando y goteando fuera de la bragueta, cigarro en la boca consumido por la mitad, papela de coca en mano derecha, mano izquierda apoyada en inodoro de pared. Mirando a la puerta. La definición apropiada de su expresión en este preciso instante es difícil de determinar: Oscila entre "acojonado" y "aterrorizado". Por sútil que sea la diferencia entre ambas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imaginaos la situación: Entras a esa pocilga a mear y ponerte una fila (aunque como dijo el sabio, &lt;em&gt;Don´t get high on your own supply&lt;/em&gt;), y dejas a todos esos yonquis del dolor a tu espalda, murmurando en una especie de psicofonía capturada en las Barranquillas, y de repente se oye un estruendo, gritos varios, y de nuevo otro estruendo, esta vez fácilmente reconocible como un alegre reparto de plomo entre el personal. Y ya no se oye el murmullo. Y piensa Marcos que eso es porque:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todos se han callado como muestra de respeto ante los pistoleros. O bien se han quedado sin conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- O bien, a la vez que los pistoleros entraban y disparaban al techo porque sí, el público ha decidido marcharse pácificamente y sin hacer el más mínimo ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- O tal vez, tal vez, amigos, todos esos borrachos y fulanas se encuentran ahora mismo tirados en el suelo, al pie de sus butacas, o recostados contra la pared, vomitando sangre como gorrinos y gestando en su interior balas de distintos calibres que sólo verán la luz cuando un forense las extraiga con el mismo tacto con el que se desfonda a un pavo para después meterle por el culo un poco de relleno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Marcos, inmóvil como uno de esos mimos de la Plaza Mayor que deberían ser extinguidos a la voz de ya, cree que esta última es la posibilidad más factible, y como única reacción se pasa la mano libre por la cuidada melena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es por nada, y quizá esto no ayude demasiado a la historia, pero Marcos es un tanto gilipollas, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde fuera, fuera del baño, en el espacio hostil que no debe ser pisado, una voz masculina pero aflautada, más propia de un castrati al uso que de un matón que acaba de cepillarse un bar enterito, aulla, llamando al traficante por su nombre. Marcos, al oir la voz del eunuco llamándole por su nombre, siente la necesidad de regresar a la infancia y taparse la cara esperando así volverse invisible. Y a punto está de hacerlo, y quizá lo hubiera hecho, si no fuera porque sin darle tiempo ni para guardarse el nacle la puerta del excusado se abre de golpe y una preciosa magnum cromada pegada a una mano pequeña, casi femenina, entra a saludarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dueño de la mano pequeña y femenina le pega la magnum cromada a la frente, y Marcos mira con pavor al dueño de la mano, que es clavado a Mortadelo, el de los tebeos, e intenta articular alguna frase con sentido, algo como "No me mates, soy muy joven", "No, por favor" o "Te la chupo si no disparas", pero de nuevo no le da tiempo a decir nada porque Mortadelo se le adelanta, y con una sonrisa de medio lado, un poco desagradable (incluso en esa situación), le dice con calma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guárdate la cola, asqueroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcos suspira. Menos mal. Nada peor puede ocurrirle a un hombre que morir con la polla fuera, salvo, tal vez, morir de un tiro en la polla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se guarda la polla, despacio, no se vaya a poner nervioso Mortadelo, y despacio, con el tacto frío de la pistola aún en la cabeza, sale del baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera, la escena es en parte como se esperaba. Los colegas están como los había dejado, sentados en sus butacas y apoyados en la mesa, salvando el detalle de la falta de constantes vitales, y otros puntos algo más escabrosos como la masa encefálica que sobresale por el boquete de la mandíbula del Juli, o el agujero en la garganta de Sara, en el cual se ha concentrado una llamativa amalgama de ganglios destrozados, pelo y sangre. Pero todos están perfectamente colocados en sus asientos, como niños obedientes en un cumpleaños en el Burguer King. Bueno, todos excepto el Óscar, que está sentado en el suelo, apoyado en la pared, con un agujero en una sien y otro en la otra, y dos chorros de sangre que emanan fuertemente de forma simultánea en ambos agujeros. Marcos no puede evitar pensar que le recuerda a una escena sacada de unos dibujos animados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué gracioso, piensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, recordad que Marcos no es especialmente listo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que le descoloca de la escena, por otro lado, es la identidad, el aspecto físico de los ejecutores. Son cuatro, contando al que le encañona en ese momento, con chupas de cuero idénticas los cuatro, y a pesar de que sus envergaduras varían (uno es gordo, otro es bajo, otro es alto y forzudo y el que tiene al lado es delgado y de altura normal), todos tienen la misma cara, la misma cara compartida por los cuatro, grotesca y reconocible: La cara de Mortadelo. El de los tebeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conclusión, según Marcos, es que son una mezcla de Mortadelo y los Hermanos Dalton.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las armas de los tres de fuera humean. Ellos han sido los malos chicos. En cambio, el cañón que siente en el pómulo está frío, inmaculado, reservado para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta alguien tan estúpido como Marcos sabe qué viene ahora, y se desata el pánico. Es hora de poner el culo, de humillarse. Marcos hace todo eso cada día de su vida, como práctica habitual, y por motivos menos importantes, así que hacerlo una vez más, y por salvar la vida, nada menos, es algo que le sale con una facilidad impresionante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué quereis, la droga? ¡No llevo nada aquí!¡Sólo tengo esta papela, pero no queda nada, ni medio pollo!¡Si quereis vamos a mi casa y os doy todo lo que tengo allí, es un puto montón, vamos y os lo doy, pero no me mateis, por Dios, no me mateis, Mortadelos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Mortadelo Jefe mira a los demás Mortadelos, que se rien entre dientes, con sus voces de mariquita, y los tres salen lentamente, con calma, por la puerta. Marcos queda a solas con el Mortadelo Jefe, y el Mortadelo Jefe dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siéntate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, piensa Marcos, este tío no me quiere matar, me quiere robar, o negociar, pero matarme no. Y se sienta. Y el Mortadelo Jefe tira a uno de los muertos de la silla, a uno de los amigos muertos de Marcos, y se sienta sobre ella, frente a Marcos. Y después de un momento que a Marcos se le antoja eterno, en el que Mortadelo hace poco más que pasear su mirada estrábica y demente por el local con una sonrisa idiota en la boca, el silencio se ve roto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No sabes quién soy, verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. No, lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, no pasa nada. Tiene sentido. Precisamente porque no sabes quien soy, porque no me recuerdas, estoy aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hombre... Si me dices algo, seguro que me acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cállate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que me pillas en frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que te calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcos se calla. Esperando a ver qué pasa. Y esperando que sea lo que sea lo que pase, no le duela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcos, chaval... ¿Te acuerdas cuando tenías ocho años? ¿En el parque del brasil? ¿Una tarde en la que jugabas a la peonza con el Javi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hmm...Sí, me acuerdo. Bueno, no sé. Es que muchas tardes eran así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Has vuelto a ver al Javi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí...Vamos, a veces viene a pillar. Pero, oye, ¿Es que nos conocíamos de chavales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cállate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, dime, ¿te acuerdas de cuando te quedabas en casa dibujando, las tardes de invierno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joder...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Recuerdas que le decías a tu padre que te matriculase en esa escuela de dibujo? ¿Recuerdas todas las veces que le insististe, hasta que lo conseguiste, hasta que te matriculó? ¿Y cómo al año empezaste a hacer pellas, y a ir al parque del brasil, y no para jugar a la peonza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oye... Perdona, no te enfades, pero, ¿Quién te ha contado eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cállate, joder. Cállate de una vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, vale, es igual, no me lo digas... Oye, lo dicho, si quieres vamos a mi casa y te llevas lo que quieras, os lo llevais, vamos... Ya te digo que es un cojón lo que tengo, si no tengo cinco kilos no tengo nada...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no quiero esa mierda, payaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, está bien...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puta escoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, vale... Dime qué quieres, entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que te calles. Y me escuches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ok, vale. Me callo. Tranquilo, tío, te escucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Mortadelo asiente con un gesto de conformidad, pero sigue habiendo severidad en su rostro. Sin dejar de apuntar con la pipa a la cara de Marcos, introduce la mano libre dentro de la chupa, y saca algo de ella. Un libro. Lo tiende ante los ojos de Marcos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes qué es esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Marcos lo sabe: un SuperHumor. Volumen IX, para más señas. Lomo verde. En la portada, Mortadelo y Filemón hacen de sosías de Quijote y Sancho Panza, mientras Rompetechos al fondo y Pepe Gotera y Otilio en primer plano les miran con franca curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toma, cógelo, dice el siniestro Mortadelo asesino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcos lo toma entre sus manos. El tomo está polvoriento y usado. Casi parece el suyo propio, el que tenía cuando era pequeño, pero no es posible. Su madre lo tiró cuando cumplió los veinte años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Lo reconoces, verdad que sí? El Mortadelo se relame en su sadismo, y Marcos le mira sin comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hoy cumples años, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuántos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Treinta. Oye...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace mucho tiempo ya. Demasiado tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero... Tío... ¿Qué es esto? ¿Qué...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Túmbate en el suelo, Marcos. Como solías hacer antes. Ya sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿Por qué? ¿Qué me vas a hacer? Oye, tío, por favor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Que te tumbes en el puto suelo, hostia!, ruge Mortadelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Marcos, sabiendo que no va a ninguna parte, o tal vez sí, porque su mente viaja de forma siniestra a tiempos pasados, obedece. Y se tumba. Tiembla en el suelo, frío por la muerte y pegajoso por lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mortadelo se ha levantado de la silla y camina hacia él. Sobre él. Le sigue mirando con la misma expresión desviada, pero con un cierto halo de cariño esta vez en su mirada demente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, abre el Superhumor y empieza a leerlo. Ponlo delante de tu cara. Como solías hacer. Ya sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los músculos de Marcos están agarrotados. La sangre de sus colegas muertos parece reptar hacia él para envolverle, para abrazarle. Sin saber bien por qué, hace caso, levanta el libro ante sus ojos, y el Mortadelo y su preciosa pistola cromada desaparecen detrás de las viñetas. Los oídos de Marcos saltan como un resorte e intentan captar cualquier sonido amenazante, el desencadenante del fin. Y, como en un sueño, Marcos oye la voz de Mortadelo, lejana pero cálida, aflautada pero dulce, que le pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuántos años decías que cumplías hoy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Marcos, que no sabe cuando ha empezado a llorar pero ya está empezando a ahogarse con las lágrimas, contesta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Treinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, casi por inercia, empieza a leer. El Superintendente Vicente discute con el profesor Bacterio sobre los desastrosos resultados de un nuevo experimento fallido. Esa historia le encantaba. Empieza a devorarla, saltando rápidamente de una viñeta a otra, viñetas que le arrancan risitas infantiles de su boca inundada de agua y sal, y cuando quiere darse cuenta está tan enfrascado en la lectura que no puede oír al Mortadelo de la pistola plateada decir con su voz de terciopelo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demasiado tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Mortadelo aprieta el gatillo, y una bala atraviesa el cómic y le pone fin a todo y así es como Marcos queda tendido, con su SuperHumor sobre la cara, arropándole en el dulce sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre debió haber sido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-1178612802097406438?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/1178612802097406438/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=1178612802097406438&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1178612802097406438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1178612802097406438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/mitomana.html' title='MITOMANÍA'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-598646993782131538</id><published>2007-12-25T15:42:00.001+01:00</published><updated>2007-12-25T16:41:34.756+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fluir de la consciencia'/><title type='text'>"Te Sacarán Los Ojos"</title><content type='html'>Era una tarde de Junio. El sol había tropezado y caía por detrás del horizonte, escupiendo chorros violetas y rojos por encima del área de servicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Max descabalgó su &lt;em&gt;Indian ChiefRoadmaster&lt;/em&gt;, abrió el depósito y vació unos cuantos litros de gasofa en su interior. Miró a su alrededor. Un par de domingueros se afanaban en sus tristes vehículos familiares, poniendo especial cuidado en no cruzar la mirada con la imponente figura encuerada de Max, con su pelo sucio, su barba cerrada, sus ojos fieros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la puerta de la gasolinera, un guarda de seguridad gordo, con aspecto somnoliento y resacoso le dirigía miradas ocasionales. Max echó a andar hacia él, sin dejar de mirar su moto por encima del hombro, asegurándose, y el segurata miró al suelo cuando Max pasó a su lado y entró en la tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el interior pagó la gasolina, y pidió además una botella de Jim Beam y una cámara de fotos desechable. Salió fuera, abrió la alforja izquierda de la moto y sacó una mochila del interior. Guardó todo lo que había comprado dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo en la carretera, tomó la N-5 y regresó a Móstoles. Pasó por la entrada a la calle del Jero y echó un vistazo. No vio a la poli. Aparcó un par de calles más abajo, detrás de un contenedor de cartón. Sacó la mochila de la alforja y se la echó al hombro. Cogió la &lt;em&gt;Beretta&lt;/em&gt; cromada de la parte de atrás del cinturón y, con disimulo, la guardó en el bolsillo derecho de su chupa, con las llaves de la casa del Jero, y echó a andar calle arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Jero seguía como le había dejado: Espanzurrado en el suelo del comedor, con un agujero sangrante en los calzoncillos, en la polla, y otro en el puente de la nariz, entre los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pobre gilipollas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del fondo de la casa, del dormitorio, venían ruidos sordos. Max los ignoró por un instante y sacó la cámara de fotos de la mochila y tiró unas cuantas instantáneas del cadáver de Jero: Un plano general, un plano detalle de su polla destrozada, un primer plano de su cara ensangrentada. Los ruidos del dormitorio continuaban. Max guardó la cámara en la mochila de nuevo y decidió hacerles caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se asomó a la puerta del dormitorio. Se apoyó en el quicio. En la cama, Lydia también seguía como la había dejado: Esposada a la cama, desnuda de cintura para abajo, con la camiseta de &lt;em&gt;Harley Davidson&lt;/em&gt; salpicada de sangre. Pataleaba y se revolvía, pero cuando vio la sombra en la puerta, se detuvo, petrificada. Max se acercó despacio a la cama y se sentó en el colchón. Ella temblaba. Max le pasó la mano por un muslo, luego por el otro. En cierto modo, estaba sensual de esa manera, indefensa y atemorizada. Sin más dilación, le plantó la mano en el coño escocido y dolorido. Lydia se revolvió e intentó rehuir el contacto con su verdugo, pero bastó con que Max chistara suavemente para que se volviera dócil de puro terror. Los dedos de Max abrieron hábilmente los pliegues de su entrepierna, y se sorprendió al darse cuenta de que, de nuevo, se había puesto cachondo. En cuestión de segundos los vaqueros le oprimían la polla, así que Max decidió que lo mejor que podía hacer era despojarse de ellos y así liberarla...para volver a encerrarla en un cautiverio diferente, pero desde luego más agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Max se bajó los pantalones por las rodillas y procedió a intentar tumbarse sobre la tía, que luchaba por cerrar sus piernas, no con demasiado éxito, ya que Max no tuvo demasiados problemas en acceder a su pubis y pegar su capullo endurecido al coño de ella. Una vez logrado esto, un pequeño golpe de riñones, y se la clavó hasta los huevos. Por supuesto, a partir de ese momento la lucha de ella se volvió más y más apagada, a medida que el motero le introducía y le sacaba sus casi veinte centímetros de virilidad, y ella se rendía a los designios del placer no buscado.  Al cabo de unos diez minutos, Max sintió la urgencia de la eyaculación y, sin preocuparse lo más mínimo por retardarla, inundó de semen el útero de Lydia, que por entonces ya estaba muerta, o inconsciente, o dormida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, le sacó la camiseta a Lydia y se limpió el glande brillante con ella. Se levantó de la cama, se subió los pantalones y los calzoncillos, sacó la beretta, cogió la almohada y cubrió la cabeza de la tía con ella, y a través de las plumas le descerrajó dos tiros bien dados. Le retiró la almohada, sacó unas cuantas fotografías y se largó de la casa a toda leche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;em&gt;Rebel Star &lt;/em&gt;estaba cerrado todavía, aún era pronto, pero el Crío ya estaba dentro, con Amanda, la camarera, e iba por su quinta cerveza. El Crío tenía diecinueve años, y una ambición y un hígado propios de un hombre que le doblase la edad. Saludó a Max con una inclinación de cabeza cuando entró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo ha ido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien. Ya está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En serio? ¿Tan rápido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. Tengo fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale... Amanda, trae la bolsa de detrás de la barra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Estás bien, Crío?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sí. Pero yo no soy el que lo ha hecho. ¿Cómo estás tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Max miró al nuevo jefe de la banda. No parecía especialmente preocupado. Pero aún así, le puso una mano en el hombro, y con la voz más cálida que pudo modular, le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oye, Crío. Eran tus padres. No los míos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-598646993782131538?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/598646993782131538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=598646993782131538&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/598646993782131538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/598646993782131538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/te-sacarn-los-ojos.html' title='&quot;Te Sacarán Los Ojos&quot;'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-2486557158581043751</id><published>2007-12-23T10:15:00.000+01:00</published><updated>2007-12-23T10:39:46.150+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opiniones/Artículos/Idioteces'/><title type='text'>TESTIMONIO 1: Un Lector En Apuros</title><content type='html'>&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-1d94492851aa7f0" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param 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Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_5hsduIKGeSs/R21Da_Y7AqI/AAAAAAAAACY/DN93_mqj-Y0/s72-c/DSC_0776.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-1426550978096812688</id><published>2007-12-20T21:25:00.000+01:00</published><updated>2007-12-20T23:56:20.173+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>IDEAL</title><content type='html'>Jon abrió los ojos y, como siempre, se sintió alegre y triste a la vez, eufórico y decepcionado. Una extraña sensación a la que no lograba acostumbrarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó en la cama y, pausadamente, se llevó un cigarrillo a los labios, lo tomó en la comisura y lo encendió. Exhaló el humo: Una vez más, continuaba el ritual de cada noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa vez, Ángela y él habían estado tomando un café en el bar de la Fnac. Se habían encontrado de forma súbita entre la multitud, como siempre, y como venían haciendo las últimas veces habían fingido sorprenderse del encuentro, exagerando sus muecas de asombro y contagiándose mutuamente sus risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recordaba de que habían estado hablando, nunca lo recordaba, pero sí recordaba los detalles verdaderamente llamativos: Por ejemplo, en un momento dado, la monocorde megafonía del centro se había visto interrumpida bruscamente, y un ritmo tribal de tambores, animado y festivo, empezó a sonar a toda potencia en su lugar. Cosa de Ángela, seguro. A ella le encantaba ese tipo de música. Jon la miró con la sonrisa en la boca, y ella se atragantaba intentando contener la risa con el café pegado a la cara, mientras le guiñaba un ojo. La música subió de volumen, y los empleados del stand de información y los clientes, los guardias de seguridad y los vendedores se alinearon al unísono en el vestíbulo y empezaron a desplegar una alegre coreografía perfectamente sincronizada, propia de uno de esos anuncios de compañía de seguros que se proyectaban en los cines antes de los trailers cinematográficos y que Jon tanto odiaba, pero en esa ocasión la cosa le pareció simplemente maravillosa, básicamente porque provenía de ella. De su cabecita loca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No llevaba consumida ni la mitad del cigarrio y su mente empezó a deslizarse hacia la idea de los somníferos. No, olvídalo, se dijo. Esto no funciona así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ángela y él se conocieron hace mucho tiempo, cuando ambos tenían 14 años. Él había ido a una excursión a la Sierra de Gredos con su colegio, ella igual. Pasaron la jornada con sus respectivos amigos, unos en la orilla del río Alberche, tratando de cazar ranas, las otras en el valle donde se habían aparcado los autocares, jugando al rescate. No fue hasta que llegó la hora de abandonar el valle, cuando todos los alumnos se reunieron junto a sus respectivos autocares, que ambos se fijaron el uno en el otro. Con el tiempo, Jon se avergonzaría de cómo se sintió en el momento en que sus miradas se cruzaron, por ser un cliché puro y duro: Para él, simplemente, el tiempo se detuvo. No podía concebir una persona con ese &lt;em&gt;poder, &lt;/em&gt;que transmitiera lo que ella transmitía simplemente &lt;em&gt;siendo&lt;/em&gt;. Nunca le preguntó a Ángela qué fue lo que ella sintió, pero a juzgar por lo que se vino repitiendo cada ciertas noches después de esa mirada, debió ser cuando menos igual de intenso. O quizá, para Ángela sólo era algo casual y divertido, pero sin mayor trascendencia: De todos modos, eso a Jon le daba igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que esa misma noche, en su casa, Jon cayó en un sueño plácido y comfortable. En sueños, voló por encima de las carreteras y los bosques, las casas y las montañas, hasta el valle donde había estado ese mismo día. Estaba igual: Un día espléndido, despejado y ligeramente cálido, con su cesped verde, su cielo azul, el murmullo del agua, y con ella. Ella estaba allí, sola en medio del valle, mirándole atónita cuando aterrizó a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué haces aquí?, dijo. Este es mi sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluso en sueños, Jon sintió los grilletes de la timidez tirando de sus tobillos, hacia abajo, hacia abajo. Pero no tardó en descubrir que la timidez era mucho más fácil de vencer cuando soñaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo has entrado aquí? ¿Cómo lo haces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdona, se atrevió él, estoy bastante seguro de que soy yo el que está soñando esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya veremos, le espetó ella, juguetona y desafiante. ¡Sígueme...si puedes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en un abrir de ojos, se despegó del suelo y salió volando en dirección al bosque, sobrevolando las copas de los árboles, cuyas hojas se mecieron en un susurro que repitió su nombre. Jon, sin saber realmente cómo, pero con la misma naturalidad con la que en la vigilia podía tocarse la nariz o rascarse la cabeza, salió volando por los aires, en su persecución. No tardaron en juntarse a cientos de kilómetros del suelo, sobre la loma de los cuarenta pinos, en el nacimiento del río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Esto es increible, tio!, gritaba ella mientras hacía todo tipo de piruetas en el aire, rizos y tirabuzones, arriba y abajo, sin dejar de emitir esas carcajadas rebosantes de felicidad que habían acabado formando parte importante de su personalidad, como el largo y precioso cabello rubio, el pequeño bultito en la nariz que le salió a los veinte años, o el tatuaje en la muñeca que se hizo al cumplir los veinticinco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras ella disfrutaba de las posibilidades físicas que el sueño les brindaba, Jon las aparcaba para limitarse a disfrutar de ella, en silencio, regocijándose en su gracilidad, en su belleza natural y permanente, en su despreocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Jon ese era, con mucho, el mayor aliciente de encontrarse con Ángela en sueños: Ver a una persona tan arrebatadora como ella, siendo tan feliz como puede serlo un ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de que pasase un tiempo que jamás habría podido medirse con los relojes que poblaban el mundo de la vigilia, los dos notaron en su fuero interno que el sueño estaba a punto de acabarse. Antes de que así fuera, Ángela se acercó a Jon:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oye, voy a darte mi móvil. Cuando estemos despiertos, me llamarás, y eso demostrará que realmente hemos estado juntos, ¿vale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jon no recuerda qué dijo exactamente, seguramente algo similar a "Ajá". El caso es que aceptó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a la mañana siguiente, en el recreo, llamó a Ángela al móvil. La reacción de esta fue unos cinco minutos de carcajadas, provocadas simultáneamente por la excitación y la incredulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esa noche, vinieron muchas otras más. Durante dieciseis años, aproximadamente. A lo largo de esas noches, hacían de todo: Visitaban todo tipo de lugares, dentro y fuera de la Tierra, esquiaban sobre osos polares en el Círculo Polar Ártico, atravesaban desiertos volando a ras de suelo, se zambullían en las simas más profundas del Oceano Pacífico y hacían rabiar a los tiburones. De vez en cuando, viajaban fuera del sistema solar en cuestión de segundos, hasta galaxias desconocidas para el hombre, y allí se sentaban en el crater de alguna luna ignota que debatía su órbita entre dos soles, y hablaban. O más bien, hablaba ella: Le contaba cómo le iba en el colegio, cómo le iba en el instituto, en la universidad, con su primer novio, en la autoescuela, en el trabajo, con su nuevo novio, le contaba cómo había pasado su fin de semana, cómo se había casado, cómo los viajes terrenales a Nueva York en puente aéreo le parecían lo más banal del mundo. Multitud de anécdotas, en el fondo de un volcán, en el centro de la tierra, mientras él sólo escuchaba y la contemplaba encantando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él nunca se marcó ningún auténtico objetivo en su vida "real": Se limitó a buscarse un trabajo que le permitiera subsistir nada más salir del instituto, trabajo que aún mantenía a los treinta años. No se había preocupado especialmente de conseguirse un grupo de amigos con los que tomar cerveza la noche de los viernes, jamás se echó ninguna novia. No lo necesitaba: Lo que la gente normal tenía en la noche en la que perdía la virginidad, en la vez que alguien le decía "te quiero", él lo tenía cada cuatro o cinco noches, siete como mucho, y multiplicado por mil. Nunca tuvo a quién explicarle su vida secreta, pero de todos modos, no lo necesitaba. Probablemente, pensaba, sentirían compasión por él, pensarían que se trataba de un ser triste, iluso, vacío de toda vida. Pero era todo lo contrario: Para él la vida consistía en disfrutar enormemente al contemplar a la persona que más amaba sobre la faz de la tierra. Cuando despertaba de un nuevo encuentro con Ángela, la realidad le resultaba tan vulgar que le dolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo una vez se le pasó por la cabeza marcar el móvil de Ángela, estando despierto, para trasladar su relación a la realidad, y probar suerte. Pero Jon tenía miedo: Miedo de que no hubieran bailes, ni zambullidas en el océano, ni confesiones en el suelo de la luna, ni bultitos en la nariz ni magníficas melenas rubias ni carcajadas adorables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Jon apagó el cigarro sin haberlo consumido por completo, se tomó un Somnatrol y se acurrucó bajo las mantas, con una sonrisa en la cara.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-1426550978096812688?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/1426550978096812688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=1426550978096812688&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1426550978096812688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1426550978096812688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/ideal.html' title='IDEAL'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-797097840725360059</id><published>2007-12-19T22:56:00.001+01:00</published><updated>2007-12-19T23:56:45.224+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fluir de la consciencia'/><title type='text'>REVELACIONES</title><content type='html'>El guarda jurado entró en la garita, saludó a su compañera, que le ignoró por completo, dejó su abrigo en el respaldo de la silla y se sentó. Bostezos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba un tiempo pensando en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Vería el consabido túnel? ¿Sus familiares muertos aparecerían ante él, envueltos en telas de luz, con los brazos extendidos en actitud piadosa? ¿Se reencarnaría en perro, en gato? ¿En un animal menos agradecido quizá, como un tapir, o peor aún, una mosca? ¿Volvería a nacer, amnésico y amoratado, para volver a vivir su vida, punto por punto? ¿O a lo mejor nacería como otra persona totalmente distinta? ¿Experimentaría sensaciones indescriptibles para alguien de este mundo, vería colores nuevos, se movería en una cuarta dimensión? ¿Sentiría un dolor indescriptible por una fracción de segundo, y después, simplemente se extinguiría?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guarda jurado se levantó, desenfundó su pistola, giró sobre si mismo ante la mirada de desidia de su compañera, &lt;em&gt;clic&lt;/em&gt;, y le descerrajó un tiro a la desdichada, justo entre las tetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer quedó clavada en su asiento, mirando a su compañero como mirarías a alguien que te pegase un tiro porque sí. Con calma, el guarda guardó su arma, aún humeante, en la pistolera, tomó un lapiz y un bloque de&lt;em&gt; post-its, &lt;/em&gt;y puso el primero en la mano de ella y los segundos en la esquina de la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que escribiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella negó con la cabeza, y con la boca abierta hasta el esternón, y con los ojos abiertos como fosas, y él insistió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu marido viene a buscarte dentro de media hora, ¿verdad? Escribe lo que veas, lo que sientas, y él tendrá mejor suerte que tú. Escribe. Y ella comprendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y empezó a escribir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-797097840725360059?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/797097840725360059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=797097840725360059&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/797097840725360059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/797097840725360059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/revelaciones.html' title='REVELACIONES'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-1233284062636712978</id><published>2007-12-19T00:27:00.000+01:00</published><updated>2007-12-19T00:45:28.331+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fluir de la consciencia'/><title type='text'>GÉNESIS</title><content type='html'>Cuando el hombre despierta, encuentra que está caminando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerda haberse vestido, ni haber salido de casa. Ahora sus pies avanzan por el paso subterráneo con determinación, y él se limita a dejarse arrastrar por ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el suelo crecen mendigos que quedan tumbados boca arriba y estiran sus brazos y piernas hacia las luces cubiertas de polillas y boquean y gimen y jadean y lloran como bebés hinchados y apaleados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre siente la chaqueta de cuero comprimiéndole el pecho, el pecho repleto de costillas afiladas, saca una de esas costillas y córtate con ella, sal de aquí, y el hombre sigue caminando, sigue a sus pies, entre los mendigos que lloran y boquean como peces abandonados por un escolar desencantado, y bajo las polillas que cuchichean entre si, mirando pasar al hombre, ellas le conocen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo la chaqueta, pendulando atrás y alante, el hombre nota la pistola, entre su pecho y su brazo. La pistola le acaricia la piel y le recita dulces palabras de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los mendigos dejan de llorar, abren mucho los ojos y señalan, al unísono, al hombre, con los ojos muy abiertos, chillan como chillarían cientos de delfines cayendo a la tierra desde el otro extremo del Universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el hombre aparta la vista, repugnado por la expresión de los mendigos y por sus gritos, y contempla a la mujer, esbelta, definida, turgente, caminando varios metros por delante de él, pisando cristales e insectos, y los mendigos lamen sus pies al pasar, las caras desencajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es hermosa, piensa el hombre. Debería ser mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre echa a correr, la luz se torna roja. La luz sangra y las polillas huyen, despavoridas, hablando en lenguas y maldiciendo con sus miradas de insecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el hombre ha logrado alcanzar a la mujer, esta se gira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus magníficos pechos le desarman. Su cara no ha conocido nada impuro aún, y aunque así fuera, nada impuro podría afectarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué deseas?, pregunta ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenerte, contesta él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mendigo se incorpora en el otro extremo del tunel, bajo la sangre desteñida de la realidad. Y dice: No. No la mereces. No sabrías cómo tratarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre mira al mendigo y a la mujer, extrañado. Su erección se resiste a deshincharse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la mujer hace un mohín burlón, maligno, y su cara se deforma y, de repente, se asemeja más a la cara de un animal brutal, y gira sobre si misma y echa a correr hacia la oscuridad, desnuda, canturreando una canción infantil y el hombre siente naúseas y deseos de llorar y saca la pistola de debajo de la chaqueta y dice: Pensaba que esto era para ella, y el mendigo se ríe, los ojos cayendo fuera de su cara, se ríe mucho, negando con la cabeza durante toda la eternidad y, en ese lapso de tiempo infinito, sólo una vez, durante un segundo exacto, sólo dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-1233284062636712978?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/1233284062636712978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=1233284062636712978&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1233284062636712978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/1233284062636712978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/gnesis.html' title='GÉNESIS'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-3232796035683404839</id><published>2007-12-16T21:58:00.000+01:00</published><updated>2007-12-16T22:21:10.426+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>"Un saco de escalofríos"</title><content type='html'>El dormitorio está a oscuras. Ella está sentada en la cama, cabizbaja. Él se pasea de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, frente a la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la luz estuviera encendida, veríamos el blanquecino color de sus rostros, el púrpura marcado bajo los ojos de ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la luz estuviera encendida, veríamos sus ropas vetustas, raídas, del siglo XIX. Veríamos la mancha negruzca de sangre en la camisa de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la luz no está encendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella gimotea. Se pasa las manos por las mejillas, lastimosamente, para cortar en seco el trayecto de las lágrimas. Él la mira con desaprobación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haz el favor de callarte. Nos va a oír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dormitorio está frío. Fuera, en la calle, el sonido de la gente que se retira a sus casas. Matrimonios que conversan animadamente después de la última cerveza en el bar, grupos de adolescentes que se niegan a dar por terminado el fin de semana, coches que pasan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella levanta la cabeza, muy despacio, y pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hasta cuando nos vamos a quedar aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo sé. Hasta que vengan a buscarnos. No lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo quiero marcharme ya...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y a dónde crees que ibas a ir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento incómoda aquí. No quiero pasar más tiempo aquí encerrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues no te queda otra opción. Y cállate, por Dios. Nos va a oír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella asiente, resignada, y pasea la mirada por la habitación, tan ajena a ella. Mira las fotografías del aparador, el televisor, la estantería a rebosar de libros que ella nunca podrá leer. No puede soportarlo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo voy a marcharme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo dices?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy. No sé a donde, pero me voy. Este no es mi sitio, ni tampoco el tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cállate de una maldita vez, mujer. Cállate y sigue esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero esperar a nada. No a tu lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya te lo he dicho: No tienes alternativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No digas eso. Yo no tengo porque estar aquí, es todo por tu culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cállate, nos va a...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da igual que nos oiga. Si nos oye, será por tu culpa, como todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre aprieta los dientes y cierra los puños. Su cuello se tensa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramera... No olvides que yo también estoy aquí por tu culpa. Mira mi estómago. No se te ocurra pensar que tú eres la víctima de todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera, en el pasillo, se oyen pasos lejanos. Se detienen. El hombre gira bruscamente la cabeza en dirección a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos ha oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No soy yo la víctima? ¿Quién lo es entonces? ¿Lo eres tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú me disparaste, ¿o lo has olvidado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera, en el pasillo, los pasos se reanudan. Se acercan a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, te disparé... Te disparé, cariño, pero, ¿por qué lo hice? ¿Has olvidado tú? ¿Has olvidado...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre no presta atención a la mujer, sólo mira a la puerta, con sus ojos vacíos. La mujer se agarra los volantes del vestido y se los sube hasta el pecho, descubriendo sus piernas, y su estómago. Descubriendo la raja supurante que surca su estómago, desde el pubis hasta el esternón. El hombre no la mira; Mira a la puerta. Los pasos se han detenido y el pomo ha comenzado a girar. Los ojos vacíos del hombre se abren como platos, mirando sin ver. Los ojos de la mujer escupen fuego y bilis, sostiene el vestido a la altura de su pecho, la raja sanguinolenta de su estómago hinchándose y contrayéndose, y grita:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Has olvidado esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se abre, de pronto, súbitamente. El dormitorio está vacío. Vacío y frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El blogger cierra la puerta del dormitorio, sintiendo un desagradable escalofrío en la nuca, y vuelve a sentarse ante el ordenador para escribir una nueva entrada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-3232796035683404839?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/3232796035683404839/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=3232796035683404839&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3232796035683404839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3232796035683404839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/un-saco-de-escalofros.html' title='&quot;Un saco de escalofríos&quot;'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-2991098926207334395</id><published>2007-12-16T05:17:00.000+01:00</published><updated>2007-12-16T07:23:04.702+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos por capítulos'/><title type='text'>"Mort A Trois" (Primera Parte)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;(En memoria de Ed McBain)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las tres de la madrugada en el callejón. Llovía como nunca, sprays de furia líquida. La lluvia desdibujaba el cartel luminoso del 24 horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pareja de amantes resguardaba su pasión en la entrada de un portal y Lin, el repugnante chino que trabajaba en el 24 horas fumaba un cigarro en la puerta del establecimiento, los brazos en jarras, mirando al cielo y negando con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un perro vagabundo vagaba por la calzada, olfateando, su pelaje sucio calado de agua sucia, sin importarle la lluvia, preocupándose únicamente por encontrar algo salvable que echarse al hocico. Se acercó al Fiesta gris aparcado al final de la calzada. Olisqueó un neumático. Un camel encendido le cayó en la cabeza, entre los ojos. El perro, sobresaltado por el dolor inesperado, emitió un gemido quejumbroso y salió huyendo como alma que lleva el diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel volvió a subir la ventanilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hacía ya unos quince minutos, se había limitado a fumar y escuchar la lluvia golpetear el techo en el interior del coche. Corso y él habían dejado de hablar: Ambos miraban en silencio, desde las sombras, como Lin fumaba relajadamente en la calle. Las pistolas descansaban sobre sus regazos, el pesado acero sobre sus pollas en tensión. Miguel había mirado de reojo la suya sólo una vez: una Star S Súper, plateada, empuñadura de madera. No le gustaban las armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró a Corso: Parecía más relajado de lo que seguramente estaba. Jugaba con un cigarro apagado entre sus labios y se pasaba continuamente la mano por la barba descuidada. Sus ojos, grises y llenos de amenaza, clavados en el tendero chino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel pensó que realmente no tenía razones para fiarse de Corso...Ni de él, ni de los otros: A Corso le había conocido en el talego, donde cumplió una pequeña condena por estafa. Un par de años. Durante la primera semana entre rejas fue el propio Corso el que se acercó a él, lo cual sorprendió bastante a Miguel, ya que, según le comentaron otros internos y el propio Corso le confirmó después, cumplía una condena de doce años por asesinato, que comenzó a la tierna edad de dieciocho años. Chico precoz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel nunca le preguntó a quién asesinó ni por qué. En ese momento, en el coche, antes de hacer lo que iban a hacer, de que pasara lo que iba a pasar, sintió deseos de saberlo, pero no le pareció el mejor momento para hablar de muertes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que Corso se acercó a Miguel porque estaba pasando por una época de cierta paranoia. Buen aficionado a las broncas, había apalizado y pinchado a algún que otro interno. En su mente febril, espoleada por un consumo temprano de cocaína y otros manjares, pensaba que se estaba gestando un contraataque general contra él, y, aunque le horrorizaba reconocerlo, se sentía desprotegido. Corso estaba solo en ese infierno terrenal, así que se pegó al primer novato que entró, Miguel, pues, aunque distase de ser un tipo duro, Miguel era un tipo jodidamente inteligente, listo a rabiar, y eso Corso lo sabía, como sabía que en la trena a veces es más conveniente ser inteligente que pegar hostias como panes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel, por su parte, se sentía protegido a su vez por un Corso que trataba de aparentar que aún podía imponer respeto a los demás presos. En realidad, ambos se protegían el uno al otro de un montón de drogatas, rateros y asesinos que no tenían especial interés en acercarse a ellos, ya fuera para matarles o para cualquier otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, en su mutua compañía, pasaron los dos años de condena de Miguel. Ninguno de los dos se contaba cosas de fuera, en el fondo existía un cierto recelo basado en el reconocimiento de que ambos eran dos tipos muy distintos de persona y provenían de escenarios muy diferentes. En lugar de eso, pasaban el tiempo hablando de cosas generales, de lugares, actividades y mujeres. Así, dos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día antes de que a Miguel le dieran la palmada en la espalda, dos guardias vinieron a buscarle a la celda y le llevaron a un despacho. Ahí, un tipo regordete, calvo y con bigote, que se identificó como inspector, le habló del asunto. Del chino, del plan, del dinero. Todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el coche, Miguel miró por el espejo retrovisor. Vio el Escort unos cuantos metros detrás de ellos, con las luces apagadas, tal como le habían dicho. Tragó saliva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco antes de que Corso saliera, un año después que Miguel, éste fue a visitarle a la cárcel. Le dio la dirección de su casa, donde vivía con Tina, su novia. Le dijo que fuera a buscarle cuando saliera, que le esperaba un trabajo interesante ahí. Miguel hablaba con toda claridad de asuntos ilegales delante de un guardia del talego, lo cual inquietó a Corso, pero nada ocurrió, el guardia hizo oídos sordos, así que Corso cogió el papel, asintió con la cabeza, y volvió a su celda. A la semana, estaba en el apartamento de Miguel, que lo encontró al salir de la ducha, sentado en el sofá del salón, hablando con Tina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tina. La insufrible Tina. Miguel no veía el momento de dejar de compartir techo con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chino joven llega al 24 horas. Lleva una bolsa PUMA de color negro. Lin le espeta algo en chino y el otro hace caso omiso. Los dos entran en el local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corso se tensa. Se mete la mano derecha en el bolsillo de la chaqueta de cuero y la saca con un par de dedos manchados de cocaína, que se mete en un par de esnifadas cortas y profundas. Coge la pistola con la misma mano. Mira a Miguel con sus ojos de acero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel le devuelve la mirada; Titubea. Traga saliva. Coge su pistola también. Está fría. Ambos corren bajo la lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera detonación deja completamente sordo a Miguel: Corso ha disparado incluso antes de entrar en la tienda, pero no ha errado el tiro. Lin cae al suelo, de culo, con una herida en el cuello y un río rojo le baja por el delantal. Hace ruidos extraños y maldice en chino. El otro amarillo, el joven, grita en su idioma también y se lleva la mano al culo del pantalón, probablemente buscando algo con lo que defenderse. Pero Corso no le da tiempo: Aprieta el gatillo por segunda vez y el pecho del chino explota en pedazos sanguinolentos. El impacto le levanta del suelo y le desplaza un par de metros atrás. Miguel ya está cogiendo la pasta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¿Sólo dos?! ¡¿Sólo dos?! Corso grita lo mismo una y otra vez, completamente frenético, apuntando al fondo de la tienda, apuntando en todas direcciones. ¡Venga, cojones, coge esa mierda!, le grita a Miguel, mientras le da la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora debería hacerlo, ahora que no se lo espera. Dos tiros por la espalda, inmunidad garantizada y mucho más dinero de el que esos amarillentos disponen esa noche. Dinero que le asegure empezar una vida acomodada que no le obligue a seguir metiéndose en estos fregados, que le permitan mandarlo todo a la mierda y buscarse una vida, un curro, una tía como Dios manda. Sólo tiene que hacerlo. Pero, y entonces lo sabe, no puede hacerlo. Y no lo hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, el inspector Márquez, aparece en la puerta, orondo, sudado, rojo como un tomate, desencajado. Con el revólver en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¿Qué coño haces, imbécil?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel no puede contestarle, no se puede delatar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inspector Márquez dispara. Una bala silba junto a Corso, que salta hacia un lado y cae sobre un expositor de aperitivos, derribándolo y estrellándose contra el suelo junto a él. Miguel salta por encima del mostrador, no sin evitar antes que un disparo de Márquez le alcance en el hombro. Miguel cae al suelo cegado de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Puto poli de mierda! grita Corso encolerizado desde el suelo, fuera de si. Apunta a la enorme barriga del policía, y aprieta el gatillo. El estómago de Márquez se hunde sobre si mismo al compás de las detonaciones. El tercer disparo le revienta el tórax y la corbata de Márquez se hunde en el boquete del balazo. Cae al suelo de rodillas, un hilo de sangre descolgándose de su mentón. Se desploma de morros en el suelo, muerto. Corso le ha vaciado el cargador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sepultado bajo bolsas de snacks, Corso intenta recobrar el control de su desatada respiración. Finalmente, se incorpora de un salto y corre detrás del mostrador. Coge a Miguel, aún aturdido por el dolor del disparo, y lo arrastra con él fuera de la tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Quietos! ¡Policía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corso no necesita ver a quien le está gritando. Guiado únicamente por el sonido, y aún con Miguel colgado del hombro, dispara en todas direcciones, gritando, sin dejar de correr en dirección contraria. Los disparos le son devueltos, y él los devuelve a su vez, sin mirar, hasta que los disparos del otro cesan y Corso sabe que lo ha logrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue corriendo arrastrando a su compañero, huyendo de las sirenas, recorriendo varias calles, hasta que encuentra un callejón oscuro, deposita a Miguel al lado de un contenedor, en las sombras, y se sienta junto a él, alerta, vigilando. Y entonces se acuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mierda!. ¡El dinero! ¡El dinero, joder, nos lo hemos dejado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podemos... No podemos volver, Corso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Tenemos que ir a por el dinero, coño!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel siente deseos de confesar. De contárselo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podemos volver, Corso, y lo sabes. Hay poli por todas partes. Ha salido mal... Ha salido mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me hagas esto, hijo de puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podemos volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No me jodas, coño! ¡Te acabo de salvar la vida! ¿Me entiendes? ¡Te he salvado de que ese poli de mierda te metiese dos tiros ahí dentro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podemos hacer nada. Ha salido mal, Corso. Hay que tirar p'alante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corso enloquece. Coge a Miguel de las solapas de la chaqueta. A Miguel, la cabeza le da vueltas. Todo se ha complicado mucho, demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira, gilipollas de mierda. Acabo de salir después de trece años, si me he metido en esto ha sido porque me prometiste que sería dinero fácil y rápido. Y ha sido rápido y fácil, pero joder, lo que importa es el dinero, idiota de los cojones, el dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espera... Espera. Puedo darte dinero, ¿vale? Puedo darte dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué dinero? ¿Qué dinero? ¡Contesta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;18.000€... Es... Es una herencia... Lo guardaba para mí, pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es una herencia? ¡Es una mierda! ¡No es ni la mitad de lo que le íbamos a haber sacado a los chinos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es todo lo que tengo... Te lo ofrezco como compensación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es bastante... ¡No es bastante, joder!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo puedo ofrecerte algo más...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué coño vas a ofrecerme, payaso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel tiene los ojos cerrados. El dolor en el hombro remite: La bala se ha enfriado. Hace un esfuerzo para ordenar sus pensamientos, para repasar el plan. Se humedece los labios. Y dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué te parece Tina?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-2991098926207334395?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/2991098926207334395/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=2991098926207334395&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/2991098926207334395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/2991098926207334395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/mort-trois-primera-parte.html' title='&quot;Mort A Trois&quot; (Primera Parte)'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-3843616527762453502</id><published>2007-12-13T01:10:00.000+01:00</published><updated>2007-12-13T21:32:09.506+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Micro-relatos'/><title type='text'>MICRO-RELATO 2</title><content type='html'>- Mamá, qué feliz soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me alegro mucho, cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Va a durar esto para siempre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-3843616527762453502?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/3843616527762453502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=3843616527762453502&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3843616527762453502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3843616527762453502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/micro-relato-2.html' title='MICRO-RELATO 2'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-7135842728403915459</id><published>2007-12-13T01:02:00.001+01:00</published><updated>2007-12-13T01:03:53.302+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Micro-relatos'/><title type='text'>MICRO-RELATO 1</title><content type='html'>Anoche nació mi primer hijo&lt;br /&gt;Y ha muerto esta noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi esposa no se lo ha tomado bien&lt;br /&gt;Ya nos llevábamos mal, y esto no va a ayudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, creo que mi madre tenía razón:&lt;br /&gt;Las cosas te acaban yendo mal cuando no sabes discutir los problemas a la cara.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-7135842728403915459?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/7135842728403915459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=7135842728403915459&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7135842728403915459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7135842728403915459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/micro-relato-1.html' title='MICRO-RELATO 1'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-8983886818301408964</id><published>2007-12-12T23:27:00.000+01:00</published><updated>2007-12-13T02:17:10.716+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia de Juan Nada'/><title type='text'>LA HISTORIA DE JUAN NADA: (4). ASCENSO</title><content type='html'>El bar que hay en mi calle, donde Juan Nada pasó la mitad de su vida entreteniendo a propios y extraños, entre ellos el que escribe, con sus historias, se llama "Aquarius". Ya desde pequeño el nombre en cuestión me había parecido de lo más irónico (aún sin saber qué significaba esta palabra) ya que si hay algo que jamás se ha servido en ese lugar, ha sido agua. Si le pedías agua a Estival, el camarero, fuese cual fuese el motivo, sólo obtenías una respuesta, única e inmutable: Tómate una tónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estival, ponme un vaso de agua, hazme el favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tómate una tónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estival, que vengo reventado de jugar al baloncesto, dame un poco de agua, anda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tómate una tónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estival, unos paramilitares afganos han derribado mi globo aerostático durante una excursión por el desierto y he pasado tres meses vagando por el desierto, ponme un vasito de agua, por amor de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tómate una tónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es grande, Estival. Pero no tanto como Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, después de regresar a casa de mi flamante nuevo trabajo, he pasado por delante del Aquarius. Estaba a punto de cerrar. Estival recogía las mesas, no me ha visto pasar, y al fondo de la barra, sólo dos parroquianos, cabizbajos sobre sus carajillos de última hora, y me ha llamado la atención que el sitio donde Juan se parapetaba cada día de la semana a ametrallar al público con sus historias estaba impoluto, flanqueado por los dos borrachines, el resto de la barra llena de palillos, manchas de cerveza derramada, restos de tapas, pero aquel trozo de barra que hubiera pertenecido a Juan si siguiese con vida estaba impoluto, brillante, ese trozo de barra refulgía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pensarlo, me he detenido a mirar por el ventanal. Y he pensado que si Juan Ángel Nada siguiese con vida, me vería a través del cristal, me sonreiría y me invitaría a pasar, me haría un hueco entre sus colegas y seguiría relatándome su historia, con una sonrisa orgullosa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche, Juan se temió lo peor:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué más puedes hacer por mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había oído decir esa frase demasiadas veces en el barrio chino, en su ciudad. Normalmente siempre la decía algún tipo maduro, como Miguel, y la escuchaba un tipo joven y avispado, como Juan. También normalmente, al tiempo, semanas o meses como mucho, el tipo joven y avispado estaba preso, muerto o huido de la ciudad, y el tipo maduro seguía repitiendo su lacónica frase por los billares y las calles, como un enloquecido autómata: ¿Qué más puedes hacer por mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Juan acababa de descubrir una nueva tentación de la vida: La estabilidad. Y no estaba dispuesto a perderla por ser descortés, así que, en la versión Nadiana de una decisión salomónica, se limitó a sonreír y encogerse de hombros. Ni pa ti ni pa mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Rico De Los Ángeles sonrió a su vez, pasó su brazo por los hombros de Juan y lo atrajo con él escaleras arriba, lentamente, hacia la oficina, ante los cuchicheos de sus compañeros de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Juan entró en la oficina, había varias personas más en ella:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que vio fueron tres mujeres, de mediana edad, mujeres estropeadas pretendiendo ser sexys, apoltronadas en un sofá tapizado de cebra. Mal pintadas. Borrachas, casi seguro. En silencio. En una esquina de la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el centro de la habitación, la mesa de oficina de Miguel había sido retirada hacia el fondo de la estancia para dar cabida a otra mesita, más pequeña y redonda, cubierta con un tapete verde, sobre el que reposaban varios naipes franceses y un puñado de billetes. Sentado a la mesa había un hombre, físicamente idéntico a Miguel salvo porque su piel y su pelo eran radicalmente negros, cetrinos. Miraba serio hacia el suelo, los codos apoyados en la mesa. Siguiendo su mirada, Juan llegó al centro de su atención: otro hombre que yacía en el suelo, casi oculto por la mesita, encogido sobre si mismo, y apretándose con ambas manos el estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa, chaval, no te quedes ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, seño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué te he dicho abajo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdón, sí, Miguel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas Juan entró en la sala, todos sus ocupantes se pusieron en guardia. Las mujeres se incorporaron torpemente en su asiento, el hombre de la mesita retiró los codos del tapete y cruzó los brazos sobre la tripa, sacando pecho, y el hombre bajo la mesita siguió en la misma posición, pero tuvo la mínima atención de levantar la vista para contemplar al recién llegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te presento, ¿vale? Ese, el que está ahí barajando las cartas es Dámaso Donario. Mi primo. El que está en el suelo es Manolo Donario. Mi primo, también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encantado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay respuesta. El barajador barajea, el sufridor sufre. Una de las mujeres carraspea, protestando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, sí. Y estas son... nuestras esposas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Bueno, qué? ¿Seguimos jugando o cojo a esta y nos vamos a casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que interrumpe es Dámaso, el barajador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dale algo de tiempo a tu hermano, joder. Que recupere el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manolo apoya la moción, murmurando patéticamente algo desde su posición. Dámaso le obsequia con un punterazo en la espalda por toda respuesta, lo cual hace que Manolo se queje, no sin razón. Una de las mujeres protesta: Déjale ya, ¿no? Tú calla, mujer. Vete a tomar un puto Martini. Han cerrado la barra, idiota. La barra del bar de mi primo, ¿no, zorra? Vete a tomar un puto Martini, joder...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel toma parte en la discusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, coño, vale ya de discusiones. No hace falta más alcohol. Esperamos a que Manolo se recupere y echamos un par de manos más, y se acabó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dámaso accede a regañadientes. Al cabo del tiempo, inquiere: ¿Y este, quién es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es Juan. El portero. Un chaval de primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque Juan es lo bastante listo para saber que semejante peloteo es totalmente interesado, no puede evitar sentir una punzada de orgullo. Se empieza a sentir cómodo en ese ambiente, en principio hostil, apoyado por Miguel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, Juan... ¿Tú juegas al póker?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé jugar. Pero no sé si tengo el suficiente nivel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, hombre. Si nosotros jugamos por divertirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan siente el deseo de apuntar que el hecho de que Manolo Donario yazca jodido de dolor en el suelo no apoya precisamente la afirmación de Miguel, pero no lo hace. No hace falta: Miguel parece leerle la mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te preocupa lo de Manolo, ¿no? Bueno, no le des mucha importancia. No somos hombres codiciosos ni celosos del buen juego, lo que ocurre es que hay ciertas cosas que no tienen lugar entre personas de honor. ¿Lo entiendes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, espera, déjame que te lo explique mejor. Soy tu jefe y me gustaría que tuvieras una buena imagen. Lo que ha ocurrido es que le hemos dado una pequeña paliza a Manolo. No, espera, deja que te aclare eso. Realmente yo sólo le he dado un par de bofetones, le he sujetado por detrás y Dámaso, aquí presente (Dámaso esgrime una sonrisa de medio lado) le ha castigado un poco el estómago. Sólo eso. Pero, lo que importa es, ¿sabes por qué hemos hecho eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan estira los hombros una vez más: Me imagino que ha hecho trampas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es. Tú imagínate: Somos primos, somos familia, y nos juntamos a jugar al póker como mínimo cinco noches a la semana. Eso crea un hábito, unas costumbres. Y unas reglas, claro. No hablamos de esas reglas, nunca las hemos mencionado, pero como ya te digo, somos familia, primos, y dime: ¿Acaso crees que tres primos, tres primos que se conocen desde pequeños y han compartido de todo, alegrías y penas, putadas y juergas, tienen que aclararse ciertas cosas, ciertas obviedades?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, claro...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que no. Lo que quiero decir es que si juegas al póker con tus primos, con tus primos del alma, no haces trampas y punto. No tienes que esperar a que alguien te diga: Lo que haces en otras timbas no lo puedes hacer aquí, porque sería faltarnos al respeto. Entre parientes, nada menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, claro que no, seño...Miguel. Entiendo perfectamente que hacer trampas merece un castigo y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dámaso interrumpe, visiblemente molesto: ¿Qué dices, gilipollas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan responde, contrariado: ¿Perdón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tú de qué vas, de listo? ¿Vienes a dártelas de moral? Dámaso de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan no entiende lo que pasa. Miguel interviene, conciliador:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tranquilo, Dámaso. Juan, ¿Acaso crees que hemos pegado a Manolo por hacer trampas? ¿Crees que pensamos que hacer trampas está mal, tan mal como para pegar una pequeña paliza a nuestro primo, o en el caso de Dámaso, a su hermano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo...no lo sé...Pero antes he dicho que si había hecho trampas, y ustedes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Eres una persona recta, Juan? ¿Eres una persona moral?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...¿Perdón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Eres una persona recta, Juan? ¿Eres una persona moral, Juan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo...no entiendo de esas cosas, Miguel. Sólo intento hacer mi vida, nada más. La vida de los demás no me incumbe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel sonríe: Una respuesta estupenda, chaval. Esa es la clave. Aquí todos intentamos hacer nuestra vida, la de los demás nos da lo mismo. No hemos cascado a Manolo porque haya hecho trampas. Cada uno de nosotros tres hace trampas, todas las que puede y más, cuando juega en otras timbas. No tenemos problema con eso. Sólo intentamos hacer nuestra jugada, la de los demás no nos incumbe. Por eso, no hemos pegado a Manolo porque pensemos que hacer trampas sea algo reprochable, hacer trampas en si nos parece bien, si es oportuno. Le hemos pegado porque nos las ha hecho a nosotros. ¿Entiendes la diferencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dámaso se apacigua, devuelve su atención al tapete. Las mujeres, tensas hasta ese momento, se relajan y se hunden en el sillón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan dice que sí, que la entiende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero... No sé qué relación tiene esto con lo que me ha comentado abajo, Miguel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chaval, me alegra que saques el tema. Me lo estás poniendo muy fácil. Mira, a ti no te importaría hacer cosas para mí, cosas para hacer tu vida mejor, sin entrar a valorar otras cuestiones, ¿no? Como estás viendo, la moral no es algo que nos preocupe, sino, únicamente, hacer nuestras vidas. Como tú has dicho. Y veo que tú eres igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan asiente, serio. Ya sabe de qué va el rollo. Lo ha visto muchas veces. Con lo que diga ahora se la juega, pero más se la jugaría si dijese que sí sin dejar las cosas claras de ahí en adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel: No mato a nadie, no pego palizas, no transporto droga, ni la guardo en casa. Aparte de eso, no, no tengo problema en hacer lo que usted me pida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel le mira, petrificado. Sus ojos azules centellean. Dámaso, Manolo desde el suelo, las mujeres, le miran atónitos también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, primero Miguel, luego Dámaso, echan a reír. Se ríen violenta y francamente, con ganas. Manolo no se ríe, pero porque no puede. Las mujeres no tienen demasiadas ganas de reírse, por lo que parece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jajajajaja.... ¡joder, chaval! ¡Tú has visto muchas películas! ¿Has oído lo que dice, Dámaso? Jajajaja...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dámaso no contesta, pero sabe Dios que nadie puede reírse más a gusto de lo que él lo está haciendo en ese preciso instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me jodas, chaval... ¿Que te piensas que somos, monstruos? Anda, no jodas...Jajajaja, joder...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan sonríe, avergonzado, esperando que su momento de ridículo se esfume rápidamente. Su pensamiento vuela fuera de la Zafiro, hasta la puerta del Chicote, donde con toda probabilidad Ani le está esperando ya, temblando de frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel logra acallar sus risas, se enjuga las lágrimas con el dorso de la mano: Ay... Bueno, chaval, puedes estar tranquilo. Te vamos a pedir cosas más normalitas, ¿vale? Así que, ¿qué me dices?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan piensa en Ani, enfadada, congelada, y dice: Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Miguel dice: Muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mira a Dámaso, un vistazo rápido, que rápidamente también mete la mano en el bolsillo de sus pantalones, la saca y tira algo a la cara de Juan, que lo coge a pocos centímetros de su nariz. Unas llaves. De coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Dámaso vuelve a sus cartas, Manolo a su suelo y las mujeres a su inopia, y Juan piensa en Ani más enfadada y congelada que antes, y Miguel ha dejado totalmente de reírse y dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anda, chaval. Cógete el Volvo de la puerta y llévate a estas tres brujas a casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-8983886818301408964?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/8983886818301408964/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=8983886818301408964&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/8983886818301408964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/8983886818301408964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/la-historia-de-juan-nada-4-ascenso.html' title='LA HISTORIA DE JUAN NADA: (4). ASCENSO'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-7315278116456942003</id><published>2007-12-10T01:54:00.000+01:00</published><updated>2007-12-10T02:04:42.613+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opiniones/Artículos/Idioteces'/><title type='text'>CHOOSE YOUR WEAPON</title><content type='html'>&lt;object width="358" height="321" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-4e4d203690194b76" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v20.nonxt1.googlevideo.com/videoplayback?id%3D4e4d203690194b76%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1331940069%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D36F293A49FF674B36E7B764C4110974BF8EED2BD.8220EE0810CC4A75B24F502C01E9A8FEC3D3D88%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D4e4d203690194b76%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DjpyXAYcVzf2yf3JVwhufAW7z63w&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="358" height="321" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v20.nonxt1.googlevideo.com/videoplayback?id%3D4e4d203690194b76%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1331940069%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D36F293A49FF674B36E7B764C4110974BF8EED2BD.8220EE0810CC4A75B24F502C01E9A8FEC3D3D88%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D4e4d203690194b76%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DjpyXAYcVzf2yf3JVwhufAW7z63w&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-7315278116456942003?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=4e4d203690194b76&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/7315278116456942003/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=7315278116456942003&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7315278116456942003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7315278116456942003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/choose-your-weapon.html' title='CHOOSE YOUR WEAPON'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-9152360723949842079</id><published>2007-12-09T20:12:00.000+01:00</published><updated>2007-12-09T21:34:47.787+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>"Slasher Love"</title><content type='html'>Conocí a Isabel hace no mucho, quizá unos seis meses atrás. Tal vez un año. Me perdonareis que no de sus apellidos, pero en su momento Isabel me pidió que respetase su anonimato, y así lo he hecho desde entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel es una mujer de mediana edad. Es resuelta, inteligente y atractiva. Conserva una larga y lustrosa cabellera caoba más propia de una adolescente, y su figura aún suscita miradas de admiración de hombres de toda edad y condición, por allá donde pasa. Es, además, una mujer cultivada, inquieta, comprensiva y agradable. Un primor, vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conocí en Madrid, en la Puerta del Sol. Había dado con ella casualmente, en uno de los muchos canales de chat del IRC. Al poco de empezar a chatear no dudó en relatarme su historia, y yo, intrigado, le propuse al cabo de pocos días conocernos en persona, para entrevistarla. Temía que se lo tomase a mal, que pensase que estaba interesado en el morbo de la historia o que simplemente era un depravado, un oscuro fetichista, pero no. Isabel no intuyó nada de esto, y accedió gustosamente a la cita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un día lluvioso, de eso me acuerdo. Fiel a mi costumbre, llegué al lugar acordado cinco minutos más tarde de la hora convenida, pero ella aún no estaba allí. Me fumé un par de cigarrillos bajo el reloj de la plaza. Apenas pisé la segunda colilla, vi su pelo rojizo ondular entre la multitud. Esbocé mi sonrisa más cordial cuando llegó a mi altura, directa, determinada, y me plantó dos besos en la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola, ¿Llevas mucho tiempo esperando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, acabo de llegar, no te preocupes. ¿Vamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuimos al Dunkin´Donuts de Gran Vía. Por el camino fuimos hablando de todo tipo de cosas insustanciales, del chat, de su marido, su hija, de mis estudios. Me fumé otro cigarro antes de llegar al establecimiento, le ofrecí a ella y lo rechazó cortésmente, y añadió: Tú tampoco deberías. Déjalo ahora que eres joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé, ya veré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel llevaba casada dos años y tenía una hija de uno. Vivían los tres, la pequeña, su marido y ella, en un chalet a las afueras de Madrid. Su marido y ella trabajaban en un pequeño picadero, en la montaña. Allí enseñaban a montar a los chavales de los pueblos cercanos. Organizaban jornadas de senderismo y gymkhanas en el bosque. Hace tiempo, hace unos cinco años, Isabel era funcionaria de prisiones. Psiquiatra. Hace tiempo, hace unos veinte años, su marido fue encarcelado por la violación y asesinato de doce personas: ocho mujeres, un hombre y tres niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nos encanta vivir aquí. En Alicante era muy complicado, el día a día, lo más simple del mundo, ya era un suplicio. En seguida oías a la gente cuchichear, eso cuando no te increpaban o insultaban en la calle, a voz en grito. No queríamos irnos, no considerábamos que tuviera que ser así. Pero al final decidimos apartar el orgullo y ser prácticos: Nuestra felicidad está antes que todo lo demás."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca llegué a conocer en persona a Jaime, su marido. Pero ella se ocupó de explicarme cada detalle sobre su persona de forma tal que nunca necesité verle con mis propios ojos. Jaime era un tipo enorme, realmente grande. En el año 78 fue contratado como encargado de mantenimiento en un camping de Benidorm. En ese momento no le había sido diagnosticado aún, pero Jaime padecía ya por entonces los primeros síntomas de una psicosis esquizofrénica crónica, lo cual se tradujo en desconfianzas y aislamiento por parte del resto del personal del camping, en su mayoría estudiantes que ocupaban sus jornadas de verano como monitores de tiempo libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Era muy raro. Pero no raro como si fuese retrasado mental, que también, sino uno de esos raros que ves que algo jodido están tramando. Te cruzabas con él en los pasillos de las duchas, o en el comedor, y siempre iba con esa mirada perdida, con el cuello torcido. Una vez estábamos en los escalones de las duchas, tocando la guitarra, y yo les dije a los demás que alguna vez iba a pasar algo de lo que finalmente se pasó. Todos se rieron, y un poco después, un mes o así, todos estaban muertos. Todos."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alfredo Blanco es un tipo de aspecto recio, un cincuentón imponente, pero cada vez que recuerda la tragedia de la que escapó, su piel se marchita y adquiere el mismo tono pálido de su pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ni siquiera sé cómo me libré. Algunas veces tengo pesadillas, sueño con aquella noche y que no consigo escaparme, que me ve. Lo recuerdo todo difuso. A veces creo que todo ocurrió en segundos, y otras me parece que estuve horas ahí encerrado. En ese armario de horticultura. María, que era muy joven, una chavalita de 18, había aparecido en la puerta del barracón con la garganta partida en dos, chorreando sangre. Quería avisarnos. Susana, que era mi novia de por aquel entonces, y estaba en la cama conmigo, rompió a gritar. No se movió, sólo se quedó en la cama, desnuda, gritando. María cayó muerta en la entrada del barracón, yo salté del colchón, en pelota viva, y me encerré en el armario. Y al instante, Jaime apareció por la puerta."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento Alfredo hace una pausa. Bebe un sorbo de su expreso. Trata de sonreír, no lo consigue. Prosigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es lo más terrible que he visto. Llevaba puesto su mono, su mono azul, pero ya no era azul, era rojo y negro, estaba lleno de sangre, y llevaba una careta de Blas, el de Barrio Sesamo. Era una de las caretas que usábamos para los juegos con los chavales. También había salpicaduras de sangre en la careta. Se quedó quieto en la entrada, junto al cadáver de María, y de repente echó a andar hacia Susana, que seguía gritando."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Dunkin´Donuts, Isabel pide un donut de frambuesa y un capuchino. Yo sólo café con leche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Conocí a Jaime la primera vez que fue reconocido en prisión. Yo sólo era una estudiante de prácticas. Nos habilitaron una celda para la entrevista con él, y ya en ese momento, aunque casi toda la charla fue entre él y mi superior, pude percibir en él lo que me hizo esperarle fuera durante veinte años. Me logró enternecer."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿No te has puesto nunca en el lugar de los familiares de las víctimas?", pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No, jamás. Esa pregunta no procede. No ha lugar."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Alicante, Alfredo y yo ya vamos por el segundo café. Hemos interrumpido la conversación porque un conocido suyo ha entrado en el bar y Alfredo y él han estado hablando distendidamente de una quiniela que hay que cobrar. Cuando el quinielista se marcha, retomamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sé que está casado ahora. Con la psicóloga, ¿no? No quiero decirte lo que opino al respecto."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respeto su deseo de no hablar sobre esos temas tan espinosos, y reconduzco la conversación a lo que ocurrió aquella noche de 1978.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Jaime llevaba unas tijeras de podar en la mano. Goteaban sangre, de eso me acuerdo. Se acercó a Susana, que aún gritaba, y la golpeó en la sien con las tijeras. En seguida empezó a chorrearle sangre por la cara y el pecho. Después, levantó las tijeras, y le apuñaló la cara con ellas, muy despacio, varias veces. Creo que ahí grité. Por eso no entiendo que no me oyera. Que lograra salvarme."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo asiento con la cabeza y compruebo la grabadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice Isabel: "El diagnóstico de Jaime fue claro: Psicosis Esquizofrénica Crónica. Mi superior estuvo de acuerdo, los otros psiquiatras, el psicólogo de la prisión, hasta el de la defensa, todos. Por eso le redujeron la condena en cinco años. Sólo tuvo que cumplir quince."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El superior de Isabel, el psiquiatra Alberto Cabezas, dice: "Isabel pertenece a un grupo de mujeres perfectamente identificado. Se conocen como "exaltadas". Se ven fácilmente seducidas por los valores de trasgresión de alguien como un asesino, alguien tan libre como para violar cualquier norma jurídica, moral o cívica que se le trate de imponer, y no sufrir por ello. Normalmente, cuando los individuos criminales logran su reinserción, cuando son puestos en libertad, el delirio desaparece y la mujer pierde el interés en el sujeto. A Isabel no le ha ocurrido esto último".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo asiento con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No soy una exaltada. Sé perfectamente que cuando Jaime hizo lo que hizo, no fue consciente de ello. No es una mala persona, ni un psicópata. Es sólo una persona que debe medicarse, porque si no lo hace, pierde el control de si mismo, y nadie, nunca, puede ser culpado por eso."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mi primer marido era militar: Eso era mucho peor."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Alicante, Alfredo se tiene que marchar. Me estrecha la mano e insiste en pagar. No me niego. Y, antes de irse, me dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Todavía respiraba. Cuando terminó de apuñalar a Susana, la pobre respiraba todavía. Y entonces Jaime apartó la sábana, se abrió la bragueta del mono y se sacó su pene. Tenía una erección. Y lo que hizo entonces me parece lo peor de todo: Violó a Susana mientras se desangraba. Muy despacio."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece a punto de echarse a llorar. Le pongo la mano en el hombro y se lo aprieto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Lo último que la pobre sintió mientras se moría fue el pene de ese bestia, entrando y saliendo de ella. Hay que joderse, coño, hay que joderse... Y que ahora exijan respeto..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la grabadora sigue registrando como nos despedimos en silencio, y como me tomo un tercer café, yo solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Como psiquiatra, aunque ahora no ejerza, sé empatizar con la gente. Lamento el sufrimiento de las víctimas y sus familiares, pero Jaime, como ya te he dicho, era tan poco responsable de sus actos como lo podamos ser yo, o tú mismo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según los periódicos de la época, Susana fue la cuarta víctima en caer. Después Jaime merodeó por el camping a oscuras. Era temporada baja, el verano no había comenzado ni siquiera, y no había demasiada gente en el lugar. Sólo los monitores y algunos niños discapacitados, de excursión de fin de semana. Jaime, a lo largo de tres horas, hasta que amaneció, ejecutó de forma paulatina y sistemática a otras ocho personas. De esas ocho, violó a otras tres además de a Susana. De esas tres violaciones, una fue a uno de los tres niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaime fue encontrado a la mañana siguiente, deambulando por las afueras de Benidorm, en una cuneta. Los agentes que le detuvieron afirman que no se detuvo ante los gritos de ¡Alto! ni las sirenas. Caminaba despacio, con la careta y el mono aún puestos, impregnados de sangre y semen. Cuando fue esposado, no opuso resistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Cuál fue la explicación que el da para lo que hizo?", pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Lo hizo por su enfermedad."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sí, lo sé. Pero, ¿Qué explicación da él?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Hace mucho que no hablamos de eso, pero él siempre dijo que oía voces que le decían que matase a las chicas, porque no querían sexo con él, y a los chicos, porque se reían de el poco éxito que tenía con las chicas. Ilusiones. Alucinaciones propias de su enfermedad."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiendo. Hablamos un poco de su negocio y de su hija. De un trajecito que le ha comprado antes de acudir a nuestra cita. Lo pasado, pasado está. Le pregunto por Jaime, cómo es hoy en día, cómo es como padre y marido. Y ella me dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es un padre genial. A la niña le quiere mucho, y a mí también." Y añade con una risita pícara: "Y en la cama... No veas qué morbo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se acaba la cinta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-9152360723949842079?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/9152360723949842079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=9152360723949842079&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/9152360723949842079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/9152360723949842079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/slasher-love.html' title='&quot;Slasher Love&quot;'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-7305067601163298300</id><published>2007-12-06T23:21:00.000+01:00</published><updated>2007-12-06T23:25:04.086+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opiniones/Artículos/Idioteces'/><title type='text'>AGORAFOBIA</title><content type='html'>Esta misma mañana un chaval ha sido apuñalado hasta morir en una calle cualquiera (no la recuerdo) de mi ciudad. A las once y media. A pleno día. La fecha es lo de menos, porque podría ser cualquier día. De hecho, es todos los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada día a alguien le toca diñarla. No como resultado de una larga enfermedad que le haya puesto en situación previamente, ni como consecuencia de su propia voluntad de dejar el mundo. Estoy obviando esos casos. A lo que me estoy refiriendo ahora mismo es a la privación de la vida, fortuitamente, a manos de terceros, y en contra de la propia voluntad. Los académicos llaman a esto asesinato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando algo como el asesinato es cotidiano, la resistencia mental ha de incrementarse. Si la resistencia mental no basta para enfrentar el hecho, nuestra imaginación se encargará de distraernos. De insensibilizarnos. Que nadie mire las manchas de sangre. Sin embargo, a veces ese temor nos alcanza, aunque, eso sí, no lo comentemos abiertamente. En nuestro subconsciente, la idea de peligro es constante, y se materializa en ocasiones. Por ejemplo, cuando eres el último en quedar en la calle, de camino a casa, un sábado a las cinco de la mañana., y normalmente no te inmutarías, pero esta vez oyes esos sonidos. Y te inquietas. Salta el resorte. Tomas conciencia de que eres frágil, indefenso, un objetivo blando y, de repente, con mucha vida por delante. Con grandes planes de futuro. Pero no ha sido nada, sólo ha durado un minuto, el pinchazo del temor desaparece y todo sigue discurriendo con normalidad. Llegas a casa, te descalzas. Compruebas las descargas del emule. Si tienes ánimo y eres hombre, te haces una paja, y luego te acuestas. Si eres mujer, sólo te acuestas. Todo sigue normal. Normal para ti, claro. No para el que ahora, en cualquier otra parte está tumbado y muriéndose. Iba a visitar a sus padres y le han metido tres mojás por un móvil y una cartera, toda llena de cobre. Él ha tenido menos suerte. Su nombre irá a parar a los titulares de mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque los titulares necesitan nombres propios, no comunes, aunque no son especialmente exigentes. Tu nombre les valdría, cualquier día de la semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una reacción perfectamente comprensible, de todos modos. Obviar este tipo de cosas, quiero decir. Nadie quiere vivir con miedo, el pensamiento positivo es lo recomendable. A fin de cuentas, quizás lleves veinte, treinta años teniendo suerte. Treinta años de suerte podría definirse como un golpe de fortuna bastante considerable. El problema es que la suerte no se acaba como se acaba la gasolina, o como se acaba el azúcar. La suerte se acaba como se acaba el brillo de una tarta de cumpleaños. Como se acaba un relámpago. Y teniendo en cuenta lo que se juega uno en tan breve lapso de tiempo, da escalofríos detenerse a pensarlo. Pensar que quizá uno debería ser más consciente de lo que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echando la vista atrás, las ocasiones de peligro han sido varias. Te relacionas con personas poco recomendables. Te metes en peleas. Experimentas con compuestos químicos de fiabilidad dudosa. Te intoxicas con alcohol. Te ves en los lugares menos apropiados en los momentos menos oportunos. Resulta tremendista, pero si la posibilidad está ahí, pues bueno, no deja de ser una perspectiva a tener en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo una mínima reflexión debe hacer reaccionar a cualquiera. Hasta cierto momento de tu vida no te importa, pero a partir de un punto, descubres que existe algo llamado porvenir y que incluso eres capaz de pensar en él. Esposas, maridos. Hijos. Trabajos. Ideas estereotipadas (¿y qué no lo está?), pero es el estereotipo de porvenir que nos alivia de nuestro no por estereotipado menos real presente. Que nos alienta. Que nos hace temer por su posible irrealización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los académicos llaman a esto madurar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conclusión es que sólo sé que madurar me da miedo, y supongo que de eso trataba esto. Del miedo que nos da a todos madurar. Del miedo que nos da todo cuando maduramos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-7305067601163298300?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/7305067601163298300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=7305067601163298300&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7305067601163298300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7305067601163298300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/agorafobia.html' title='AGORAFOBIA'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-437664911627337332</id><published>2007-12-04T01:09:00.000+01:00</published><updated>2007-12-04T23:46:01.708+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>"Everybody Needs Somebody (Sometimes)"</title><content type='html'>Mientras Jorge espera a que alguien coja el teléfono al otro lado de la línea, intenta no pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni en lo que va a hacer, ni en lo que acaba de ver, en nada. Y entonces, la línea crepita, los huevos de Jorge se encogen entre sus piernas (escalofrío), y contiene la respiración. Y una voz de mujer, melosa, muy melosa, dice desde el otro lado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Jorge se da cuenta de que no va a responder, que no va a abrir la boca si no lo hace ya, y lo hace porque eso, quedarse callado como un cobarde, sería lo peor, la guinda del día. Recuerda, estás haciendo esto para reafirmarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí... ¿hola?&lt;br /&gt;Hola.&lt;br /&gt;Eh...nada, llamaba porque he visto tu anuncio. En Internet.&lt;br /&gt;Uy, ese anuncio está desfasadísimo, ¿eh, cariño?&lt;br /&gt;Ah...entonces no...&lt;br /&gt;Sí, sí, tranquilo. No, hombre, sólo te lo decía porque ahí, en el anuncio, pone que hago anal. Por si estabas interesado en el anal.&lt;br /&gt;No, bueno...estoy interesado...en general.&lt;br /&gt;Pues entonces, no hay problema, mi vida. ¿Quieres ir a un hotel? ¿Vienes tú a mi piso?&lt;br /&gt;Voy a tu piso, si no te importa.&lt;br /&gt;Perfecto. Ahora me estoy depilando el chocho. ¿Te viene bien dentro de una hora?&lt;br /&gt;Sí...es...Es la misma dirección del anuncio, ¿no?&lt;br /&gt;Sí.&lt;br /&gt;Muy bien. Pues a las ocho voy, entonces. ¿No?&lt;br /&gt;Eso es. A las ocho.&lt;br /&gt;Bien.&lt;br /&gt;Bueno, pues voy a seguir con esto. Espero que no te pinche luego (se ríe). Un besito.&lt;br /&gt;Adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clic. Y cuelgan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y las glándulas sudoríparas de Jorge, de todo su cuerpo, se ponen a trabajar a destajo. En apenas unos segundos, el pobre diablo está bañado en su sudor. Y está encogido, encorvado, con la mano aún apoyada en el teléfono, de pie, de pie como un imbécil, una mano en el teléfono y la otra en la tripa, que se retuerce y gime y murmulla y Jorge siente unas ganas auténticamente respetables de cagar, de no ir a ver a la puta y pasarse el resto de la tarde encerrado en el water, bañado en sudor, cagando y maldiciendo y llorando y secándose el sudor de la frente y maldiciendo más aún. Porque aún no se lo cree.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son demasiadas cosas para replantearse en un día. Para él, siempre había sido algo ajeno, no sólo ajeno, sino hasta caricaturesco: llegar a casa antes de tiempo, dejar la corbata en el sillón, y cuando te sobresaltan unos extraños ruidos guturales, comprobar que son debidos a que tu novia, tu novia de toda la vida, está echada a cuatro patas en el pasillo, casi desnuda del todo, con la cara bien pegada al parqué y el culo bien alto, y un desgraciado, un desgraciado porque no tiene otro nombre, se lo está machacando, quiero decir, se la está tirando a cuatro patas, en tu dulce hogar, acuclillado sobre el culo de ella y compruebas que la está dando por el culo y no por el coño, porque tú te fijas, y cuando haces ruido involuntariamente y él se gira y te ve, y en lugar de parar como haría cualquier buen cristiano o al menos alguien con un mínimo decoro, el tío va y la empieza a dar más fuerte, bueno, pues todo eso, todas esas cosas, son las cosas que le pasan a Fernando Esteso en una película de Ozores, no cosas que le pasen ni que hagan las personas civilizadas, porque son eso, civilizadas. Pero, vaya por Dios. Asco de civilización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y encima ella te dice que no te enfades. Que es un desliz. Que ha bebido. Que el tío había venido para hablarle de la televisión terrestre digital y que una cosa les ha llevado a la otra. Que vete tú a saber el qué, pero sea lo que sea que te diga, la muy hija de puta te lo sigue diciendo a cuatro patas, con las tetas colgando, y el rabo del otro aún insertado. No, Jorge hizo lo que cualquier tío que se precie habría hecho en esa situación: salir despavorido luchando por contener las lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, y esto lo sabemos todos, toca refugiarte en casa de tus padres. ¿Qué te pasa, hijo?&lt;br /&gt;Nada. Ya viene enfadado. No estoy enfadado, mamá. Si es que te lo noto...Bueno, vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Internet, para distraerte. Compruebas el correo, mil veces, no sea que la muy cabrona se haya currado tal mail de disculpas que te sea imposible resistirte, y así tengas una excusa para volver a sus brazos y que te lo explique todo llorando en tu hombro. Pero no hay ningún mail. Al cabo de un tiempo, no mucho, estás navegando a ciegas, por cualquier página, la primera que aparece en el buscador, y no haces más que verles en tu mente, a ella y al orangután, al orangután a ella, y el sonido de sus huevos pegándola en el culo: floffloflof. Y lo peor de todo es que se te empieza a poner dura, tú aprietas el culo, y lo relajas, lo aprietas y lo relajas, y te revuelves, y al cabo de un rato asumes que estás cachondo, qué pena de tío, y acabas viendo porno, que era tu destino inevitable. Y piensas en pajearte, pero piensas: ¿acaso eso bastaría? Y decides que no, que la única justicia posible en una situación así es la del Talión. Necesitas una zorra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardas en encontrarla, y luego coges el teléfono. Y, una hora de tensión anal más tarde, te encuentras en Arturo Soria, ante la puerta de la señorita, temblando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge, estás temblando. Sí, tú: Estás temblando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge llama al timbre. Le da la sensación de que suena a miles de kilómetros de él, pero la persona al otro lado de la puerta tarda apenas unos segundos en abrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto la ve, Jorge sabe que la conoce. No sabe de qué, pero es así, la conoce. Y en la cara de ella se nota que el reconocimiento es mutuo, pero ella, más habituada a fingir con su rostro, se deshace de la mueca delatora en un abrir y cerrar de ojos y la sustituye por otra puramente profesional. Cabe mencionar el hecho de que cuando abre la puerta está vestida sólo con unas bragas blancas y medias, con las tetas al aire, lo que otorga más mérito si cabe a su rápida reacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola, ¿cómo estás?&lt;br /&gt;Hola...&lt;br /&gt;Pasa, no te quedes ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge se mete en la cueva del lobo. El sitio está decorado como deben estar decorados estos sitios: es amplio, diáfano, casi todo en blanco, mucho metacrilato, en fin, todo aparenta ser mucho más caro de lo que realmente es. La chica, la morena de las tetas graciosas a la que Jorge, está seguro, conoce de algo, le pide su abrigo. Jorge obedece no sin cierto nerviosismo y se despoja del tres cuartos, intentando ocultar con una mínima habilidad los ronchones de sudor en los sobacos de la camisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quieres una copa?&lt;br /&gt;Sí, gracias... ¿Qué tienes?&lt;br /&gt;Dyc y Ponche Caballero. No me queda cocacola. Tengo gatorade.&lt;br /&gt;Eh...ponme un Dyc solo, entonces. Con hielo.&lt;br /&gt;Claro que sí. En seguida vuelvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el impresionante culo de la morena casi ha desaparecido por la puerta, Jorge siente deseos de tirarse por la ventana. Y lo habría hecho, si no fuera porque eso habría significado humillarse definitivamente ante Patricia. Madre mía, habría pensado ella, cornudo, apaleado, y encima, cuando tiene que elegir entre meterla en caliente por fin (aunque sea con una puta) o tirarse por la ventana, elige lo segundo. Qué mierda de tío. Qué puto cobarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cobarde tú, Jorge? No te tires. Quédate y bébete ese Dyc como un hombre. Y luego, da igual si a esa morena la conoces o no. La coges y te la tiras, que para eso has venido. Punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puta vuelve con la bebida. Se la tiende a Jorge, que la toma entre las dos manos, nervioso como un monaguillo en su debut, entre las dos manos la toma como si fuese una vieja tomándose un gazpacho. La puta le observa divertida, con los ojos entornados, lo cual pone más nervioso aún a Jorge, y se sienta en el sillón de la esquina, a dos metros de Jorge, que está sentado en el sofá. Y Jorge bebe torpemente, mirando al suelo, viendo a Patricia con el culo horadado por la polla de ese cabestro, y de repente los ojos de la puta se iluminan, se iluminan casi con un fulgor real, y abre la boca y dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su puta madre. Esto no, por favor. Esto no puede ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge ha parado de beber, en seco. La mira asustado, y ella sonríe aún más, como si la sonrisa que exhibe pudiera servir de algo para ayudar a ese pobrecito que vibra de miedo a dos metros de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No me reconoces? Va, tío... ¿No me reconoces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge no dice nada. Ella se echa a reír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tío... ¡no me reconoces! Joder, ¡qué fuerte!&lt;br /&gt;No, lo siento....yo...&lt;br /&gt;Tío... ¡que soy la Lara, coño!&lt;br /&gt;La... ¿La Lara?&lt;br /&gt;Sí, coño... ¡la Lara, la Lara, del instituto! jajaja, ¡qué bueno!&lt;br /&gt;Aah...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge ya recuerda. Lara Beltrán no sé qué, sí, del instituto. Lara Palmer, Lara la Pajera, Lara Pajas...la lista de seudónimos es inagotable. Pero Jorge la recuerda bien. Lara tenía por costumbre hacer pajas a los chicos de clase. En el descanso entre una y otra asignatura, Lara cogía al chico con el que previamente había apalabrado el trabajito en el recreo, se lo llevaba al baño de los chicos, se encerraban en una letrina, y allí, después de unos oportunos besos para que las pollas se pusieran tiesas, Lara Palmer se agachaba y procedía a hacerles la paja de rigor. Claro que por entonces, Lara no cobraba. Era el siguiente paso lógico, después de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya te acuerdas, ¿no?&lt;br /&gt;Sí...sí, ya me acuerdo. Joder, no...No te había reconocido. Me sonabas, pero...&lt;br /&gt;Jajaja, sí, tío, es que me he hecho unos arreglillos, ¿sabes? los pómulos, un poco de tetas, alguna liposucción ha caído también...joder, no me lo creo, jajaja, con el Jorge...tío, te veo genial, ¿eh?&lt;br /&gt;Ah...ah, ¿sí?&lt;br /&gt;Sí, tío, estás hecho un dandy, ¿eh? con tu traje, tus gafitas...jajajaja.&lt;br /&gt;Pues...sí, gracias. Tú también estás muy guapa.&lt;br /&gt;Claro, pero a golpe de bisturí, ya te lo he dicho. Jajajaja...joder, el Jorge ha venido, es que no me lo creo. Me parece súper fuerte...pero, oye, ¿tú no tenías novia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya empezamos. La vena entrometida de la Lara. A ver qué dices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Novia? ¿Yo?...&lt;br /&gt;Sí, tío...jajaja...una pija, ¿no? Vamos, no sé, a mí me parecía una pija, la verdad... ¿cómo se llamaba? ¿Patricia, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la sola mención de su nombre, Jorge está a punto de hundirse. Un gemido salta sin parar en su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí...sí, es verdad, pero...&lt;br /&gt;Pero lo habéis dejado, añade Lara, muy seria de repente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años de psicología de puta, piensa Jorge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y... ¿por qué ha sido, Jorgito? Si se puede saber, claro...&lt;br /&gt;Pues...es que hemos tenido un problema...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La has cagado, Jorgito, la has cagado y te das cuenta tarde. Ahora sí te tirarías por la ventana, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, ya...un problema...el... ¿problema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge no contesta. Mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había olvidado un detalle sobre Lara. Una vez, en el instituto, cuando ya apenas quedaban candidatos, Lara se interesó por pajearle a él. Quería catar todas las pollas. Él aceptó ilusionado, casi fuera de si. Hicieron el ritual del rigor, pero, ya en el baño, Jorge estaba tan sobreexcitado, tan nervioso, que se bloqueó y su polla no respondía a los meneos de Lara. La vergüenza fue atroz: Era la primera vez que su rabo tocaba carne femenina, y tal y como se presentaba la situación, iba a quedar traumatizado de por vida. Lara se aplicó todo lo que pudo con sus habilidades manuales, pero no hubo forma: La polla de Jorge permaneció flácida entre sus dedos hasta que se volvió a enfundar los calzoncillos. Ella le dijo que no pasaba nada, que era normal las primeras veces, que se tranquilizase, que ella le guardaba el secreto. Ese mismo día, a la salida, le pareció oír "Mierdapicha" a sus espaldas, en varias ocasiones. A partir de ese momento, ese bonito apodo sustituiría a su nombre durante el resto de su estancia en el centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mierda. Tú no te acuerdas, Jorge. Hazte el loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué problema? No...Es que lo hemos decidido, los dos, de mutuo acuerdo...&lt;br /&gt;Vale, si no hace falta que me lo expliques.... ¿Quieres que empecemos ya?&lt;br /&gt;Sí, vamos. Empecemos.&lt;br /&gt;Muy bien. Termínate la copa, anda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación es la siguiente: Lara y Jorge están desnudos, en el dormitorio, junto a la cama. Lara le ha lavado la polla a Jorge con fruición y mimo, todo parte del negocio, y han hablado de los viejos tiempos, de una excursión a Peguerinos, todo con mucho tacto. Nada de mierdapichas, nada de impotencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este momento, los dos de pie, Jorge le está comiendo las tetas a Lara. Saben a sal, a crema y a colonia. Ella gime de forma algo demasiado ruidosa, lo cual desconcentra a Jorge, pero bueno, está bien. De repente, él se sobresalta: nota la mano de ella en sus huevos, apretándolos un poco demasiado fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espera, espera.&lt;br /&gt;¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es, Jorge. Domina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la mano no. Con la boca. Cómemela.&lt;br /&gt;Claro que sí, eso está hecho, Jorgito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Lara le saca las tetas de la cara a Jorge, se arrodilla, y, cogiéndole todo el paquete con una mano, lo sube hacia arriba y le pega un profundo lametazo bajo las pelotas. De ahí sube a la base de la polla, aún flácida, la recorre con la punta de la lengua, y una vez en el capullo, se concentra en el movimiento sistemático de mamada, estilo puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge mira a Lara chuparle la polla aún floja, mira al techo, mira a los lados, se pone los brazos en jarras, los relaja, le pone la mano en la cabeza a Lara, se la quita. No va a haber puta manera, y lo sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al rato, a los quince minutos, Lara también lo sabe. Escupe el pedazo de carne inservible, una liana de saliva uniendo el glande y su boca, y mira al propietario de la mierdapicha, desde abajo, visiblemente contrariada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tío... ¿aún sigues así? ¿Con estos rollos?&lt;br /&gt;Qué... ¿qué dices?&lt;br /&gt;Joder...que ya tienes una edad, no me jodas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara se limpia los labios con el dorso de la mano y se incorpora. Coge un cigarro de la mesilla. Lo enciende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Para esto has venido? ¿Para que te cure tu problemilla?&lt;br /&gt;Oye...&lt;br /&gt;Mira, a mí no me gusta timar a nadie, Jorgito. Y menos a ti, que te conozco de toda la vida. No se te va a poner dura, y te voy a tener que cobrar la hora, y por nada. Mejor que lo dejemos.&lt;br /&gt;Oye, Lara...tú sólo chupa, ¿vale?&lt;br /&gt;¿Chupar? ¿Para qué? Si no se te va a poner dura, está claro.&lt;br /&gt;Bueno, Lara...tú sólo arrodíllate y sigue mamándomela, ¿estamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge empieza a sentirse mareado, mareado y acalorado. Siente una presión muy fuerte en las sienes. Su tensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira, guapo...Sólo quiero que lo entiendas. Si se te pusiera dura, por mí perfecto. Te la mamo, me la metes hasta decir basta, te corres en mi cara o en mis tetas. Lo que quieras. Pero no se te va a poner dura. Voy a perder tiempo, y tú también, y dinero además. No seas tonto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero de qué va esta zorra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira, nos vestimos y nos tomamos algo, ¿vale? No te cobro, tranquilo.&lt;br /&gt;Lara...sigue chupándomela, joder.&lt;br /&gt;Jorge, no te pongas cabezón, chico...Si ya te he...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acabó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¿Eres tonta, o qué te pasa?! ¡Que me la chupes, cojones!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara se queda muy quieta, quieta del todo, y todo ápice de compresión ha desaparecido de su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué has dicho?&lt;br /&gt;Perdona...oye...sólo sigue chupándomela, ¿quieres?&lt;br /&gt;Que te jodan.&lt;br /&gt;Te voy a pagar. Aunque no se me ponga dura, chúpamela, por favor.&lt;br /&gt;Que te jodan, marica.&lt;br /&gt;Lara...&lt;br /&gt;Fuera de aquí. Vete a tomar por culo. Vete a chupársela tú a otros tíos. A lo mejor eso lo soluciona todo.&lt;br /&gt;Lara, cállate...&lt;br /&gt;Vete... ¡Vete, coño! ¡Vete, ya, gilipollas! ¿Qué te has creído?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí está Jorge, en pelotas, sin saber donde meterse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara...no montes una escena, joder...no me toques los cojones...&lt;br /&gt;¡Vete a la mierda! ¿Me vas a insultar, maricón? ¿Me vas a insultar porque a ti no se te levanta? ¡Vete de aquí, coño! ¡Vete, puto mariconazo de...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge no se ha dado cuenta, pero lo que ha hecho ha sido cerrar los ojos, apretar los dientes y soltar su puño derecho, que ha impactado de lleno en la nariz de Lara, que ha caído en el suelo de azulejos con un sonido sordo, quizás se ha golpeado en la cabeza, y su grito queda ahogado por sus propias manos cubriendo su nariz sangrante. Desde abajo, como antes, Lara le mira contrariada. Más que contrariada. Con odio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara...me la tienes que chupar. Me la vas a chupar, ¿vale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara se quita las manos de la cara. ¡Hijoputaaaaaaaaaa!, estalla en lágrimas. Jorge, como cualquier persona con sentido del ridículo, se abalanza sobre ella y, sujetándola del pelo la propina un par de puñetazos más, tres o cuatro, en la nariz todos ellos. Sólo para que se calle. Sólo para que no la oigan. La polla flácida y ridícula meneándose a cada hostia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge vuelve a incorporarse. Lara ya no grita ni llora, apenas se mueve, sólo mira a Jorge, con miedo. A Jorge le cuesta respirar, sus pulmones se encuentran débiles bajo toda esa excitación y bajo toda la grasa que le recubre el cuerpo, también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara...sólo quiero que me la chupes, joder. He tenido un día de mierda. Un día horrible, no te lo puedes ni imaginar. Y sólo quiero una mamada. Una mamada, coño, no pido tanto. Te voy a pagar, ¿no? Pues cállate la puta boca, hazme el favor, y mámamela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara se toca la nariz, se mira la mano ensangrentada, ajena al gordo sudoroso y asfixiado que la está hostiando. Niega con la cabeza, mirando su sangre, la polla del gordo, la polla del gordo, su sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero...pero... ¿qué te crees?... ¿quién te crees que eres tú?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¡¡Chúpamela!!! ¡¡Calla y chúpame la polla, joder!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gordo brillante de sudor se abalanza sobre la chica, la patea repetidamente con la planta del pie, en la cara, en la cabeza, en las costillas. Una de esas situaciones en las que es difícil interrumpir a alguien, vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¡Chú...chúpamela!! Chúpame...la...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Patada. Patada. Patada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...polla...hija...de....puta....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Patada. Patada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge ha tenido su sesión. Apenas puede mantenerse en pie, tan cansado está. Se apoya en sus rodillas, se siente muy mareado, a punto de perder el conocimiento. Lara está en el suelo, empotrada contra la esquina de la cama y la mesilla. Hay salpicaduras de sangre en los cajones de la mesilla y en las sábanas. La cara de ella está completamente salpicada de sangre, parte de ella de la nariz, parte de una brecha en la ceja. No se mueve. Respira. Pero no se mueve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge se estira. Busca los calzoncillos por la habitación, los encuentra y se los pone. Le duele bastante el talón, y los nudillos, también la muñeca. A lo mejor se ha hecho un esguince. Lo que faltaba. Echa un vistazo a Lara, sigue estática en el suelo, los ojos cerrados y cubiertos de rojo. Coge un Nobel de Lara de la mesita, y se lo enciende. Así, así. Relájate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras fuma, Jorge no piensa. Sólo piensa en blanco, en las paredes blancas del dormitorio. El sonido de un móvil le saca de su abstracción. Su móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aguijoneado por la esperanza, sale corriendo del dormitorio, atraviesa el pasillo y llega al salón. Casi a punto de caerse, que sea ella, alcanza su abrigo, que sea ella joder, y saca el móvil, es ella, coño, es ella. Clic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hola? ¿Patricia? ¿Me oyes...? ¿Me...?&lt;br /&gt;Hola, gordi...&lt;br /&gt;Patri. Hola, hola, mi amor.&lt;br /&gt;Gordi...&lt;br /&gt;Mi vida...&lt;br /&gt;Gordi...lo siento, lo siento mucho.&lt;br /&gt;Mi vida...&lt;br /&gt;Lo siento muchísimo...&lt;br /&gt;No pasa nada...mi vida...&lt;br /&gt;Lo siento muchísimo, soy estúpida, coño, soy estúpida...&lt;br /&gt;No pasa nada...&lt;br /&gt;Si yo ni siquiera veo la tele... ¿para qué quería oír lo de la tele terrestre esa?...&lt;br /&gt;No pasa nada...&lt;br /&gt;Gordi...lo siento mucho...&lt;br /&gt;No pasa nada...&lt;br /&gt;Gordi, por favor...&lt;br /&gt;Mi vida...&lt;br /&gt;Por favor, ven. Ven a casa, por favor. Te prometo que no volverá a pasar...&lt;br /&gt;Mi vida...&lt;br /&gt;Ven...ven, por favor. Lo siento...&lt;br /&gt;No pasa nada...&lt;br /&gt;¿Vienes? Por favor, ven. ¿Vienes?&lt;br /&gt;Sí...sí, voy para allá...&lt;br /&gt;Gordi...&lt;br /&gt;Mi vida...&lt;br /&gt;Lo siento...&lt;br /&gt;No pasa nada...&lt;br /&gt;Ven, por favor.&lt;br /&gt;Voy, mi vida. Voy. No pasa nada. Voy para allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clic. Y cuelgan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge está radiante. Está en calzoncillos, salpicado de sangre, radiante, en el piso de una puta inconsciente. Tengo que vestirme, tengo que salir corriendo de aquí. Vuelve corriendo al dormitorio, con una sonrisa idiota en la cara. Coge sus pantalones, su camisa, mira a Lara mientras se vista. Ella sigue inconsciente. Él sigue radiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ha llamado, Lara... ¡que me ha llamado, coño! ¡Sí, señor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara menea la cabeza. Intenta abrir un ojo. No puede, está inundado de sangre. Intenta abrir el otro. Puede, pero está muy hinchado, así que lo abre sólo un poco. Sólo eso. No se mueve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ya sabía yo que lo íbamos a arreglar... ¡que de puta madre, joder! ¡Oye! Oye, ¿qué te debo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara no contesta. Sólo parpadea débilmente. La mirada de su único ojo, perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Venga, mujer... ¿qué te debo? ¡Tú dirás!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara no contesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, mira, te dejo 100, ¿vale? Jajaja, joder, tía, sí, señor, si lo sabía yo que iba a recapacitar, si la conozco como si fuera mi hija, coño, jajaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara busca a tientas con las manos. Se apoya débilmente en el colchón, pero no puede incorporarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, ahí te los dejo, ¿eh? Que voy a verla, voy a verla ahora mismo. Me voy, ¿vale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge se acerca y le da dos besos a Lara, uno en cada mejilla. Jorge ahora tiene la cara manchada de sangre, la sonrisa idiota manchada de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, me tengo que ir, ¿eh? Me tengo que ir, pero, te llamo, ¿eh? Te llamo y quedamos, a cenar o a tomar unas cervezas, y te presento a la Patri, que te va a encantar, que vas a ver que ni pija ni nada, ¿vale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara no responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oye, me tengo que ir. Que me alegro mucho de verte, de verdad. Joder, la Lara. ¡Qué fuerte! jajaja. Oye, Lara, que me tengo que ir. Te llamo, ¿eh? Te llamo. Yo ya te llamo y me dices cuando te viene bien para que quedemos, ¿vale? Me voy. Venga, guapa, hasta luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sale corriendo del dormitorio, y al rato, se oye la puerta. Lara se queda sola, desnuda, ensangrentada. La cabeza le oscila a un lado, al otro. Parece sedada. Se apoya con ambas manos en la cama, lentamente se pone de pie. Cada uno de sus movimientos habla de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena el teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara sale renqueante del dormitorio, pisadas escarlata quedan tras de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena el teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agonizante, Lara lo coge de la mesa. Descuelga. No hay que descuidar el negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sí?, dice con un hilo de voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Lara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es Jorge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara, oye, sólo una cosa, que se me había olvidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lara escucha en silencio, indiferente a todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada, sólo decirte que como digas algo a alguien, como se entere la Patri, vuelvo y te mato, puta de mierda. ¿Estamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Lara no dice nada, sólo hace que sí con la cabeza, un sí a la nada. Estamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clic. Y cuelgan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-437664911627337332?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/437664911627337332/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=437664911627337332&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/437664911627337332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/437664911627337332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/everybody-needs-somebody-sometimes.html' title='&quot;Everybody Needs Somebody (Sometimes)&quot;'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-8177621163735733258</id><published>2007-12-03T10:46:00.000+01:00</published><updated>2007-12-03T11:01:52.707+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Extraños Seres Sexuales'/><title type='text'>HEIDI</title><content type='html'>Tony dice:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;hola&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Tony dice:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;me lees?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;hola hago caber &lt;span style="color:#000000;"&gt;sexo&lt;/span&gt; por recarga telefonica de 25e dice:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;si&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;hola hago caber sexo por recarga telefonica de 25e dice:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc66cc;"&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;kien ers&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Tony dice:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;no temas&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Tony dice:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;soy un buen hombre&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Tony dice:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;cómo funciona esto? 25€ y te desnudas por cam?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;hola hago caber sexo por recarga telefonica de 25e dice:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;si xro tiens k pagar ants eh?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Tony dice:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ajá&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tony dice:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;bueno, te puedo ver antes de pagar?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tony dice:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;sólo para asegurarme de que eres la de la foto, nada más&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;hola hago caber sexo por recarga telefonica de 25e dice:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;no hago nada sin recarga&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;hola hago caber sexo por recarga telefonica de 25e dice:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;ni pongo webcam, ni hablo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;hola hago caber sexo por recarga telefonica de 25e dice:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;espera m llama mi madr voy ha cenar lueg segims hablando&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Tony dice:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ok...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;hola hago caber sexo por recarga telefonica de 25e dice:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;be preparand la pasta kariño&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-8177621163735733258?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/8177621163735733258/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=8177621163735733258&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/8177621163735733258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/8177621163735733258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/12/heidi.html' title='HEIDI'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-4923024294254543854</id><published>2007-11-30T13:45:00.000+01:00</published><updated>2007-11-30T15:29:01.657+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>"Estos Jóvenes..."</title><content type='html'>Que quede claro: yo no tengo nada en contra de los maricones. No, señor; a mí las que me revientan son las mariconas, y no me refiero a la vertiente femenina de la homosexualidad, nada de eso. Con "mariconas" simplemente me refiero a ese tipo de hombre (por aplicarle un género conocido por el ser humano, vamos) que actúa como si fuese una mujer hiperbolizada, que hace de su condición sexual un modus vivendi y operandi, y te revuelve las tripas con su tono de voz aflautado y sus ademanes teatrales al poco de que haya entrado en tu espacio vital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, que conste, no me cargué a esa maricona porque tuviese algo en contra de las mariconas, que lo tengo y lo digo bien claro, pero no van por ahí los tiros (jeje). No, a ese bujarrón le volé la cabeza porque era un liante, y un proxeneta, y un psicópata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vosotros me conocéis, ¿no? Y conocéis a mi hermana, Sarita. Una buena chica, muy guapa. Ya sabéis que no es de esas chicas guapas a las que te gustaría follarte nada más conocerla, qué va, Sarita es de esas que cuando cruzan dos palabras contigo ya te han enamorado, te hacen pensar en nubes rosas, en ponys, en todo tipo de cursiladas, vamos. Que si te propone casarte con ella a la hora de haberos conocido, tú aceptas gustoso y te la suda cualquier burla posterior de tus colegas. Así es Sarita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero claro, Sarita también es una chica de su tiempo: Con 18 añitos recién cumplidos en el siglo XXI, imaginaos. Una chica súper comprometida con todo, súper abierta. Es militante de una ONG, ¿no os lo he dicho nunca? El último verano estuvo currando gratis, de asistenta social, ahí es nada. Va a todas las manifestaciones, pero siempre intenta instaurar la calma entre sus compañeros, normalmente varones, que tienden más que ella a las reivindicaciones agresivas. Porque ella odia la violencia, así que, ahora que me he cargado a su amiguito, seguro que se tirará una temporada, no sé, dos meses o tres, sin hablarme. Abierta, sí, pero rencorosa como la que más. Bueno, lo dicho, que ya se le pasará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es que, en el curro ese de asistenta social, conoció a la maricona, al tal Matías. Un chaval súper tierno, mogollón de buena gente, me decía. Y yo, pues vale, pues muy bien. Allá tú. Y el tal Matías le ponía los dientes largos a mi hermana, que siempre estaba hablando de conocer mundo, y que apenas había salido de nuestro barrio y del campus de la universidad. Le hablaba de Londres, y de Amsterdam, al principio de lo bonitas que son esas ciudades, luego, más tarde, cuando ya existía cierta confianza entre ellos, el listo del Matías se olvidaba del Big Ben y el Museo Van Gogh, y misteriosamente empezaba a centrarse en el Barrio Rojo o las fiestas nocturnas del Soho. Y mi hermana, encantada de la vida, los ojos haciéndole chiribitas, como si lo viera. Y un día, un viernes, al Matías este se le ocurre invitar a mi hermana a salir por Chueca con él y su panda de amigotas viciosas. Vino a decírmelo, emocionada, excitada por estar dando lo que ella consideraba su primer paso en el mundo de la exploración adulta. Y yo, pues vale, pues muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, un momento, y dejad que os diga lo que opino de Chueca: Lo primero de todo, es un puto gueto. Eso no es ningún secreto, ya lo sé, pero parece que a la gente le da miedo llamarlo por su nombre. Todos los maricas bien hacinaditos, y luego intentan hacerlo pasar por normal. Coño, si tan normales son, no tendrían la necesidad de vivir al margen de el resto del mundo. Eso, los maricas y las mariconas. Yo, contra los maricones no tengo nada. Y lo segundo: ¿habéis estado ahí alguna vez? Da ganas de vomitar, literalmente. La única vez que estuve en ese agujero infernal vomité a las tres horas, una vomitona sulfurosa, anormal. Todo me daba vueltas, me sentía enfermar. Estuve a punto de largarme, pero me convencieron con falsas palabras y volví dentro a tomarme mi quinto tequila. Pero no vuelvo, ya os lo digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, a lo que estamos: Esa primera salida de mi hermana con el Matías no fue la última, claro. A la Sarita le encantó todo ese rollo, el ambiente liberal, ahí no hay reglas ni restricciones, me decía, y yo...pues eso. Total, que siguieron saliendo por esos sitios, todo el otoño. Y yo que cada vez me preocupaba más, al principio sin ningún motivo en especial. Pero cuando ya entrábamos en el invierno, un domingo por la mañana, Sarita me dio mi primer motivo real: llegó a casa con un morado enorme en la jeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, a decir verdad, el morado no era tan grande, no quiero exagerar y que mi historia parezca más justificada de lo que fue, pero en cualquier caso era un morado hermoso y fácilmente apreciable, incluso con la poca luz de esa mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué coño te ha pasado en la cara, tía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada, me he caído bailando en la tarima y me he pegado con el hombro de un culturista. Estoy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menuda excusa. Claro, ¿vosotros qué habríais pensado? Pues lo mismo que yo. El Matías ese era el doble de degenerado de lo que parecía, y le había soltado un guantazo a mi hermana. Así que le hice ver a Sarita que me creía su versión, y en cuanto se hubo acostado salí por la puerta y me fui al Clementia, una cafetería de Alonso Martínez regentada por una vieja maricona retirada, donde yo sabía por Sarita que el Matías prolongaba sus festivales nocturnos, a veces hasta la hora de comer. No había visto jamás en persona al energúmeno en cuestión, pero sí en foto, y con eso me bastaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a la cafetería a las 10 de la mañana, y bingo, ahí estaba. El Matías, ese ser escuálido, una especie de raspa de pescado bípeda, con la camisetita por el ombligo, rodeado por sus amigas mariconas y un montón de tías beodas que le reían la gracia, todos poniéndose (más) ciegos a pacharán. Me quedé dentro del coche, mirándoles, pensando en qué actuación sería la más adecuada. Y, de repente, vi algo que me olió bastante mal: el Matías, ese tipejo que había vislumbrado en mi imaginación como el arquetipo de julandra de muñeca floja y mano caída, no sólo carecía totalmente de esos ademanes, sino que además hacía gala de unos gestos y actitud absolutamente viriles. Y no era sólo él: El resto de sus supuestas amigas mariconas también se comportaban de esa misma manera, como marineros de barrio portuario. La verdad es que empezaron a ponerme caliente, y todo. Discutían entre ellos como gallitos, al parecer le estaban tomando el pelo al Matías con algo relacionado con su culo, y las chicas borrachas les jaleaban y se reían a risotadas de lo más grotescas. Y, entonces, y me habría caído de culo si mi culo no estuviese ya bien sentado, el Matías cogió a una de las chicas por la muñeca, luciendo una forzada mueca de clark gable, y tirando de ella hacia si, le plantó un morreo en toda la boca que me dejó totalmente fuera de combate. ¿Qué debía hacer? Ante la duda, decidí regresar a casa y replantearme todo lo que acababa de ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cama, no conseguía poner mis pensamientos en orden: ¿Qué pasaba con ese tío? ¿Tan liberal era? ¿Era bisexual? ¿Era esquizofrénico? Tenías que haberle metido dos hostias, en cualquier caso. Pero, espera un momento. Si, como parecía, era menos maricona de lo que imaginabas, y lo mismo sus amigos, probablemente te habrías llevado un palizón de campeonato. Mejor meditarlo más fríamente, y a ver qué pasaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pasó lo que tenía que pasar: Durante el resto del invierno, Sarita siguió acudiendo con él a su cita semanal con la depravación, y a mí que me hacía menos gracia si cabe sabiendo lo que sabía del adefesio en cuestión. Pero no pasó nada raro, no volvió con ningún morado más, ni nada raro. Hasta que una noche, simplemente, no volvió. Y a eso de las nueva de la mañana, suena el teléfono, lo coge mi madre, y resulta que la Sarita está en el hospital. Violada vaginalmente, analmente y con las piernas rotas. Vamos, que se nos indigestó el chocolate con churros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que nos plantamos en el hospital, y antes de entrar en su habitación nos para los pies un policía, y mi padre, que es policía también y conocía a este otro, le dice que qué coño ha pasado, Julito, que qué le han hecho a su niña, y Julito dice que están mirando a ver, pero que la Sarita no suelta prenda y que vete a saber, pero que lo averiguarán. Y mi madre y yo sin decir ni mu, el madero se pira y entramos los tres a ver a la niña. Madre mía, cómo estaba. Qué facha, es que la teníais que ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque, cuando nos dijeron que a la Sarita le habían reventado por delante y por detrás, y le habían partido las piernas por la mitad, olvidaron comentarnos también que le habían cosido la cara a hostias, bien cosida. No sé, para no preocuparnos, digo yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que no veáis que panorama: Mi madre que no acierta más que a llorar, mi padre clamando al cielo y chillando a la Sarita, quién te ha hecho esto, niña, quién te lo ha hecho que me lo cargo, yo sin decir ni palabra, y la Sarita lo mismo. Yo mirando a la Sarita, y la Sarita mirándome a mí. Y mi padre chillando, y mi madre llorando. Aquí hay que hacer algo, me digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salíos, que ya hablo yo con la Sarita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mis padres que no entienden. Tú qué vas a hablar, coño. Que sí, salíos. Hacedme caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que me lo hacen, y se salen, y nos quedamos la Sarita y yo. Y no la digo nada: Nos quedamos mirándonos como antes, sin abrir la boca. Hasta que ya me come la rabia por dentro, y suelto: Ha sido el Matías, ¿no? Y ella callada. Niña, ha sido el Matías. Dímelo de una vez. Bueno, pues así nos tiramos un rato, como media hora, ha sido el Matías, silencio, ha sido el Matías, coño, silencio, así hasta que abre la boca y me lo suelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me suelta que el Matías no es maricón, o que lo era antes pero ya no, o que es bisexual, o que no sabe, pero el caso es que el Matías y ella se liaron desde el primer día, al principio sólo besitos o caricias, luego ya folleteo del bueno, sólo por delante, luego le insiste con hacérselo por detrás, ella dice que no, él le dice que hay que experimentar, así que mi hermana se deja dar por el culo, luego sólo lo hacen por el culo, luego él empieza a pasar por ella, luego le dice que si no le gusta tal amigo suyo, que si tú a él le gustas, y ella, que no, que paso, y él, que hay que experimentar, así que a mi hermana se la folla un amigo del Matías y otro, y otro, y otro más, y dos a la vez, y tres, y un día, ese día, el de la paliza, sale mi hermana del dormitorio de uno de estos hijos de puta, donde se la han tirado dos al mismo tiempo, y ve que le están dando pasta al Matías. Y ella dice que qué pasa, que si está cobrándoles por lo que hacen con ella, y él que no, que se lo debían por una vez que pillaron perico, y dice uno de ellos que de 100 euros nada, que a él no se la ha chupado bien, mi hermana, hablando de mi hermana, y Sarita dice que ni de coña, que eso no, que ella no es ninguna puta, que se larga de ahí y pasa de ellos como de la mierda, y él le dice que ni se le ocurra, y ella, ¿cómo que no?, total, que discuten, y mi hermana amenaza con ir a mi padre, que es policía. Y toma ya. Lo demás ya se sabe como discurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, joder, que queréis que os diga. Lo tuve bastante claro, coño. Me soltó mi hermana ese relato de mierda, salí por la puerta del hospital, les dije a mis padres, esperaos aquí que no tardo, cogí el coche, fui a casa, cogí la pistola de mi padre del cajoncito, volví a salir, volví a coger el coche, y enfilé a todo rabo al Clementia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí estaba, el hijo de puta. Si os digo, bien os digo, que realmente deseaba que el tío no estuviese ahí. Que no diese la cara. Habría sido mejor para mí y para él, desde luego habría sido mejor para él. Pero no señor. Ahí estaba. Igual que la vez anterior que le vi, exactamente igual. Rodeado de zorras, de sus amiguitas falsamente mariconas, pavoneándose, borracho, comentando la jugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera que gritó cuando saqué la pipa dentro de la cafetería fue una china que estaba dejándose en la tragaperras el dinero de las cervezas vendidas en Malasaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tendríais que verlo cuando le encañoné. Bueno, a él, y a los demás. Se cagaron encima, pero no como cualquier persona normal a la que apuntases con una pistola, no, estos se cagaron como mariconas, como auténticas mariconas. Empezaron a gimotear. Quedó claro que eran mariconas de las de verdad, después de todo. Y yo, que no veía de la rabia, pensando, coño, ahora no te puedes volver atrás, dale a este tío lo que se ha ganado. Y se lo di. Dos veces apreté el gatillo, ni una más, os lo juro. Del primer tiro, le voló la cara al Matías. Se le hundió la jeta en la cabeza, destrozada, sin forma, y le salió por la nuca. Y allí cayó, sin cara, en medio de la puta cafetería. La china salió en estampida por la puerta, la marica mala de la barra detrás, y las zorras borrachas y los demás mariconazos. Y me quedé a solas con la maricona sin cara, que se convulsionaba en el suelo. Y, esta vez casi como un acto de buena voluntad, apreté el gatillo por segunda vez, como os he dicho, y le despaché de este valle de lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso fue todo. Joder, si es que contado así no fue para tanto. Regresé al hospital, hablé con mis padres y les dije que no se preocupasen, que ya estaba todo solucionado, les conté todo lo que había pasado. A mi madre no le hizo mucha gracia, a mi padre no le pareció del todo mal. Y entré, para decirle a mi hermanita que el culpable de sus miserias estaba ya bailando a los Village People junto a su hacedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que eso es lo que no me esperaba, lo que me jode de toda esta historia: que se lo tomara tan mal. Ya sabía que no apoyaba la violencia, que la repudiaba, pero coño, en ese caso, después de lo que le habían hecho...No sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, que entré en la habitación, la mire fijamente con una sonrisa conciliadora, y le dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya está, hermanita. Hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella dudó, entendió al cabo de unos segundos y sólo dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te odio, tía. Te odio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-4923024294254543854?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/4923024294254543854/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=4923024294254543854&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/4923024294254543854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/4923024294254543854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/cosas-que-no-entiendo.html' title='&quot;Estos Jóvenes...&quot;'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-327235523643432099</id><published>2007-11-28T23:16:00.000+01:00</published><updated>2007-11-29T00:05:03.841+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia de Juan Nada'/><title type='text'>LA HISTORIA DE JUAN NADA: (3).SUERTE</title><content type='html'>Esa misma moche mágica en la que conoció a Ani, ella y Juan cerraron un par de bares, intercambiaron sus alientos, y Juan, caballeroso, pidió un taxi que les dejó en la puerta de la casa de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, al final te he conocido. ¿Lo tenías planeado? Bueno...planeado...sí, la verdad es que sí, desde que te vi en la barra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se rió. Tenía una risa enorme, monumental, casi parecía que iba a despertar a todos los vecinos con ella. Juan sólo pensó que era la risa de mujer más fascinante que había oído jamás. A juego con la dueña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen, ella se hizo la remolona, él también. Alargaron la despedida como si fueran un par de colegiales (aunque ella no distaba mucho de serlo). Juguetearon un rato con las intenciones del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿no tienes a donde ir? No. Vivía en casa de un compañero con el que no he quedado demasiado bien. Cosas del pronto. No tengo casa, ni trabajo, ahora mismo. Bueno...puedes quedarte en mi casa si quieres, que me pareces de fiar. Pero no te hagas ilusiones, que no pretendo nada de eso que te puedas imaginar...no me apetece meterme en ningún embolao, estoy bien como estoy. Vale, vale. Sólo dormir, y estar. Sí, no hay problema. De acuerdo. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue. Esa noche, esa mañana ya, más bien, vieron un poco la televisión, hasta que el sueño y la fatiga de la noche vencieron sus resistencias. Me voy a dormir, estoy cansada. Es sofá cama, puedes dormir ahí. Por la tarde miramos donde puedes meter tus cosas. Mis cosas las llevo puestas. Bueno, pues mejor en ese caso. Ah, y si necesitas un trabajo, a lo mejor te puedo buscar algo. No sé. Ya veremos. Vale. Buenas noches. Ani...¿Sí? Gracias, de verdad. De nada. Buenas noches. Buenas noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ahí quedó el joven Juan, tendido en el sofá, con la primera luz de la mañana entrando por la rendija de la persiana, mirando la televisión, cayendo adormilado por un sueño cálido que le atenazaba. Cerró lentamente los ojos, dejándose llevar por el sopor, y pensando, antes de ser abrazado por la negrura, que, por una vez en su vida, sentía que estaba donde tenía que estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras dormía, Juan soñó con una nueva vida, con la posibilidad de iniciar una relación con Ani que fuese la envidia de todos, que le hiciera sentir dichoso cada día de su vida. Fue un sueño agradable. Cuando despertó, el sueño parecía haberse hecho realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ani le informó de que había hablado con un conocido de su jefe, y le había conseguido un trabajo de portero en un local también bastante interesante de la noche madrileña, la sala Zafiro. Juan no había trabajado nunca de nada semejante, pero por lo que Ani le contó, parecía no tener ningún misterio. Además, ese trabajo le permitiría sorber de la noche, que tanto le gustaba, además de alguna que otra copa por la cara. No estaba nada mal, a priori. Empezaría el viernes siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes, Ani y Juan disfrutaron de su semana de parado. Ani trabajaba entre semana en una peluquería, pero sólo por las mañanas, así que por la tarde se dedicaba a enseñarle la ciudad a su invitado. Nada de museos ni cosas por el estilo: Ani no era una mujer de esas. Dieron largos paseos por el Retiro, la Plaza Mayor,  fueron de tapeo por la Villa, pasaban noches infinitas envueltos en vapores etílicos en el Corral de la Morería. Juan tenía que hacer esfuerzos titánicos para apartar la mirada de su anfitriona, que se mostraba jovial e ilusionada ante él, y dedicarla a cualquier otra cosa que le rodease.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue hasta el jueves de esa misma semana, que Ani se quedó mirándole, pensativa, mientras él contemplaba uno de los varios recitales de flamenco de esa semana, y cualquiera excepto él pudiera intuir que ella empezaba a plantearse algo más. Esa misma noche le permitió dormir en su cama, no sin la misma advertencia del domingo, que él acató diligintemente. Sin embargo, empujada por un impulso que ni ella misma se pudo explicar después, fue ella misma la que se encargó de romper su pacto de no sentimentalismos. Esa misma noche, hicieron el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, Viernes, Juan empezó su trabajo en la Zafiro. Para él todo era brillo de lentejuelas: la euforia de ese contacto íntimo con Ani la noche anterior, el uniforme verde, bien elegante, con el que le habían provisto, la gente guapa, como la del Chicote, que entraba con una sonrisa en el lugar y que, ya desde la primera hora, empezaron a dejarle generosas propinas. Además, el trabajo no parecía complicado, para nada. Según Arturo, el jefe de seguridad y su inmediato superior, lo único que tenía que hacer era abrir la puerta y dar las buenas noches a los que entrasen y a los que saliesen. También, si se daba el caso, si algún borracho listillo se ponía gamba con alguna gachí o montaba bronca con otro pollo, interceder antes de que cualquier de los que les rodeasen se diera cuenta. Eso no era ningún problema para Juan, en principio, pero en cualquier caso la Zafiro no parecía de esa clase de sitios. Ahí, cuando un tío estaba demasiado bolinga o se calentaba demasiado viendo a alguna descocada, se iba a su puta casa, o se encerraba en el baño durante quince minutos. Así que a Juan no le costó demasiado hacerse con la mecánica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante un tiempo, todo fue de lujo para el bueno de Juan. Ani y él seguían acostándose juntos, a todos los efectos. Hacían el amor, al principio, y con el tiempo, hacían el amor e incluso follaban. En esa época era en ese orden. Además, ella no cambiaba su actitud con respecto a él por mucho que tuvieran sexo juntos, más que para bien. Se mostraba incluso más atenta y cariñosa que al principio, lo que le extrañaba, ya que él no era demasiado dado a exteriorizar sus sentimientos, al menos no sin alcohol en la sangre. Una noche, paseando por la Gran Vía, después de recoger a Ani del chicote, Juan se sorprendió al advertir que Ani le había cogido de la mano. Eso significó más aún que todas las sesiones de sexo que habían tenido hasta el momento. Así que con Ani, todo era maravilloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el trabajo, todo iba perfecto también. A veces se aburría, tanto tiempo ahí fuera, él solo, pero a menudo Arturo, o Ángel, el del guardarropa, o alguna de las camareras, le sacaban una copita de champán o una cervecita, en los horarios en los que menos afluencia de clientes había. Después, cuando cerraban, cuando Juan había dado su "buenas noches, hasta pronto" al último cliente de la noche, todos se reunían en el interior, compartían un par de copas, comentaban las anécdotas de la noche y reían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo iba bien, estupendamente, con esos rituales ya tan bien aprendidos, esa rutina maravillosa, con Ani y en el trabajo, en el trabajo y con Ani, hasta que un día, cuando ya se había cambiado y se despedía de los demás para marcharse, bajó de la oficina el dueño del local, el conocido del jefe de Ani. Un tipo canoso, recio, con un bigote espeso. Miguel se llamaba, pero Juan no le había visto en persona nunca, hasta ese día. Todos bajaron un poco el tono de la conversación, se oyó algún saludo. "Hola, Miguel". Miguel contestó a los saludos con un leve movimiento de cabeza, y se acercó directamente a Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola, Juan, ¿no? Sí, señor. No me llames señor. Soy Miguel. De acuerdo, perdone. ¿Cómo te va el trabajo aquí? Está muy bien, señor. Muchas gracias. No te preocupes, no es nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan quería mirar el reloj. Creía que ya era hora de ir a recoger a Ani. Aprovechó para mirarlo cuando Miguel apartó la vista de él, por unos instantes, rumiando algún pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oye, ¿haces pesas? No. Pero estás fuerte. Del trabajo. He trabajado muy duro, desde que era chaval. Eso está bien. Eres fuerte y eres responsable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí Juan se lo vio venir. No era el tío más listo del mundo, pero había cosas que sí sabía. Sabía que nada era enteramente bueno demasiado tiempo, y que cuando así era, mejor que te apretases el cinturón, porque la tempestad estaba por llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel le miró fijamente, su expresión seria. Juan esperaba lo que sabía que le iba a decir. Y así fue. Miguel abrió la boca, lentamente, acercó su cara a la de Juan y, en un susurro, le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué más crees que podrías hacer por mí?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-327235523643432099?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/327235523643432099/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=327235523643432099&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/327235523643432099'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/327235523643432099'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/la-historia-de-juan-nada-3suerte.html' title='LA HISTORIA DE JUAN NADA: (3).SUERTE'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-7202393820197470311</id><published>2007-11-26T23:35:00.000+01:00</published><updated>2007-11-30T15:02:29.603+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>"Noir C'est Noir"</title><content type='html'>Qué mierda de Johnny Halliday. Como para no llamar la atención, cada vez que sonaba esa dichosa canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;La Fabrique, &lt;/em&gt;un garito bastante siniestro del centro de París, Karim era el único negro. Negro superlativo, además, enfundado en su &lt;em&gt;Schott &lt;/em&gt;negra, gorro negro de lana, guantes negros. Los demás clientes, la mayoría blancos cuarentones y calvorotas dejando solos a los culos gordos de sus esposas en sus flamantes apartamentos de Saint-Honoré. Todos venían aquí a emborracharse con Ginebra, a fumar sus marlboros y a caer en la placentera hipnosis que los culos bamboleantes de las chicas provocaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos, menos Karim. A ver, no me malinterpreteis, a Karim le gustaba como a cualquier otro hermano verle las tetas a una blanca, pero llevaba ya cinco noches seguidas entrando en &lt;em&gt;La Fabrique&lt;/em&gt;, en pleno barrio de los skinheads nazis, y las tetas de ninguna blanca valían ese riesgo. Pero había otras cosas, euros por un tubo, como era el caso, por las que Karim sí estaba dispuesto a correrlo. Un trabajito fácil y sencillo, le dijeron. Sólo pasar desapercibido, vigilar al objetivo hasta conocer bien sus movimientos, y cuando estuvieran bien aprendidos...hacerlo. Y luego, a cobrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero claro, la putada era esa: cada vez que Johnny, ese puto blanco viejo y con esa perilla tan ridícula, empezaba a entonar la dichosa canción en el local, gracias al dj, una especie de ario hijo de puta con un lado del cuello carcomido por eccemas, todos se giraban, los brokers estirados y los banqueros, los economistas y los conservadores de arte, todos levantaban su vaso de &lt;em&gt;gordon´s &lt;/em&gt;con una sonrisa idiota en las caras, y las chicas dejaban de bailar, señalaban con sus dedos al humilde hermano, meneando las tetas de forma grotesca, silbando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambia de canción, cabronazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces sonaba otra cosa, los Smiths, o Etienne Daho, cualquier otra cosa, y los bíceps de Karim se relajaban y sus ganas de matar se evaporaban. Aunque, y bien lo sabía, tendría que hacerlo igualmente al final de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando, a las cinco de la mañana, las luces del antro se encendieron, Karim estaba tan tenso en su butaca que podría haberla partido con el culo. Los codos, pesados, le parecían a punto de vencer la estructura molecular de la barra de metacrilato en la que se apoyaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba dispuesto a engullir lo que le quedaba de Heineken de un trago, para acometer su trabajo, cuando la última chica que había actuado, una rubita de pelo perfecto, cuerpo pequeño y tetas bastante gordas claramente operadas, salió de la nada para paralizar a nuestro oscuro amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola. Hola. ¿Cómo estás? Te llevo viendo bastante por aquí, ¿vienes todas las noches? Cuando puedo. No hace mucho que conozco el sitio. ¿No? Pues si no te importa, permíteme que te lo enseñe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karim dudó un segundo. De reloj. Después, sólo dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Karim, con la rubita tetona delante, se adentró en las entrañas del lugar. Estos son los camerinos. Bueno, guárdame el secreto, pero realmente no hay camerinos que valgan. El cabrón de Hervé los utiliza como almacenes, de cosas que los magrebiés le traen. Ahí tiene abrigos de piel. Ahí, no sé qué coño tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotras nos cambiamos en una sola habitación. Era el cuarto de la limpieza. Ahora la señora de la limpieza trae sus propios materiales, así que entre todas decidimos acondicionar un poco el sitio, y ahora parece algo más respetable. Si quieres te lo enseño, las demás chicas estarán fuera ya. ¿Quieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karim miraba intranquilo a su espalda, por encima del hombro, todo el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entraron en la habitación. La rubia había mentido: eso no era un camerino, ni tan siquiera un cuarto de la limpieza acondicionado como tal. Era simplemente un pasillo, húmedo y oscuro, que daba a una puerta de emergencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rubia se dió la vuelta. Algo en su rostro había cambiado; la candidez de la que hacía gala exageradamente hasta hace unos segundos había desaparecido, y en su lugar se veía una mueca de lujuria que a Karim se le antojó inquietantemente inapropiada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, dijo la pequeña ninfa, ¿y ahora qué? Esto no es tu camerino, ¿verdad? No, no lo es. Pero aquí no nos molestará nadie. ¿Molestarnos? Sí, molestarnos...¿has visto mi número? Sí, lo he visto. Claro que lo has visto. Te he visto todo el tiempo, en la barra, mirándome el culo y las tetas. Tocándote tu polla enorme cuando me he quitado el tanga. Tu pollón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karim no decía nada, sólo se revolvía inquieto, alante y atrás, alante y atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos miran del mismo modo. Es una mirada de salido, de cerdo. Pero de cerdo que sólo quiere grabarlo todo en su coco de puritano de mierda para luego pajearse en el baño de su ático, sin hacer ruido para no despertar a la jodida &lt;em&gt;Marie. &lt;/em&gt;Eso, los blancos. Vosotros, los negros, nos mirais distinto. Nos mirais como diciendo: "Porque no estás a mi alcance, puta blanca. Si te pusiera las manos encima ibas a enterarte de lo que es una buena polla".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karim permanecía mudo, estático, escuchando el monólogo de la chica, la mirada fija en la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te preocupes. No me molesta que penseis eso. Al contrario, me parece genial, lo mejor del mundo. Y además, natural. Es lo más natural. Los negros os excitais viendonos, pensais "me gustaría follarme a esta blanquita, sentir gusto follando y además vengar a los míos sometiéndo a una blanca, follándola bien". Como si fuera justicia poética. O algo así. Y nosotras también lo encontramos apetecible. Os vemos y pensamos, no queda bien decirlo, y no te enfades, pero es la verdad, pensamos "Joder, este negro, este ser inferior, podría cogerme y usarme como si fuera un objeto, separarme las piernas con una palmotada de sus manazas y profanar mi coño de blanca con su rabo enorme de negro." Nos gusta que un negro nos humille a pollazos, en el fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te enfadas, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Qué va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿qué? ¿qué me dices?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karim se encogió de hombros. Miró al suelo, luego a la rubia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale. Pero aquí no. ¿Qué hay al otro lado de esa puerta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calle. Un callejón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rubia, feliz, tomó a Karim de la mano y tiró de él hacia la salida, radiante. Karim la miraba desde un poco más atrás, como contoneaba el culito bajo la bata china de ¿seda?. Cuando salieron al exterior, una ráfaga de aire gelido sacudió a Karim, que soltó la mano de la bailarina y se la llevó, junto a la otra, a las solapas de su cazadora, que levantó cubriendo la cara. La rubia se giró, y con un movimiento ágil y ciertamente teatral, se apartó un poco la abertura de la bata para dejar escapar sus siliconadas tetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Bésamelas, negro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lugar de eso, Karim hizo otra cosa: soltó un rápido izquierdazo a la tráquea de la joven, que intentó chillar en vano, emitiendo en lugar del grito un crujido seco. Los ojos como platos, las manos cerradas en torno a la garganta, se puso en cuclillas ante su atacante, cegada de dolor y de estupefacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karim miró por encima del hombro, una vez más. Ella negaba con la cabeza, muy despacio, muy despacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zas. Una patada al mentón. La rubia cayó de culo, y de ahí quedó extendida en el suelo, tan pequeña como ella era. Los ojos cerrados, las lágrimas brotando de ellos. Sin posibilidad de emitir el más mínimo sonido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karim titubeó, por unos segundos. Hora de terminar el espectáculo. Hurgó en el bolsillo de la cazadora y sacó un pedazo de papel doblado, que desdobló torpemente. Lo sujetó ante si con manos temblorosas, y con voz monocorde, pasó a leer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Tu abuelo y yo estamos profundamente decepcionados contigo. Te lo hemos dado todo, hemos hablado contigo y aún así te esfuerzas en ensuciar nuestro nombre. No podemos hacer por ti. Lo que hacemos ahora, lo hacemos por tu apellido. Por el nuestro"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rubia, agonizante, no entendía nada. Karim tampoco era el más adecuado para explicarlo, pero de todos modos, no quedaba mucho tiempo para explicaciones. Karim levantó la pierna sobre el cuello de la chica, que suplicaba con sus ojos, y lo bajó con fuerza y determinación. Cuando retiró su bota, la cabeza de la rubia estaba torcida en un ángulo raro. Buenas noches, señorita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karim se estremeció por el frío. Se encogió entre sus ropas, dio la media vuelta y echó a correr. A tomar por culo. A cobrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la noche siguiente, Karim no volvió por &lt;em&gt;La Fabrique. &lt;/em&gt;Pero Sophie, una compañera de la rubia, la más cercana a ella, no pudo actuar esa noche, ni para Karim ni para nadie, porque había tenido una crisis de ansiedad después de leer en el periódico el siguiente titular:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;"Silvie Le Pen, nieta de Jean Marie Le Pen, es hallada muerta en extrañas circunstancias."&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-7202393820197470311?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/7202393820197470311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=7202393820197470311&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7202393820197470311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7202393820197470311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/relatos-autoconclusivos-noir-cest-noir.html' title='&quot;Noir C&apos;est Noir&quot;'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-6915678464345032590</id><published>2007-11-25T23:56:00.001+01:00</published><updated>2007-11-27T03:48:54.516+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opiniones/Artículos/Idioteces'/><title type='text'>Poesía</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_5hsduIKGeSs/R0n9z_C-lEI/AAAAAAAAABg/HoTc5pmRH7k/s1600-h/localizaciones2+005.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136915919531840578" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_5hsduIKGeSs/R0n9z_C-lEI/AAAAAAAAABg/HoTc5pmRH7k/s320/localizaciones2+005.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-6915678464345032590?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/6915678464345032590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=6915678464345032590&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/6915678464345032590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/6915678464345032590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/poesa.html' title='Poesía'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_5hsduIKGeSs/R0n9z_C-lEI/AAAAAAAAABg/HoTc5pmRH7k/s72-c/localizaciones2+005.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-3113853630712485543</id><published>2007-11-24T06:23:00.000+01:00</published><updated>2007-11-27T01:11:33.354+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia de Juan Nada'/><title type='text'>LA HISTORIA DE JUAN NADA: (2) . GOTEOS</title><content type='html'>Cada vez que pasaba por la puerta del bar, por muy lleno que estuviese, si Juan estaba dentro, Juan me veía. Daba igual que lloviese de cojones y llevase la capucha calada hasta los hombros, el séptimo sentido se Juan se activaba (y ya hablaremos de su sexto sentido en otra ocasión), se abría paso a golpe de barriga entre las hordas de parroquianos que le rodeaban y extendiendo sus brazos (tercio de Mahou en una mano, purito en la otra) como un pavo de esos bonitos extiende su cola, salía a mi encuentro, interceptando mi camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Chavaaaaaaaaal!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué tal, Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A dónde vas, chaval?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al videoclub.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te pasas la puta vida ahí, chaval. ¿Qué pelis pillas, de Rambo? ¿Porno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, porno no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues deberías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, que le empecé a hacer caso, pero ese es otro tema. El asunto ahora es como Juan salía a mi encuentro, como olía mi aroma de oyente de anécdotas y dejaba lo que estaba haciendo (normalmente asentir en silencio ante una conversación de electricistas cabreados, putos negros, putos moros, putas putas) para meterme entre pecho y espalda un poco de su munición de cuentacuentos. En esos momentos, de forma rara pero siempre constante, Juan mutaba del tipo callado y huraño que habitualmente era a una especie de entertainer demencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa, anda, y te tomas algo. Es que llevo prisa. Coño, si eso todavía no cierra. No, si es que quiero...Que pases, coño. Vale. Por favor. Vale, vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa ocasión...aunque todas eran exactamente idénticas, yo iba al videoclub, me hacía el loco, él salía borracho, pasa, que no, pasa, vale, bien, pues en esa ocasión concreta que estoy recordando me contó lo siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me contó como se enamoró de su mujer, de Ani. Esa misma historia me la contó como unas veinte veces más con el paso del tiempo, pero la versión que voy a reproducir es la original porque es la que conserva esa especie de pureza primigenia que hace llorar a las familias cuando se reunen, además en las versiones posteriores la historia iba variando de forma que cada vez Juan parecía más macho y menos vulnerable en ella. Quizá porque Ani estaba muerta. No sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que Juan y su amigo el taxista no tardaron en partir peras, como suele decirse. Después de la juerga de las putas, Juan fue colocado en el gremio de la barca tal y como se le había prometido, pero resultó que su amigo no era tan buen compañero de trabajo como amigo, lo cual es algo hasta cierto punto normal y no muy bonito de reprochar. En cualquier caso, Juan empezó a comerse marrones por culpa de su amigo, que si Juan tenía que haber cerrado el garage anoche, que si la lefa de los asientos la tiene que limpiar Juan que para algo es el nuevo, que si Juan, que si Juan. Y Juan, que era un tipo bastante leal pero que no toleraba demasiado bien una palabra más alta que otra, se hartó una noche, tiró el paño lleno de semen a una esquina del garage, y a su amigo, de un puñetazo castellano, a la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despido y a tomar por culo. Así aprenderás. De nuevo en las calles, Juan, que no sabía mucho de la vida pero que siemprefue bastante resabido, decidió que lo más inteligente en ese caso era coger la pasta en efectivo del finiquito, patearse unos cuantos bares, y emplear esa calderilla para aguantar lo suficiente en cualquier de ellos para conocer a alguien al que agarrarse con los dientes. Y si no, mientras podría embozarse con cerveza y cuando despertase en un banco del retiro sin recordar nada, quizá podría volver al garage, coger su taxi y tan felices. Como si nada hubiera pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, dicho y hecho, Juan deambuló por las calles buscando el bar adecuado, por una vez iba a ser selecto, cojones. No más putas con dejes raritos. Y fue así como caminando por la Gran Vía, entre punkis y niñas moñas con el pelo rubito bien cardado (y vaya culos, chaval, me insistía siempre aquí), Juan llegó hasta la puerta de un establecimiento llamativo. Mucho movimiento en la puerta, tias buenas, abrigos caros o que lo parecían. Chicote. Pues vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro, calor reconfortante. Qué agusto se está, coño. Un montón de gente, gente guapa de verdad, y tú Juan más guapo que ninguno. Y más chulo. Las chicas pasaban por todas partes, era como estar en un caleidoscopio femenina. El sexo del buen olor tomaba todas las formas posibles en torno a Juan, las morenas se convertían en rubias, las rubias en morenas, café con leche, pelirrojas, unos cuantos maromos con gafas de sol y jerseys de cuello alto, pero esos no importaban, no tenían el sex appeal. Cómo le gustaba esa palabra a Juan. Sex appeal. El caso es que el sudor bajo la chaqueta de Juan le oprimía, le tiraba de la lengua, llévame hasta ese barril de cerveza, cabrón. Y un hombre nunca debe luchar contra sus orígenes, desde luego que no. La música le impulsaba a moverse más rápido entre la gente, música disco de esa de mierda, decía, perdona, perdón, perdona guapa, quita joder...en la barra pudo apoyar los codos, reflexionar sobre su situación actual y decidir que no le preocupaba una puta mierda. Si acabo siendo un vagabundo asqueroso, pues vale. En Barcelona hay bares donde los vagabundos pueden entrar, en Madrid también ha de haberlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hallaba Juan enfrascado en tan sensatos pensamientos cuando miró a su izquierda, y al fondo, en la barra, peleándose con una botella de Ponche Caballero, estaba ella, Ani. Juan nunca me mintió. Yo no te miento, chaval. Lo primero que pensé fue que vaya tetas, vaya cintura y vaya culo. Tetas, culo, culo, tetas. Juan, hombre, que también tiene cara. Vale, a verla. Y ahí se enamoró. Y decia "me enamoré" como lo dicen los hombres mayores cuando raramente lo dicen, sin un ápice de verguenza, al contrario, rebosante de orgullo. En ese momento veía su sinceridad, veía que hablaba de un flechazo puro por esa rubia. Una rubia, chaval, que ni te la imaginas. ¿Ves a esa rubia? Sí. Pues esa es una zorra. A mi Ani ni se le acerca. Mi Ani era especial, era una diosa. En esos momentos se ponía a gimotear. Era una diosa, en todos los aspectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué clase tiene esa rubia, pensaba Juan, hundiéndose en la barra. No me va a hacer ni puto caso. Tengo que pensar algo, y algo inteligente, porque si viene y le pido una cerveza sin más, se va a dar la vuelta y me va a poner una cerveza y se va a largar, a que uno de estos maricones le pase uno de diez mil por la jeta. Pero le vas a poner cojones, Juan, y cara, y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué te pongo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cerveza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan se bebió la cerveza con calma y serenidad mientras pensaba en qué opinaría la gente que le rodeaba si en lugar de bebérsela se la partiera en la puta cabeza, por torpe y capullo. Le dio tantas vueltas a este asunto que, para tener bien clara su decisión, decidió alargar su discusión durante un par de cervezas más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que, tras cinco cervezas, con el local casi vacío y a punto de cerrar, Juan estaba borracho, la lengua de trapo, en la misma esquina de la barra, y Ani, la rubia, se descojonaba en la otra punta del bar de las cucamonas que uno de esos millonetis le hacía a ella y a otra compañera. Mírala, mírala, Juan. Ya. Vaya tetas. No, coño. Que se va a ir, que se va a ir con ese julai y tú te vas a quedar aquí con la cara de tonto. Ve para allá. No, estoy borracho. Estás sincero. Y borracho. Maricón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdona, vamos a cerrar ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Eh?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estaba la rubia, mirándola muy seria, como si él fuese una cosa rarísima, una ballena albina, o el superviviente de una explosión nuclear. Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oye, ¿estás bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira, vamos a cerrar. Si quieres, te podemos dar un vaso de plástico para la cerveza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Juan, todo un hombretón, cogió su vaso de plástico, volcó el culo de la cerveza en el culo del vaso y, resignado, emprendió su camino a la puerta. Ani miró como se iba, estoy seguro, se encontró levemente encandilada por sus andares apesadumbrados, como de orangután drogado, y sintió algo. Frío, en un brazo. Lo tenía apoyado sobre la barra. Lo levantó y vio lo que le había producido esa sensación: una navaja. Mierda. Un navajero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oye!¡Perdona!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le alcanzó en la puerta. Juan se volvió de sopetón, con la cara desencajada. De la tensión, hundió las uñas en el vaso de plástico, rajándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sí? ¿Esto es tuyo, no? Sí. ¿Has venido sólo para dármelo? Sí, ¿por qué? Es un detalle muy bonito. Bueno, no es para tanto. No tenías por qué haber venido. No podemos quedarnos con objetos personales de los clientes. ¿Has venido sólo para dármelo? Sí. Ah.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oye...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te gotea. El vaso. Se te va a caer toda la cerveza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Di algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me has oído?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Di algo, coño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Estás bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gotea el corazón. Me gotea de pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué? Ella se rió. ¿Estás ligando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él intentó sonreir. No le salía. Si tampoco era tan difícil. Y a medida que él no era capaz de dibujar la sonrisa, la de ella se desvanecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy sólo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esto no lo dice él, pero entonces lloró, y ella le abrazó para consolarle. Porque así es la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te ha gustado la historia, chaval? Sí, es muy bonita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No todo es tan bonito en esta vida. Lo sabes, ¿no? Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve otro día. Te contaré otras cosas. Que ella se lo merece. Y a ti te vendrá bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale. Hasta luego, Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día me alquilé "Ruta 69", con Debi Diamond. No estaba mal.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-3113853630712485543?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/3113853630712485543/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=3113853630712485543&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3113853630712485543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3113853630712485543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/la-historia-de-juan-nada-2-goteos.html' title='LA HISTORIA DE JUAN NADA: (2) . GOTEOS'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-3954687537595383720</id><published>2007-11-21T23:53:00.000+01:00</published><updated>2007-11-27T01:11:33.355+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia de Juan Nada'/><title type='text'>LA HISTORIA DE JUAN NADA: (1). PAPELES</title><content type='html'>Juan Nada era todo un modelo a seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barcelonés de nacimiento y madrileño de adopción, se crió durante buena parte de su juventud en el barrio chino de su ciudad natal, cuando todavía era el escenario de todas esas constantes que, a lo largo del resto de su vida, y en una ciudad situada a 700 kilómetros de la habitación triste y raquítica donde vino al mundo, le definieron y le persiguieron para recordarle que él era Juan Nada, y que había venido al mundo para lo que había venido. Que era mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan era fornido y taciturno, desaprensivo y certero. Era un tipo de pelo grisáceo, sempiterna barba poblada de lágrimas, que hablaba lo justo y siempre cuando a él le convenía, que era casi siempre. Porque Juan Nada siempre se las arreglaba para tenerlo todo a su favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vino a Madrid para trabajar como taxista, convencido por no sé qué amigo suyo (del cual sólo sé que murió de cirrosis y que Juan acudía al encuentro con su lápida puntualmente en cada aniversario de su muerte), tenía apenas 28 años, poco dinero en el bolsillo, una navaja opinel que se había convertido en su compañera inseparable durante las eternas juergas en el Raval, y una sensación de omnipotencia invencible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera noche en Madrid ni siquiera tenía donde hospedarse: la mujer que compartía piso con su amigo el taxista era una antigua trabajadora del ministerio franquista de obras públicas que, cuando descubrió las simpatías de su compañero por la nueva forma de gobierno, cambió la cerradura del domicilio mientras el pobre diablo iba por su décima carrera en "la barca".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Juan se encontró con su amigo en la estación de autobuses, ambos convertidos en unos "sintecho" felices y orgullosos, con la firme decisión de gastarse lo que hiciera falta en una Fiesta de Inauguración de la Ciudad como Dios mandaba. Porque esa noche, la ciudad iba a ser suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrieron fuego en El Crucigrama, un bar no demasiado puntero de la Movida en el que no había lugar para jóvenes presuntuosos deseosos de escandalizar con alfileres en la solapa. Allí sólo se paladeaba el crujir de los huesos avejentados de las putas de la calle Ballesta, el brillo sanguíneo en los nudillos de los barandas. Las emociones más oscuras vibraban bajo el resplandor de la luz azulada de la mosquitera. Juan y su amigo bebieron como solía hacerse, sin detenerse a mirar al acompañante: lo importante era remojarse la garganta, la conversación era sólo la manta reconfortante que solapaba el verdadero placer. Las putas oscilaron en torno a ellos durante un buen rato, cuando sólo bebían sin hablar, cuando dejaron de lado los cascos vacíos de Mahou y se empezaron a saludar amistosamente palmeándose los hombros. Dos de ellas eran guapas, y llegaron en el momento justo. Una rubia y una morena, como en las películas de Hitchcock. El amigo de Juan les daba conversación, Juan sólo miraba. Se lo hace bien, el cabrón. Tiene labia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejaron el cambio sobre el mostrador y salieron a la calle, bajo los faroles. Venid, que yo conozco un sitio. A ver a dónde nos llevas, cabronazo. Resultó ser una casa de habitaciones bastante simpática, parecida a las del antiguo barrio de Juan en Barcelona, comodidades justas, paredes que podrían estar mejor. Una habitación doble, dijo el amigo de Juan. No tenemos, respondió la encargada. Era guapa. Rubia, cuarentona. Buenas tetas, bien gordas. Bien guapa, la tetona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pues una normal. Ya nos apañamos. La habitación tenía una única cama. Pequeña, parecía poco resistente. Suficiente. Juan dio la sorpresa, sacó una cerveza que había robado en el Crucigrama cuando nadie miraba. Todos jalearon, hurras y vítores. Bebieron los cuatro a morro. La puta morena se limpió la boca con el dorso de la mano, se sentó en la cama. Comenzó a quitarse los zapatos, se detuvo. Se inclinó hacia delante y dio un par de palmadas en la entrepierna del taxista. A Juan le pareció que sonaba a hueco. El taxista se rió, dejó la cerveza en la mesilla, junto a la cama. Se bajó la bragueta torpemente y más torpemente buscó con la mano dentro de ella. Cuando la mano salió de nuevo traía con ella una polla, ni dura ni blanda, razonablemente grande. Juan sólo miraba. La puta morena no dijo nada, ni rió ni nada, sólo cogió la tranca con una mano y la agitó unas cuantas veces, cinco o seis, qué más da, y al momento estaba totalmente dura. Después se aclaró la garganta, Juan nunca supo porqué, y se metió el capullo de la polla del taxista en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan sólo miraba. La otra puta, la rubia, miraba también, a su compañera mamando un rabo con falsa ternura, al taxista gesticulando, intentando sacar la polla de la boca de la puta para golpearle los carrillos con ella. Miraba a Juan, que sólo miraba. Con un cigarro colgando de los labios, apoyado en la pared, chulo chulo, sólo miraba. Juan no había follado demasiado hasta ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y yo, papi? ¿No me haces caso? Coño, pensaba Juan. Claro, chúpamela a mí también. Eso pensaba. Pero no se atrevía a decir nada porque nunca se había visto en una situación así. Y porque se consideraba un romántico. No podía decirle a una mujer, por muy puta que fuera, y así sin paños calientes, que le comiera la polla. Tampoco quería buscar una forma más fina de decirlo, porque le parecía una hipocresía y le habría hecho sentir incómodo. Así que se encontraba en una difícil situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la puta pareció olerse lo que sucedía. No te preocupes, ya te hago yo y si no te gusta me lo dices, papá. ¿Papá? Qué raro habla esta puta, coño. Bueno, venga. La puta se quitó el top, un movimiento rápido, gracil, fuera sujetador también, buenas tetas bien gordas, no como las de la encargada, pero gordas, sí señor. Ahí Juan sí supo que hacer, le agarró una teta, demasiado fuerte al principio, la puta se quejó. Le cogió la mano y le indicó, le guío por el mapa de su pecho y marcó el ritmo para una lenta caricia. Inconscientemente Juan pegó su polla, a punto de reventar dentro del pantalón, al muslo de la puta del habla extraño. ¿Qué, te gusto? Sí. Juan miraba las tetas enormes, miraba a su amigo que había despelotado a la puta rubia y la follaba al estilo misionero con evidente ansia. La puta siguió la mirada de Juan. Vale, lo mismo que ellos, ¿no? pero todo con un orden. La rubiales se arrodilló ante Juan, que permaneció estático. La puta repitió la maniobra de su compañera, bragueta abajo, mano dentro, polla fuera. Pero esta polla no necesitaba meneo alguno. ¿En qué trabajas? preguntó la muy curiosa mientras le pajeaba desde ahí abajo, la otra mano dando toquecitos en los cojones. De nada, todavía. Este me va a colocar de taxista. Tiene un coche para mí. Ajá, qué interesante. ¿Quieres que me la coma entera? Bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puta no mentía. Con poco esfuerzo colocó su boca y garganta en un ángulo estratégico y toda la polla de Juan desapareció bajo su nariz. ¿Sigo? Sí, mujer. Por favor. Y así lo hizo, largas mamadas profundas que Juan luchaba por alargar hasta el infinito. Miraba a esa persona, a esa mujer mamando su pene terriblemente endurecido, y no tardó en decidir que quería follarla. No hacer el amor como le habían insistido en la escuela y en casa, sino simplemente, sacarla de su boca, tumbarla en la cama con el culo en pompa y reventarla bien reventada. Convertirse en su cliente favorito esa misma noche a base de buenos pollazos. Pero, una vez más, el problema del romanticismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te quiero follar. ¿Qué? Échate, que te quiero follar, mujer. ¿Qué quieres...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan hablaba muy bajito. No quería que su amigo le oyera. Se inclinó un poco, apoyándose en los hombros de la chica, que seguía con su polla en la boca, mirándole con expresión curiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que digo que te quiero follar. Ah, bueno...claro que sí, mi amor. ¿Cómo quieres? Con el culo en pompa. ¿Me quieres dar por el culo, cariño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coño. Juan no había pensado en esa posibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues no sé, sí. Venga, sí. Habrá que probarlo. Bueno, pero despacito, ¿eh, papá? ¿Pero por qué me llama papá esta loca? Échame saliva. Y dale. Con el dedito. Eso, eso...suaveciiiiito...suaveciiiito. Ah, te va a costar más, ¿lo sabes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento Juan recordó que estaban con dos putas. ¿Por qué tuvo que hablar de dinero? Eso estropeaba el momento. Lo estropeaba pero seguía con la polla dura, así que qué coño. Sí, no te preocupes. Te pago lo que cueste. Para el alquiler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los papeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué papeles?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puta giró la cara por encima del hombro, a cuatro patas, el culo en pompa, las tetas colgando, mirando a Juan con una mezcla de extrañeza y tristeza. Los papeles, repitió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche prosiguió y acabó en esa misma habitación. Las chicas acabaron bañadas en su sudor y en el de ellos, salpicadas levemente de semen, peleando divertidas y semiborrachas por el culo de la cerveza de Juan. El taxista dormía en pelotas, y Juan fumaba en una esquina de la cama. Pensando en sus cosas. Desde luego no tenía claro la diferencia entre un ciudadano de primera y uno de segunda, cuestiones tan elementales, pero qué le iba a hacer, él no tenía ni idea, no sabía de qué iba el mundo. No sería hasta unos años más tarde, cuando Juan empuñase un arma de fuego por primera vez, que empezara a verlo todo más claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristalino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-3954687537595383720?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/3954687537595383720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=3954687537595383720&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3954687537595383720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3954687537595383720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/la-historia-de-juan-nada-1-papeles.html' title='LA HISTORIA DE JUAN NADA: (1). PAPELES'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-7125828814212576693</id><published>2007-11-21T14:05:00.000+01:00</published><updated>2007-11-27T01:11:33.355+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia de Juan Nada'/><title type='text'>Funerales y Honores</title><content type='html'>Acabo de regresar del funeral de mi colega Juan, del que ya os hablé ayer. Ha sido algo bastante frío e impersonal: en la capilla sólo había cuatro tipos de aproximadamente su edad, posiblemente compañeros de barra, con los que en vida habrá compartido coñacs y coñacs, comentarios de dudoso gusto sobre las jóvenes que pasaban frente a la marquesina del bar, y Reigs en abundancia. Todo eso quedó entre esos desconocidos y los vapores etílicos que el camarero de turno del "Brindis", en la calle Japón, solía despacharles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero su secreto más íntimo y retorcido, me consta, sólo me lo confió a mí. Y en ello pensaba mientras el sacerdote pronunciaba su lánguido sermón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a menudo a la Iglesia, lo cual no es nada raro en alguien de mi edad. La última vez que lo hice fue por otro funeral, el de mi abuela. También suelo tragarme la ceremonia completa en bodas, bautizos y comuniones, ante la cara de extrañeza de mis parientes varones que se asombran de mi no-asistencia al bar más cercano (algún día se hará pública la conspiración común entre iglesias y bares). Lo hago por una cuestión de respeto a el/la homenajeado/a, para beber ya habrá tiempo más tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como digo, lo que me ha estado atenazando la mente durante toda la mañana ha sido lo que Juan Nada hizo, como pudo hacerlo y salir indemne, y sobre todo, por qué depositó su confianza en mí a la hora de contármelo. La realidad es que es una historia que merece ser contada y conocida por cuanta más gente mejor, a pesar de que no todos los paladares puedan comprenderla, a pesar de que el propio Juan me demostraba continuamente que incluso él la entendía a su propia manera y se empeñaba en contarla con todo tipo de adornos delirantes que la hacían menos verosímil pero infinitamente más fascinante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, a pesar de que no he llegado a conocer la última voluntad de Juan al respecto, me la voy a jugar y en este blog transcribiré su historia, su cruzada vengativa, todo lo fiel a su propia palabra que me sea posible, tal y como la oí a lo largo de sus años, cuando sólo pensaba que era un borracho sin las ideas claras y que nunca podía haber movido un dedo para cambiar nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia, ya lo adelanto, contiene cadáveres, contiene putas y drogatas, puteros y traficantes y un arma de fuego que desconozco si alguna vez existió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero qué coño: le voy a dar a Juan Nada el protagonismo del que siempre huyó, pero, estoy seguro, siempre anheló secretamente. Por honor, nada más. Por ese honor que a los parias les es vetado pero que, habitualmente, se tienen más que merecido desde la primera copa del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Próximamente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-7125828814212576693?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/7125828814212576693/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=7125828814212576693&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7125828814212576693'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7125828814212576693'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/funerales-y-honores.html' title='Funerales y Honores'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-993065591991811118</id><published>2007-11-20T14:53:00.000+01:00</published><updated>2007-11-27T01:11:33.355+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia de Juan Nada'/><title type='text'>Juan Nada vivía aquí</title><content type='html'>El otro día pasé por delante de su portal. En el cristal, estampada, una nota necrológica. Me detuve por un pálpito terrible, antes de seguir mi camino al videoclub.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, él y no otro había fallecido. Juan Nada falleció hace dos días debido a un infarto al parecer, me comentó un vecino que escapó de la lluvia y se puso a mi lado a leer la nota y mirarme de reojo, los dos solemnes y silenciosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le falló el corazón, dijo. Era muy mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no era tan mayor, para nada. Ese gilipollas no lo sabía pero yo sí. Tenía cincuentayseis años, no me jodas, eso no es nada hoy en día. Además, el hombre salía a correr por las mañanas, se resguardaba de la lluvia, bebía sus carajillos y se fumaba sus cinco o seis cigarros diarios, sí, pero otras cosas pueden dañar tu vida más que eso. Como haber pasado media vida dedicado al noble arte de la venganza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde los treinta años, Juan Nada había desempeñado una ardua y meticulosa labor vengativa, por las noches, recorriendo ciertas calles, ciertos ambientes, vagando una y otra vez por los mismos locales casi vacíos buscando caras que dependían sólo del azar. Siempre me recordó a &lt;em&gt;Leonard Shelby&lt;/em&gt;, el protagonista de &lt;em&gt;Memento&lt;/em&gt;. Y yo era Ted, su confidente personal, la única persona que estuvo al tanto de las cosas que hizo, algunas terribles, todas ellas perfectamente comprensibles. Fui su testigo de segunda mano durante casi diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Nada logró llevar a cabo su tarea, ató todos los cabos de su maltrecha vida y entonces, sólo entonces, decidió que su corazón podía partirse en dos definitivamente. Marchó al encuentro con su mujer, nada más le retenía aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El videoclub iba a cerrar, así que me despedí del vecino listillo mientras pensaba que de Juan NADA, nada de nada. Juan hizo mucho por ordenar las cosas, más que muchos otros. A su manera, que sería condenada por todos, desde luego, pero no se cruzó de brazos en su vida más que cuando veía venir en sueños a María, su mujer, para susurrarle al oído:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encuéntralos. Y mátalos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-993065591991811118?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/993065591991811118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=993065591991811118&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/993065591991811118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/993065591991811118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/juan-nada-viva-aqu.html' title='Juan Nada vivía aquí'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-3085674603558090180</id><published>2007-11-20T02:36:00.000+01:00</published><updated>2007-11-27T03:48:54.516+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opiniones/Artículos/Idioteces'/><title type='text'>Antes era otra cosa</title><content type='html'>Antes era otra cosa, era distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me emborrachaba casi por inercia, pero era otra cosa, era distinto. Las resacas pasaban como una exhalación y siempre estaba dispuesto a más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los bares el rock nos aturdía pero eso sólo hacía que nos riéramos más fuerte. El imán de tarados se ponía en funcionamiento por iniciativa propia. Cuando queríamos pararnos a pensarlo, estábamos intentando entender lo que ese gordo enorme de Teruel tenía que decirnos, o perseguíamos a un fontanero chiflado de garito en garito, intentando entretenerle mientras poníamos a salvo a la zorra de su novia, que por otro lado no deseaba más que reunirse con su amado y afrontar su incierto final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran noches de aventuras. Sabías que al salir la mayoría de las circunstancias escapaban a tu control. En tu mano sólo quedaba escoger qué ibas a beber y en qué cantidad: A veces, ni eso. En numerosas ocasiones pendí sobre el vacío, por el hueco de la escalera de uno de los garitos de rock para insomnes más populares del lugar. Qué le vamos a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez, me bastó sentir ganas de vomitar en el baño para perder unos preciosos minutos y al salir encontrarme con un amigo en un charco de sangre, la cabeza abierta por un botellazo. En el hospital sólo le dieron un par de puntos, al salir tuve que pedir un taxi que a duras penas podía pagar porque los agresores habían caminado hasta el hospital sólo para rematar el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo son anécdotas, aventuras, que por motivos completamente normales nunca dejarán de tener lugar, pero antes era otra cosa, era distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beber hasta que te fallan las rodillas mientras caminas con la polla fuera, meando eses, y quedar arrodillado en el asfalto con la sonrisa más genuina del mundo. Eso está bien. Era auténtica adrenalina y temeridad, para unas cosas más, para otras menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, en el Avenida, mientras tomamos el último cubata acompañado de un bocata caliente y vemos pasar al resto de supervivientes, nos reconocemos entre nosotros como veteranos de nuestra generación, como lo hicieron los de las anteriores y lo harán las de las venideras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras intentamos alargar algo que ya no es lo mismo, que es otra cosa, el frío de la melancolía nos aprieta bien fuerte las vísceras y nos dice que no, que ni de coña, que ni se nos ocurra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no hay más que hablar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-3085674603558090180?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/3085674603558090180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=3085674603558090180&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3085674603558090180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3085674603558090180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/antes-era-otra-cosa.html' title='Antes era otra cosa'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-4079427744988164273</id><published>2007-11-12T19:22:00.000+01:00</published><updated>2007-11-27T01:13:34.239+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos por capítulos'/><title type='text'>La Muchacha del Cabello Rojo (2ª PARTE)</title><content type='html'>Cuando salieron de la oscuridad a la luz, ya escasa, de la tarde que empezaba a envolver Tenerife en las tinieblas, el agua que diluviaba golpeó con furia el abrigo que a duras penas cubría a ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica tembló, de frío y por el sobresalto, pegada a Medina, que sopesó la posibilidad de detenerse y ofrecer algo de confort humano a la joven pero finalmente optó por proseguir la carrera hasta el coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez a cubierto y a resguardo de miradas fisgonas, ya habría tiempo para toda la consolación que fuera necesaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, con una vergonzante sensación de estarse sobrepasando y actuando como un rancio caballero del siglo diecinueve, Medina escoltó a la chica del pelo rojo hasta la puerta del acompañante del Seat León, le abrió la puerta y cuando hubo entrado, paso él a hacer lo propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, en la íntima compañía de esa adolescente herida, se sintió profundamente turbado. Por un instante, perdió la perspectiva de cuál debía ser su proceder, pero rápidamente recobró el norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Vale...aquí no va a pasarte nada. Como te he dicho, soy policía. ¿Qué ha pasado? ¿Has visto algo ahí dentro?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven, sus pechos pugnando por emerger fuera de su blusa desgarrada, miraba al frente con expresión ausente. Cuando Medina logró recobrarse de la visión de su sensualidad floreciente, advirtió que la joven estaba negando con la cabeza, de forma casi imperceptible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Muy bien&lt;/em&gt; - Medina se aclaró la garganta - &lt;em&gt;voy a llevarte al hospital, ¿de acuerdo? por si... &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La joven, al oír esto, se giró bruscamente hacia Medina, suplicando con la mirada. Al hacerlo, uno de sus pechos finalmente escapó al exterior. Era considerablemente grande, un poco más grande que las manos de Medina, de forma perfecta. Medina no pudo evitar mirarlo, y quedó totalmente paralizado. La chica no pareció advertir lo ocurrido, y siguió implorando que permaneciesen allí, justo donde estaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Medina lamió sus labios: su boca estaba seca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No te va a pasar nada, ya te lo he dicho. Es sólo para asegurarnos de que estás&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella extendió su mano, posando suavemente sus dedos sobre la boca de él, pidiéndole silencio, mientras clavaba su mirada en la del Inspector, turbándole y virando sus pensamientos hacia ideas ardientes y, ciertamente, perversas, que poco tenían que ver con el papel que se suponía tenía que desempeñar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mano bajó suavemente de los labios de Medina, por su pecho, su estómago, pasando así también por encima de la hebilla de los ceñidos vaqueros del policía y, finalmente y ante el asombro de esto, cerrándose súbitamente en torno a sus genitales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Pero qué&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una punzada de terror a estar a punto de cometer un error básico y garrafal se clavó en la nuca del policía, pero rápidamente fue atenuada por la suave excitación provocada por la inesperada caricia, que no tardó en traducirse en una inesperada y enorme erección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al notar como el pene se endurecía a gran velocidad, la chica exhibió una cálida sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No hagas esto&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo hizo. Mientras su mano masajeaba con lentitud y suavidad el hinchado bulto, con la otra mano apartó los jirones de la blusa y permitió que su pecho izquierdo se reuniese, en perfecta simetría, con el derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin saber cómo, pero sabiendo que no debía, las manos de Medina viajaron por su propia cuenta hasta esas dos perfectas esferas, ardientes y provocadoras, acariciándolas suavemente con las yemas primero, apretándolos con cierta ansia contenida después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica cerró los ojos, y su cálida respiración se tornó entrecortada. Su mano, la primera que había quebrado la fría metodología de Medina, trabajó con precisión en la bragueta de los pantalones de este, que, fascinado, dejó hacer a su acompañante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, en un par de ágiles movimientos, el pene de Medina, enorme y terriblemente endurecido, su glande alcanzando un tamaño asombroso incluso para él, se encontraba fuera de los pantalones, firmemente asido por la mano de la joven. Medina, tenso por la excitación y ya completamente fuera de sí, apartó una mano de los magníficos pechos, y, cogiendo por la melena roja a la chica, la atrajo lentamente hacia si. Ella, que ya había comenzando a masturbar su descomunal miembro lentamente, no opuso resistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su lugar, se dejó hundir lentamente en la fuente de calor de Medina, y cuando su pene estuvo lo suficientemente cerca de su cara, levantó los ojos para encontrarse con los suyos, y mostró una lengua pequeña, pero húmeda, muy húmeda, como las calles solitarias que rodeaban a ese vehículo ardiente en el que se encontraban...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-4079427744988164273?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/4079427744988164273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=4079427744988164273&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/4079427744988164273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/4079427744988164273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/la-muchacha-del-cabello-rojo-2-parte.html' title='La Muchacha del Cabello Rojo (2ª PARTE)'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-2407513267904797487</id><published>2007-11-12T11:42:00.000+01:00</published><updated>2007-11-27T03:48:54.517+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Opiniones/Artículos/Idioteces'/><title type='text'>Las fantasías más comunes entre las mujeres</title><content type='html'>Las fantasías más comunes entre las mujeres, por orden de frecuencia, son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Realizar prácticas sexuales que nunca serían capaces de llevar a la realidad&lt;/strong&gt;. Esto incluye prácticamente cualquier cosa, y confirma el carácter liberador, lúdico, que tienen las fantasías eróticas. Las mujeres tienen este tipo de fantasía en mayor medida que los hombres. Un 28% de ellas se excitan así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esa fantasía le sigue &lt;strong&gt;tener sexo con un extraño&lt;/strong&gt;. Una de cada cinco mujeres (21%) fantasean de este modo. En ocasiones se trata de alguien conocido del inmediato entorno de la soñadora. Pero la mayor parte de las veces se trata de alguien visto fortuitamente por la calle, en el trabajo, o en cualquier otro ambiente cotidiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un 19% de las mujeres, sobre todo las más jóvenes,&lt;strong&gt; fantasean con que son obligadas a tener relaciones sexuales por conocidos o desconocidos&lt;/strong&gt;. Ojo con esta fantasía, porque algunos (y, aunque menos, algunas) encuentran que la misma explica las violaciones de muchas mujeres. Nada es menos cierto que eso. Se trata de fantasías, de excitarse mediante hechos que pueden dar morbo por la situación creada a su alrededor (estar indefensos ante el otro puede ser excitante para muchas personas muy resolutivas en la vida real), pero eso no implica un deseo, ni directo ni indirecto, de ser violadas o de provocar violaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La actividad sexual realizada con más de una persona del sexo opuesto&lt;/strong&gt; ocupa la fantasía del 18% de las mujeres. forma parte de esa necesidad de imaginarse situaciones que, probablemente, no serían capaces de realizar en la vida real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un número mayor de mujeres heterosexuales que de hombres fantasean con &lt;strong&gt;tener relaciones sexuales con alguien del mismo sexo&lt;/strong&gt;: 11%. Esto sucede así porque las mujeres reciben culturalmente el mismo gusto que los hombres por la belleza femenina y son capaces de admirarla sin tapujos homófobos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, la fantasía que ocupa el último lugar entre las mujeres es la de &lt;strong&gt;obligar a alguien a tener relaciones sexuales sin su consentimiento o con un asentimiento forzado&lt;/strong&gt;. Esta fantasía ocupa al 3% de las mujeres. Aparece con menos frecuencia que en los hombres, precisamente por ese modelo general del fantasear femenino que supone verse como receptoras de la actividad sexual ejercida por otros. En ese contexto, forzar a terceras personas a hacer algo está casi fuera de lugar, pues exigiría ser más activas que receptivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://mujer.terra.es/muj/articulo/html/mu213952.htm"&gt;http://mujer.terra.es/muj/articulo/html/mu213952.htm&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-2407513267904797487?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/2407513267904797487/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=2407513267904797487&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/2407513267904797487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/2407513267904797487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/las-fantasas-ms-comunes-entre-las.html' title='Las fantasías más comunes entre las mujeres'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-7790224903961779710</id><published>2007-11-12T00:12:00.000+01:00</published><updated>2007-11-27T01:13:34.240+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos por capítulos'/><title type='text'>La Muchacha del Cabello Rojo (1ª PARTE)</title><content type='html'>&lt;em&gt;¿Qué ha sucedido?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Inspector Medina apenas acertó a balbucear estas palabras. No le gustaba admitirlo, pero sentía como su iniciativa se desvanecía cuando tenía que tratar con sus iguales del cuerpo de policía de Santa Cruz. Le consideraban poco menos que un apestado, él bien lo sabía: mientras que el resto de inspectores de la comisaría superaban ampliamente los cuarenta años, él había optado al mismo cargo sin haber cumplido tan siquiera los treinta y cinco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, lo que todos pensaban era que conocía a alguien en el cuerpo, que había hecho contactos durante el tiempo en la Academia o bien cualquier otra posibilidad poco legítima que le había conducido, invariablemente, a acabar siendo "enchufado" en su actual despacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto enfurecía a Medina, pues ninguna de esas habladurías era cierta. El único motivo por el que había alcanzado semejante posición de forma tan temprana era su propio carácter: su orgullo, ímpetu y templanza. La tenacidad que le había llevado a dedicarse casi en exclusiva a ascender de la forma más eficaz, honesta y rápida posible, sin tiempo para nada más. Ni vacaciones. Ni salidas nocturnas. Ni cenas de navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"¿Qué ha sucedido?".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como era de esperar, nadie le contestó, todos fingieron haber sido distraídos por Dios sabe qué para poder escapar de forma más bien poco disimulada y dejar a Medina solo, junto a la ambulancia, bajo la lluvia. Su largo abrigo negro calado y chorreando, así como su pelo negro y su barba de varias semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un breve acceso de cólera luchó por dominarle. Sin embargo, como tantas otras veces, Medina se impuso friamente y, olvidándose de sus compañeros de gremio, se acercó a un joven camillero que fumaba un porro junto a la puerta del conductor de la ambulancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Qué ha sucedido?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Una tía. La han encontrado muerta ahí, en el solar. Desnuda, y eso. Estaba destrozada.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Quién la ha encontrado?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ni idea...Nos habeis llamado vosotros.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Vale...¿La puedo ver?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿A quién?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pues...a la muerta, claro.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pues creo que no, jefe. Ya la ha visto el forense, el juez...la llevamos al depósito ya. Si más tarde quiere pasarse por allí...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sí, muy bien...la llevais al Universitario, ¿no?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El camillero respondió afirmativamente con la cabeza mientras daba la última calada al porro y se subía a la ambulancia. Su compañero, que ya había vuelto de rellenar el parte de traslado, se subió por la otra puerta, y, no sin antes hacer un perezoso gesto de despedida con la mano, Medina se giró hacia la escena del crimen dispuesto a marcarse otro de sus hitos individualistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lugar no era más que uno de esos solares de la zona del Intercambiador, encharcado de barro debido a la lluvia. Lo único que lo hacía especial era la inmensa mancha ocre donde el cuerpo de la mujer había estado depositado hasta hacía poco. Junto a ella, sus compañeros tomaban café bajo inmensos paraguas negros mientras comentaban algo de forma jocosa. Medina les prestó nula atención mientras se dirigía al fondo del solar, buscando algo, una prenda de ropa, un bolso, un monedero, un pendiente, lo que fuera. Algo que se le hubiese escapado a esos gilipollas y que a él pudiera servirle, una vez más, para estar un paso por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no vio nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaba a punto de dar la vuelta hacia el coche, rendido, le pareció distinguir algo en la parte más oscura de la semiderruida pared: un movimiento. Instintivamente, se llevó la mano a la pistola. Entornó los ojos e intentó distinguir mejor en la oscuridad...Definitivamente, ahí había algo o alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Oye, ya te he visto...puedes salir&lt;/em&gt;.- susurró tan bajo como pudo, para que sus rivales no se enterasen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de lo que pareció una tensa eternidad, la sombra dio la cara. Resultó ser una mujer, una chica muy joven, salpicada de barro, con el uniforme de el colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo totalmente desgarrado. Bajo el miedo y la mugre, su larga melena rojiza brillaba con un fulgor casi antinatural. Sólo cuando Medina se sorprendió contemplando sus ceñidos pechos, que además asomaban casi al natural, pues la blusa y el sujetador estaban parcialmente rasgados, se dijo a si mismo que ese proceder no era el más adecuado, y reaccionó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tranquila. No te preocupes. Dime, ¿qué ha pasado?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;No hubo respuesta. La niña (no tendría más de 18 años, si es que llegaba) se limitó a temblar como toda respuesta. Medina se dio cuenta de que, por el momento, el diálogo sería imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró atrás: los demás inspectores seguían enfrascados en su conversación sectaria, no se habían enterado de nada. Tenía que pensar rápido, miró a su alrededor. Vio a su izquierda una cavidad en el muro a través de la cual podía llegarse a la calle. Perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Vale, no pasa nada. No tienes que hablar ahora. Te voy a ayudar, ¿vale? Soy policía. Sólo tienes que venir conmigo, ¿entiendes?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, pasó otra eternidad, hasta que la niña asintió lentamente. Medina asintió a su vez y extendió lentamente sus brazos hacia la niña, que miró primero a un lado, luego a otro, hasta que rápidamente, pero prácticamente sin hacer ningún ruido, salió de su escondite y se apretó contra el cuerpo del Inspector. Medina notó sus pechos de adolescente (desarrollados de forma improbable para su edad) apretarse contra su estómago y sintió el recuerdo de algo que hace años habría identificado sin lugar a dudas con un principio de excitación. Pero, en lugar de recrease en ese pensamiento, lo apartó de su mente sin miramientos y pasó a proceder de forma profesional, como venía haciendo toda su vida. La cubrió con la capa de su abrigo y, a través del agujero y abrazados, ambos salieron al exterior...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-7790224903961779710?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/7790224903961779710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=7790224903961779710&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7790224903961779710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/7790224903961779710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/la-muchacha-del-cabello-rojo-1-parte.html' title='La Muchacha del Cabello Rojo (1ª PARTE)'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4750353690236853318.post-3825685238371058241</id><published>2007-11-11T23:59:00.000+01:00</published><updated>2007-11-27T01:12:23.529+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relatos Autoconclusivos'/><title type='text'>La Casa de la Luz</title><content type='html'>Recibirás indicaciones. Ten cerca el móvil. No llames más a este número, nadie te lo cogerá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa fue la primera y última vez que hablaste con ella antes de verla en la Casa. No sabías apenas nada de ella y, después de que su voz enlatada en el teléfono te cortase la respiración, ni siquiera acertaste a recordar dónde la había conocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un chat, te oyes susurrar en tu mente, a medida que la oficina vuelve a cobrar vida a tu alrededor. La conociste en un chat y sólo sabes su apodo, Zyria, y el color de su pelo. Ese color tan peculiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miras alrededor, a tus compañeros. ¿Te mira alguno? Probablemente nadie ha advertido nada extraño. Todos siguen con sus tareas. Sólo tú permaneces mirando a la nada, estático, impávido y, al mismo tiempo, febril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuándo empezaste con todo esto? ¿Cuándo te habló de la Casa por primera vez? Tu memoria se niega a revelarte estas cuestiones, pero no te importa porque sabes que es tu momento, y la excitación que te produce la certeza de que así es vibra en el exterior del edificio, invisible a todos, pero tan real como el ozono que flota en la tormenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El móvil titubea en tus manos, zumba, el timbre no llega a sonar porque ya has descolgado. Y en la eterna fracción entre que lo haces y oyes la voz, tu espalda se perla de sudor helado y un relámpago se desliza por tu columna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sal del trabajo ya. Hay un taxi esperándote. Sube y no hables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es ella, sino un hombre, pero obedeces igualmente. Sí, he terminado. ¿A dónde voy? Sólo quedan 30 minutos para el cierre...Había pensado que no importaría. Está bien. Mañana entraré 30 minutos antes. No, no hay problema. 30 minutos antes. Muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ascensor y calle. Es cierto. El taxi ante ti, bajo la lluvia. El conductor no parece un taxista. Chaqueta negra, joven. Subes al vehículo y, obediente, permaneces en silencio. El taxi arranca, y el relámpago de hielo sube, desbocado, hasta tu nuca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad, gris, lluviosa y banal, se contrae y estira a tu alrededor. Todo el mundo es tan trivial cuando alguien tan especial como tú lo eres en este momento les observa en sus quehaceres cotidianos. Sientes deseos de gritar, y no sabes si de excitación o de miedo, lo cuál te excita aún más. Tu mente bulle con tanta intensidad que ningún pensamiento, ninguna imagen toma forma definida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El taxi sale de la ciudad. Te relajas. Mínimamente. ¿Qué te dijo ella? ¿Recuerdas lo que te prometió? En la Casa nadie habla, porque no hay necesidad. Se prescinde de los formalismos. Seas un veterano o un nóvel, eres uno más desde el momento en que atravieses la puerta. Nadie desea conocerte más allá del momento que permanezcas con nosotros, ni más allá de las fronteras de tu carne. Cuando hayas llegado, búscame. Seremos muchos, pero estoy segura de que sabrás encontrarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué significa eso. Qué significa además de lo que ya imaginas. Bueno, por eso estás atravesando la noche y la tormenta. Para conocer y para experimentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El taxi se detiene. Hemos llegado. ¿Has dormido? Podrías haber estado durmiendo minutos, incluso horas. No reconoces el paisaje. El conductor te hace un gesto, indicándote que bajes. Así lo haces, y al poco estás solo, solo en medio del asfalto mojado. Nadie alrededor, sólo árboles, muchos árboles, y más allá...casas. Chalés, un montón de ellos, hileras de chalés rodeados de árboles. La historia la escriben los valientes, te dices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya ha anochecido. Vagas entre las casas, que parecen deshabitadas. Nadie en el exterior, nadie dentro. Ningún sonido, salvo el de la naturaleza circundante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te arden las sienes. Y algo más, bajo la cintura, que tardas en reconocer. Una erección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Nadie desea conocerte más allá del momento que permanezcas con nosotros, ni más allá de las fronteras de tu carne. Cuando hayas llegado, búscame...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sientes el miedo de la decepción. Te giras, frenético. Luchas por no gritar. ¡¿Alguien?! Las casas, desprovistas de vida, ominosas, te observan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, la ves. Ves la Luz, al final de la senda. Y cuando aquella se desvanece, ves la Casa de la que proviene. Tus sentidos, embrujados, te traen visiones, olores, sonidos jadeantes que aún desconoces como reales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ves su pelo, ese pelo de un color tan especial, siendo mesado por decenas de manos. La oyes llamarte. Sí, era cierto. Quiero experimentarlo. El relámpago escapa de tu espalda y estalla en el cielo estampado de gris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo la lluvia, echas a correr hacia la Luz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4750353690236853318-3825685238371058241?l=lacallecerrada.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/feeds/3825685238371058241/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4750353690236853318&amp;postID=3825685238371058241&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3825685238371058241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4750353690236853318/posts/default/3825685238371058241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lacallecerrada.blogspot.com/2007/11/la-casa-de-la-luz.html' title='La Casa de la Luz'/><author><name>Agent Pandemonium</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02456372127453902034</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-ag9_J0n8SWI/Tb21sFM1gNI/AAAAAAAAAIE/dxA5qVzIURA/s220/agentpandemonium2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
